
Os presento una de las escapadas más típicas desde que vivo en Castellón, un precioso lugar al que suelo llevar a todo el mundo que viene a visitarme, sobre todo en verano, claro, si bien es cierto que durante dicha época del año se llena. Hablo de Montanejos, una población situada a unos 65 kms de Castellón y a 90 kms de Valencia que tiene 650 habitantes (como he dicho en verano aumenta considerablemente) y que cuenta con la Fuente de los baños como principal atractivo, con la peculiaridad de que el agua del río Mijares permanece a 25º durante todo el año, por lo que el baño es posible (y recomendable) también en invierno, no es un jacuzzi, pero una vez dentro se está mucho mejor que fuera del agua. Hacer constar que la mayoría de fotos son de invierno, por lo que se ve sin gente, y no es la realidad del verano.
Itinerario: directos desde Castellón, ida por la A-23 (casi 100 kms) y vuelta por la CV-20 (70 kms).
Transporte: en coche particular.
Alojamiento: si bien casi siempre vamos en el día, hay bastantes opciones (enlace).
DÍA 1- MONTANEJOS
Pues bien, para llegar hasta aquí desde Castellón hay dos opciones, la primera y más larga (por ser una carretera con más curvas) es coger la CV-10 (autovía de la plana) y salir a la CV-20 por Onda, continuando hasta Montanejos. La otra es bajar, ya sea por la CV-10 o la A-7, hasta Sagunto (se puede acortar por la N-225 a la altura de Vall De Uxó), para tomar la autovía Mudéjar (A-23) dirección Teruel hasta la salida 42 a Jérica y Caudiel, siguiendo por la CV-195 las indicaciones de Montanejos, este será también el camino más lógico desde Valencia. Particularmente me gusta ir por la A-23 para volver ya relajado y de paseo por la CV-20 disfrutando de las vistas y pueblos que se recorren.
Una vez en el pueblo la Fuente de los baños queda a un kilómetro o dos en dirección a Puebla de Arenoso y a la provincia de Teruel, existiendo un parking que en verano cuesta 3 €. El paraje es una pasada, ya una vez abajo y en verano suelen repartir bolsas de basura para que se mantenga limpio (importante colaborar, por favor) e indicar cual es la zona donde el picnic está autorizado, y desde luego es la mejor opción, comer allí tranquilamente. De todas formas y para quien no quiera hacer picnic en el pueblo hay restaurantes de sobra.
El curso del río Mijares pasa por aquí entre paredes de roca, con alguna gruta e incluso pequeñas cascadas. Se hace pie en buena parte de la zona, pero también hay otras que pueden tener 5 metros de profundidad o más, existiendo también en uno de los extremos, justo por el puente que cruza el río, un par de toboganes para los niños. La verdad es que nadar en esta zona merece la pena, y si os atrevéis en invierno, que estaréis prácticamente sólos (siempre pueden aparecer más valientes), y con el importante contraste de temperatura en el exterior, será muy gratificante.
Desde esta zona hasta el pueblo hay todo un paseo con bancos y demás junto al río, que resulta muy agradable para estirar las piernas o hacer un poquito de deporte. También existen pequeños senderos para recorridos más bien cortos, como el que llega al abrigo de Rufino, que no lleva ni media hora. Hacia Teruel hay un par de sitios buenos en los que parar, el primero son los túneles desde los que se puede ver una enorme pared y acantilado que es muy popular entre los aficionados a la escalada, y un poco más adelante la presa y pantano de Arenoso, con paneles explicativos sobre el pueblo que quedó inundado y en el que es posible alquilar kayaks.
Generalmente a mis familiares y amigos les gusta el sitio, si acaso se quejan de la cantidad de gente si coincide que es agosto y fin de semana, y es que este lugar es también una escapada típica entre los valencianos en esa época del año. Así que, tras disfrutar de un buen día, volvimos relajados por la CV-20, como ya he dicho, muy despacito disfrutando de las vistas entre montañas y charlando, pasando por pueblos como Arañuel, Cirat u Onda, donde alguna vez hemos parado a ver su castillo de pasada, pues seguramente esta población requiere una excursión aparte. Pues espero que os haya gustado descubrir este rincón del Castellón interior o recordarlo si ya lo conocéis, yo por mi parte sólo puedo, sencillamente, recomendarlo. ¡Hasta otra!




















Una preciosidad de paraje. La verdad que en España tenemos lugares preciosos (algunos poco conocidos) dignos de pasar unos días y descubrirlos. En este caso mejor la primavera y el otoño para disfrutarlo plenamente, en verano está demasiado saturado.
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Y tanto que si, por eso habrá que ir descubriendolos…
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