
¡Saludos viajeros a todos y bienvenidos a Praga!, preciosa ciudad capital de la República Checa y una de las escapadas europeas por excelencia. Es difícil que pueda mostrar nada nuevo de este impresionante lugar en un viaje de 5 días (3 útiles), pero si dar algunas pinceladas de los puntos más destacados e ideas varias sobre lo que visitar. Pasear por sus calles entre sus elegantes edificios supone trasladarse en el tiempo, todo está impecable y bien cuidado, con un único gran inconveniente: en agosto (cuando fuimos) está atestado y masificado, llegando prácticamente a ir en fila india en algunos puntos del casco histórico.
Como es lógico encontraremos disparidad de opiniones al respecto, sin embargo, tanto Miriam como yo, hubiéramos preferido un ambiente más tranquilo por lo que viajar en pleno verano no fue la mejor elección.
Iniciando la parte de datos prácticos, encontramos un tiempo soleado y temperaturas cercanas a los 30º C. Respecto al idioma no habrá problemas para entenderse en inglés por toda la ciudad y de la comida no podemos poner ninguna pega, destacando las infinitas posibilidades existentes con la cerveza, y alguna cosa más como los dulces “trdelnik”, que se han puesto de moda allí. Igualmente existen opciones para excursiones muy interesantes desde Praga, si bien y dado el tiempo del que disponíamos, nos centraríamos en la ciudad.
Requisitos de entrada, moneda y recomendaciones de viaje: la República Checa pertenece a la Unión Europea desde 2004, por lo que con mostrar el DNI (para españoles) es suficiente. La moneda es la corona checa (CZK), cuyo cambio de la web xe.com en agosto del 2018 y usado para este blog es de 1 €=25,20 CZK. Se puede pagar con tarjeta en casi todos lados.
Por último, y aunque no haya nada reseñable, dejo como es habitual las recomendaciones de viaje del Ministerio para la República Checa, haciendo constar que se puede obtener la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) ya en España por si se precisa atención médica, siendo válida en toda la Unión Europea junto a Islandia, Noruega, Liechtenstein y Suiza.
Itinerario: casco histórico y barrios contiguos al mismo.
Transporte: llegamos en avión desde Valencia con la compañía Smartwings, pagando 78 € cada uno. Salimos en tren con destino a Cracovia (Polonia), costando 1.270 CZK=50,40 € los dos en 2ª clase sin aire acondicionado.
He de comentar que el billete de transporte público para moverse por la zona centro fue de 24 CZK=0,95 €.
Alojamiento: reservado en booking, fue el Vista Riverside Andel Suites, en el nº 6 de la calle Zborovská. La situación es buena, cerca del río Moldava, a unos 30 minutos andando de la ciudad vieja. Cuenta con buenas vistas, pequeña cocina con menaje y nevera, baño, wifi y TV, todo en muy buen estado, pagando por 4 noches 340 € (20 de ellos en concepto de limpieza). Asimismo, dado que llegamos casi a la 1 de la madrugada, pagamos 50 € por “late cheking” (registro fuera de hora) y un vehículo que nos trajo desde el aeropuerto directos al apartamento.
Praga fue la primera etapa de un atípico viaje veraniego que nos llevó a combinar 3 escenarios, pues continuamos ruta hacia Cracovia (Polonia), donde mi hermano estaba viviendo, y después en avión a Pisa y la región de Cinque Terre, en Italia. Queda a continuación el relato de estos días, así como los enlaces para quien quiera acompañarnos en las siguientes paradas de este viaje 😉.
DÍAS 1 y 2- LLEGADA, TOUR GRATUITO Y CIUDAD VIEJA
A las 22 horas salimos del aeropuerto de Valencia para aterrizar en Praga casi a la 1 de la mañana. El hecho de llegar a esa hora supuso un gasto de 50 € extra, pero el traslado directo al alojamiento fue de lo más conveniente.
Como en otras escapadas europeas la primera cosa a hacer en la ciudad sería un tour gratuito por el centro, de los que das propina al terminar si te ha parecido bien. Elegimos la compañía Sandeman`s New Europe porque ya la conocíamos de otros destinos, y de momento con buen resultado. Fuimos a pie hasta el punto de inicio, en la plaza del Ayuntamiento viejo, disfrutando de construcciones como la peculiar “Dancing House” o el más clásico Teatro Nacional.
El recorrido llevó unas 3 horas con una parada intermedia en un bar, donde aprovechan para ofrecerte otros tours de pago más concretos. Nuestro guía, Yosi, era peruano y aunque hablaba bastante rápido transmitía pasión por su trabajo. Es una buena forma de aproximarse a la historia de la ciudad e ir viendo los principales puntos para después entretenerse en los que más interesen. El recorrido aproximado empezó en el Ayuntamiento viejo, pasando después por el museo cubista, Torre de la Pólvora, Teatro de los Estamentos, la plaza Wenceslao, con el museo y el mercado cercano, el barrio judío y la plaza Jan Palach, sede del Rudolfinum.
Como nos pareció bien dejamos una propina adecuada, y ya a comer junto a una madrileña (Paula), y dos chilenos (Camila y Gonzalo) que conocimos en el tour. No me quedé con el nombre del restaurante, pero por 1.500 CZK=59,52 € comimos los 5 unos platos de patatas con carne que estuvieron bien, y lo más llamativo, la cerveza más barata que el agua 😀 . Quedamos en visitar juntos el castillo (Hradčany) al día siguiente por la mañana.
La tarde fue para deshacer el recorrido e ir con calma paseando por la ciudad vieja (Staré Město), pasando por la Torre de la Pólvora de cerca, el vestíbulo del Ayuntamiento Viejo, cuyo famoso reloj astronómico se encontraba en restauración, o el icónico puente de Carlos IV, que es el más antiguo de la ciudad y data de 1357. Fue en estos dos últimos puntos donde la cantidad de gente impedía andar con fluidez. El centro en general nos pareció algo caro, pero igualmente esperable, ya que Praga es una de las capitales más visitadas de Europa oriental.
Regresamos con un buen tute en nuestras piernas por el agradable paseo junto al río, cruzando el barrio de Nové Město, sin perder de vista el río Moldava. Aprovechamos para hacernos con coronas checas en una casa de cambio al ya mencionado 1 €=25,20 CZK. Sólo nos quedaba ya comprar algo de provisiones en un supermercado cercano, con la intención de aprovechar la cocina del apartamento para cenas y desayunos.
DÍA 3- HRADČANY (CASTILLO) Y MALÁ STRANA
Sin madrugar mucho, nos unimos al grupo en la ciudad vieja para ir al castillo, cruzando el río y subiendo por el parque Letenské con su curioso monumento al metrónomo. Las vistas desde la zona hacia el centro y los muchos puentes sobre el Moldava son magníficas, acompañando además el tiempo. En pocos minutos llegamos a la zona del castillo, llamada Hradčany, pasando en primer lugar por los jardines reales que se encuentran junto al foso.
Existen varios tipos de entrada, eligiendo la B, que cuesta 250 CZK=9,92 €, dando derecho a visitar la Catedral de San Vito, el antiguo Palacio Real, que cuenta con una terraza con buena panorámica, la basílica de San Jorge y el conocido como Callejón de Oro. Como puede verse se trata de un complejo arquitectónico bastante grande, iniciado en el siglo IX y con multitud de reformas y ampliaciones posteriores. La visita fue agradable y aunque había gente nada que ver con la aglomeración del puente de Carlos IV.
Entre paradas en más miradores a la ciudad vieja, fuimos bajando hacia el barrio de Malá Strana, donde lo primero fue comer, dando con el “Tlustá Myš”, un lugar con encanto en el que nos apañamos muy bien por 534 CZK=21,19 € los dos, con platos tradicionales y por supuesto, cerveza. Continuamos la visita subiendo en el funicular (24 CZK=0,95 € el billete) al monte Petřín, una zona verde amplia e ideal para descansar, donde también se encuentra la torre-mirador del mismo nombre, a la que finalmente no entramos.
Avanzando hacia el noroeste llegamos al Monasterio Strahov, muy bien conservado, y bajamos por la calle Loretánská, una zona tranquila y bonita en la que se ven edificios importantes, tales como la Iglesia de San Nicolás, llegando de nuevo al puente de Carlos IV. Allí nos despedimos de nuestros amigos, esperando encontrarnos de nuevo en el futuro. Tomamos algo frente al río y poco a poco, con un paso relajado, nos dirigimos al alojamiento disfrutando del ambiente de una tarde cualquiera de verano en la capital de la República Checa.
DÍAS 4 y 5- MERCADO, ISLAS Y A CRACOVIA EN TREN
Dedicamos la mañana a curiosear en el mercadillo de la Plaza Wenceslao, junto a la oficina de turismo, que es un buen sitio para comprar recuerdos entre otras cosas. Regresamos al área de Malá Strana para comer, en esta ocasión en el “Ferdinanda”, un curioso restaurante que se ubica en una red de túneles y del que salimos encantados. Pagamos 600 CZK=23,80 € entre los dos por platos de carne de cerdo con miel, y tanto el servicio como el ambiente fueron estupendos.
Y que mejor para la sobremesa que tumbarse en el césped de las islas del río Moldava, ya fuera en la de Střelecký o en la de Slovanský, ambas con buenas vistas, algún bar cerca para tomarse algo e incluso alguna construcción de interés, como la galería Manes de la segunda. El resto de la tarde paseamos por Nové Město pasando por la Catedral ortodoxa de San Cyril, sede del museo de la resistencia checa a la ocupación nazi, cuya exposición, por desgracia, ya se encontraba cerrada a esa hora.
También buscamos un local para probar el típico dulce de la zona, llamado “trdelnik” (120 CZK=4,76 €) y hacer un poco de tiempo hasta la hora de salida del crucero por el río, dando con rincones curiosos como la farola cubista, muy próxima a la parada de metro de Můstek. Hacer un recorrido en barco al atardecer, para observar tanto la ribera del río como los monumentos iluminados es muy recomendable, nos aportó un punto de vista diferente que supuso la despedida perfecta de nuestra estancia en Praga. Duró sobre 1 hora y pagamos 325 CZK=12,90 € por cabeza con la compañía Prague Boats.
A la mañana siguiente llegamos con tiempo y en metro (24 CZK=0,95 €) a la estación principal, llamada Hlavní Nádraží. El billete de 2ª clase, con vagones sin aire acondicionado, salas de 6 asientos muy cómodos y las ventanas abiertas, ideal para disfrutar del paisaje, costó 1.270 CZK=50,40 € los dos (compañía České dráhy). Existe posibilidad de comprar comida a bordo. Salimos a las 10.20 y tardó, con al algo de retraso, más de 7 horas en llegar a la estación de Cracovia Główny (unos 540 kms separan ambas ciudades), pero eso ya es otra historia para quien quiera seguir… 😊










































