
DÍA 6- 23/06/10 VUELO A MOSS-RYGGE Y DESPLAZAMIENTO A LA COSTA OCCIDENTAL
Desayunamos y nos aseamos pronto para dejar el coche en Avis y coger el autobús al aeropuerto (de los que ya hemos hablado) desde la parada de la calle Fredrik Langes, cogiendo el caro pues el urbano no pasaba y temimos perder el avión. Para el vuelo de Tromsø a Moss-Rygge, en este caso, utilizamos la compañía Norwegian y costó 70 € cada uno (web en español y euros). Llegamos puntuales a Rygge y para llegar al pueblo de Moss, en donde recogeríamos nuestro segundo coche de alquiler, la única opción que vimos fue el taxi, que costó 135 NOK=18 € hasta la oficina de Hertz en un polígono de Moss (no más de 7 kms.). Allí recogimos nuestro Peugeot 107 para la próxima semana, y acostumbrados al Avensis fue una decepción, pero era el más barato que encontramos, 330 € la semana con seguro básico (reservamos desde España en euros).
Pusimos rumbo a la costa oeste de la que no separaban unos 450 kms, cogimos la E-6 dirección Oslo hasta el desvío a Drammen, que pasa con un túnel por debajo del fiordo de Oslo (ctra. 23, ±40 kms, peaje túnel 8 € turismo), y después la E-134 dirección Haugesund, ya en la costa oeste. Conforme nos fuimos adentrando en el interior la vegetación aumenta y da gusto conducir por esta carretera (está en buen estado) con estos bosques y lagos. Al pasar el pueblo de Notodden se llega a la mayor iglesia de madera del país, Heddal, que se cree que es del siglo XII. Está impecable y se puede pasear alrededor, donde también hay una zona a modo de cementerio y un campanario.
Tras la visita continuamos sin prisas y parando a comer (y más tarde cenar) de nuestras provisiones y ver el paisaje en varias ocasiones, y así hasta que llegamos Haukeligrend, donde se empieza a subir y el paisaje cambia por nieve, lagos y montaña incluso en verano. Hay varios túneles, uno de ellos reciente (no sabemos si será de peaje o no), que al estar en obras tuvimos que desviarnos por la ctra. antigua, en peor estado y con muchas curvas, aunque por el paisaje mereció la pena, así hasta pasar Røldal y coger el desvío a la izquierda de la ctra. 13 hasta Sand, pegados al curso del río Suldal, con lagos y como todo el recorrido unas vistas maravillosas, pese a estar anocheciendo. Al pasar Sand, donde hay un albergue, decidimos avanzar más hasta Nesvik por la zona del Ryfylke, que pudimos admirar mientras caía la noche.
Llegamos a Nesvik, donde ya para seguir hay que esperar al ferry que atraviesa el fiordo Losenfjorden al día siguiente, así que al no tener alojamiento apostamos por el más difícil todavía, pasar noche en un Peugeot 107, y aunque no era el Toyota y con lo cansados que estábamos del día de transición caímos enseguida. Hacer constar que aparte de caravanas había más de uno haciendo noche en el coche al igual que nosotros.
DÍA 7- 24/06/10 EXCURSIÓN AL IMPONENTE PREKESTOLEN
Amanecemos en las cercanías del puerto, y tras desayunar y asearnos cogemos el ferry a Hjelmeland, que tardó apenas 10 ó 15 minutos y costó 63 NOK=8,45 € (coche y conductor) y 26 NOK=3,48 € (pasajero adulto), en total 89 NOK=11,93 € con la compañía que lleva varios de los ferrys de las regiones de Rogaland (Stavanger) y Hordaland (Bergen) entre otras, que se llama Norled (página con algo en inglés).
Desde Hjelmeland hasta el Prekestolen teníamos 55 kms por la ctra.13 pasando por Tau, Jørpeland y ya el desvío a la izquierda hasta el parking que es de pago sin poder concretaros el precio al no tenerlo anotado.
Para el ascenso al saliente de roca conocido como “El púlpito” se pueden tardar 2 horas en subir y otras 2 en bajar (por lo que es recomendable llevar algo de comida y agua), más el tiempo que se quiera estar disfrutando de las vistas. Afortunadamente el tiempo era bueno y el camino de subida puede resultar algo difícil, sobre todo en tramos que están más empinados, sin embargo vimos a todo tipo de personas subiéndolos, incluso con bebés o niños pequeños, lo que está claro es que un buen calzado facilitará el ascenso. Ya al llegar después de discurrir por senderos, caminos de piedra y algunos lagos, la vista que ofrece del fiordo Lysefjorden es impresionante, hay que tener en cuenta que hay 600 metros de caída libre hasta el agua. Como se suele decir una imagen vale más que mil palabras.
Nos quedamos un buen rato disfrutando del paisaje, sacando fotos y demás, tuvimos que ponernos alguna prenda de abrigo por el viento, hasta que emprendimos el camino de regreso con mucha calma y parando donde nos apetecía. Ya en el parking comimos de nuestras reservas y pusimos rumbo a Stavanger, de la que nos separaban unos 50 kms, para ello cogimos la ctra. 13 de nuevo dirección a Oanes, allí el ferry a Lauvvik (apenas 10 minutos de trayecto; precio igual que Nesvik-Hjelmeland 89 NOK=11,93 €; compañía Norled y frecuencia de barcos muy alta). Desde Lauvvik se continúa por la 13 hasta enlazar con la E-39 a la altura de Sandnes, girando a la derecha dirección Stavanger.
Para este día tampoco teníamos alojamiento, así que lo primero fue buscar el albergue de Stavanger-Mosvangen (ya no es de Hostelling International, en la C/Henrik Ibsensgt, 19; hacer constar que en la ciudad hay otro albergue), y entre el cansancio de la excursión y la noche en el Peugeot 107 decidimos coger una habitación doble con el baño compartido con otra habitación (quedaban plazas en todas las opciones de alojamiento), que nos costó 580 NOK=77,60 € la noche con el descuento de socio del 10%, sin desayuno, con sábanas incluidas, cocina y salas comunes y en general limpio, cuidado y con acceso a internet, que aprovechamos para reservar las dos próximas noches en el albergue de Bergen.
DÍA 8- 25/06/10 RÁPIDA VISITA A STAVANGER Y PASEO HASTA BERGEN
Dedicamos la mañana a ver el centro de la ciudad, del cual no estábamos muy lejos, además encontramos aparcamiento cerca del lago Breiavatnet en el centro y sin tener que pagar por ello (ni pasar por el peaje de entrada a la ciudad, del que hablaremos en Bergen). Stavanger tiene unos 120.000 habitantes y prosperó gracias a la industria conservera del arenque hace dos siglos, y más recientemente por el petróleo, que es uno de los factores que hace que Noruega tenga el nivel de vida alto que tiene. Además fue capital cultural europea en 2008 por lo que el centro está impecable. Sin embargo, no tiene mucho que visitar, siendo lo más interesante la catedral y la torre Valberg, por los que paseamos junto por las calles peatonales del centro y la zona portuaria, que además de estar cuidada posee el museo del Petróleo, un moderno edificio que estuvimos viendo por fuera.
Después comimos en el parque junto al lago y pusimos rumbo a Bergen por la ctra. E-39, atravesando un nuevo túnel que pasa el fiordo y una pequeña isla por debajo, el Byfjordtunnelen, de peaje, sin tener anotado el importe, hasta llegar a Mortavika, donde hay que coger el primero de los dos ferrys necesarios para llegar a Bergen, de la compañía Fjord1, nos costó 170 NOK=23,40 € el coche con conductor más 35 NOK=4,80 € por adulto (205 NOK=28,20 € en total), con barcos cada 30 minutos más o menos (no en vano es una carretera fundamental) y una duración de también 30 minutos. El trayecto fue agradable, coincidiendo con los noruegos del albergue de Stavanger con los que charlamos un rato. Desembarcamos en Arsvågen para continuar por la E-39 dejando Haugesund a la izquierda y atravesar otro túnel, el Bømlafjordtunnelen, de casi 8 kms. y con peaje de 85 NOK=11,70 € (que hablan de quitar en 2012 ó 2013).
El segundo ferry necesario es el que une Sandvikvåg con Halhjem, hasta aquí 130 kms desde Stavanger más los 40 que faltan hasta Bergen (en total 170 kms y sin contar los dos trayectos en barco). El ferry es operado también por Fjord1 y nos costó 200 NOK=27,54 € coche y conductor más 55 NOK=7,57 € por adulto, que sumaron unos 35 €, como veis entre peajes y ferrys se va una pasta. Este trayecto está bien cubierto en cuanto a horarios y dura unos 45 minutos en cruzar el fiordo con bonitas vistas, como en toda esta costa. Para acabar los ya dichos 40 kms y llegamos a Bergen, encontrando el albergue Bergen-Montana (de Hostelling International, C/Johan Blyttsvei, 30, en la ladera del monte Ulriken) tras preguntar a más de uno, cogiendo un desvío por la carretera 585.
El albergue está muy bien, como todos aquí, con zonas comunes, wifi, desayuno incluido, cocina muy equipada y limpia, alojándonos en una habitación de 16 personas, con literas y lógicamente baño compartido a 650 NOK=89,33 € dos noches los dos menos el 10% de socio (la cama a unos 22,50 € la noche) y lo mejor de todo, un mirador propio con unas espectaculares vistas de la ciudad de Bergen, con lo que la excursión en teleférico al monte Ulriken se hace innecesaria. Disfrutamos sin prisas de estas vistas, cenamos, pasamos un buen rato en la zona común donde un grupo de gente veía un partido del mundial y a descansar.
DÍA 9- 26/06/10 UN DÍA ENTERO PARA BERGEN
Tranquilamente nos dirigimos al centro de la ciudad, tras desayunar, con el coche bajando por la ctra. 585 y cruzar el puente Nygårdsgaten, pasar por el peaje de acceso a la ciudad (sin parar el coche, pues una cámara coge la matrícula), que luego abonamos con la compañía de alquiler al precio de 15 NOK=2,06 € cada vez que se entra, y finalmente aparcando en una zona residencial cercana al céntrico lago Lungegårdsvannet.
Ya allí comenzamos un interesante circuito a pie por la ciudad de Bergen, la segunda más grande del país con 260.000 habitantes y que alcanzó su esplendor en el siglo XII gracias a las actividades pesqueras y marítimas a las que siempre ha estado ligada la ciudad desde su fundación. Empezamos por el lago y la céntrica zona del teatro y calle Øvre Ole, luego acercándonos a la zona portuaria de la calle Torget donde se puede pasear por un muy interesante mercado de pescado, con el salmón, lógicamente, por estrella. Como siempre íbamos sin prisas y parando tantas veces como queríamos, pues el centro es pequeño y se recorre fácilmente a pie. También compramos la comida en un supermercado y comimos por la zona, antes de visitar la zona de Bryggen con sus típicas casas frente al muelle, muchas de las cuales albergan tiendas de recuerdos y restaurantes.
Después entramos a la fortaleza Bergenhus, donde también está el castillo de Bergen o Rosenkranz, al final del paseo Bryggen y justo antes de llegar a la terminal de cruceros de la ciudad. Nos tiramos un buen rato por la fortaleza y alrededores así como en las zonas verdes que tiene antes de ir regresando al coche y al albergue. La ciudad está impecable en cuanto a limpieza y todo muy cuidado, como cabe esperar en los países nórdicos. Ya en el albergue cenamos, volvimos a disfrutar de las vistas, pues Bergen está metida entre montañas, fiordos e islas y es espectacular, y tras un buen rato en la zona común planificando los próximos días nos fuimos a dormir.

















