JP-2, KIOTO, NARA E HIMEJI

DÍA 8- 12/09/12 SAYŌNARA TOKIO, KONNICHIWA KIOTO

A estas alturas ya sabíamos las palabras más elementales de japonés, que siempre son bien recibidas, y hacíamos reverencias a todo el que conocíamos que siempre eran devueltas con creces. Tocaba dejar Tokio cogiendo el shinkansen a Kioto (lo teníamos reservado) a las 08:03, ni un minuto más ni uno menos, llegando en menos de 3 horas.

Vista del Monte Fuji desde el tren
Con Kenta

Por el camino lo más destacado es que se pasa cerca del monte Fuji, del que obtuvimos buenas fotos, eso sí, tras preguntar al revisor, llamado Kenta, que como no podía ser menos nos indicó a la hora que se vería y la zona donde colocarnos, además se quedó con nosotros mientras lo pasábamos y luego charlamos un rato del viaje (él también era viajero) recomendándonos probar el takoyaky, una especialidad de Osaka que viene a ser unos buñuelos de pulpo. Hasta nos dio su email por si le queríamos preguntar, simplemente es otro ejemplo de amabilidad japonesa.

Posando para nosotros en Gion (Kioto)

En Kioto tuvimos la “brillante” idea de ir andando al albergue con el equipaje, tardando media hora por lo menos. Desde la estación hay varias rutas de bus que van bien y de las que luego hablaremos. Para llegar al Khaosan Kyoto lo mejor es ver el plano al reservarlo (nosotros lo hicimos en hostelbookers), aunque queda próximo al barrio famoso de Gion y junto al distrito de Ponto-Chō. Dejamos las cosas y nos fuimos a comer a la zona del mercado de Nishiki (muy próximo al albergue cruzando la calle Shijō) encontrando a la entrada el “Mr. Young Men”, donde probamos el takoyaki que Kenta nos recomendó y unas tortillas bien cargadas especialidad de la casa (okonomiyaki), todo buenísimo y por 1900 ¥=18,64 € los tres (recordad que el agua es gratis).

Con Omar y Sara en el barrio de Gion

Regresamos al Khaosan Kyoto, que cuenta con varias plantas y está realmente bien, amplio, con cocina completa y zona común, ordenadores con internet, lavandería, baños y duchas comunes con secador e impecables, pasaríamos 3 noches en la habitación de 10 personas, con literas y taquillas para cada cama por 1660 ¥=16,29 € por noche y persona y 2 noches en la de 6 personas (y fin de semana) por 2425 ¥=23,81 € la cama (al reservar en hostelbookers se paga un pequeño porcentaje en euros, y el resto en yenes ya sobre el terreno).

Para la tarde habíamos quedado con nuestros amigos Omar y Sara, para compartir al menos un par de días de viaje ya que coincidíamos en tierras niponas, en la estación de metro de Keihan-Shijō, muy cerca del albergue y puerta de entrada al barrio de Gion. Junto a ellos paseamos tranquilamente por sus callejuelas, con animadas conversaciones y atentos a las esquivas Geishas, uno de los símbolos más conocidos de Japón, que pudimos ver pero no fotografiar en condiciones. En el camino vimos, ya iluminado, el santuario de Yasaka-jinja (gratuito y abierto las 24 h., pero no nos sorprendió tanto como el de Kamakura).

cena de sushi

Para cenar buscamos el local de sushi “Mushashi” (en el cruce de las calles Sanjō y Kawaramachi) que nos habían recomendado, uno de esos con cinta transportadora, donde nos hinchamos y en general nos gustó. Cada pieza costaba 140 ¥=1,37 €, pagando en total 1600 ¥=15,70 € nosotros tres. Encantados con la compañía 😊 regresamos a nuestros alojamientos quedando para visitar Nara al día siguiente. 


DÍA 9- 13/09/12 OTRA ANTIGUA CAPITAL JAPONESA, NARA

Camino de toriis al santuario Fushimi-inari

Nara fue la primera capital como tal, y actualmente cuenta con casi 400.000 habitantes y hasta ocho lugares que son Patrimonio de la Humanidad, destacando el edificio de madera más grande del mundo, el templo Tōdai-ji. Tras prepararnos y llegar tarde a la estación, donde quedamos con Omar y Sara, cogimos la Nara line de JR, que tiene buena frecuencia, parando en la 2ª estación (Inari), para visitar el santuario de Fushimi-Inari (entrada gratuita), famoso por su camino de 4 km bordeados de toriis y entre montañas. Recorrimos la primera parte de los toriis (hacer el camino completo lleva bastante tiempo) esquivando las telarañas, pero disfrutando del lugar.

Detalles del santuario
Detalles del santuario

Volvimos a coger el tren y en unos 40 minutos llegamos a Nara, pasando por la oficina de turismo (que siempre está convenientemente situada junto a las estaciones) y comiendo pese a ser pronto, gracias al buen aspecto de los puestos con comida para llevar de la propia estación, eligiendo unos platos con cosas comunes (arroz y verduras) y gambas o pollo por 630 ¥=6,19 € cada uno.

Todo lo mejor de Nara está en su parque (Nara-kōen), que queda a menos de 1 km al este de la estación, llegando pues pronto al primer templo, Kōfuku-ji, que cuenta con dos preciosas pagodas de tres y cinco plantas, respectivamente. Allí empezamos a ver los primeros ciervos, y es que en Nara los ciervos conviven en libertad con los visitantes, siendo muy graciosos al principio (se les puede dar de comer de la mano) y un poco más pesados cuando van cogiendo confianza. También vinieron varios grupos de escolares que estaban de excursión a practicar su inglés con nosotros y pedirnos unas fotos haciendo el allí habitual símbolo de la victoria con los dedos, ¡qué simpáticos!

Paseamos con tranquilidad por el parque, hablando y observando la mezcla de personas y ciervos hasta que llegamos al plato fuerte del día, el templo Tōdai-ji con el Daibutsu-den, una enorme estatua de Buda de bronce y 16 metros. Antes pasamos por el museo Nacional de Nara (cuesta 500 ¥=4,92 €, pero no entramos). Para acceder a la sala del Daibutse-den hay que pagar también 500 ¥=4,92 €. Sin duda es un sitio espectacular, merece la pena tomárselo con calma y admirarlo desde todos los puntos de vista, eso sí, estará lleno de gente y sobre todo de escolares. Después merendamos con los ciervos y decidimos subir hacia el este al pequeño santuario de Nagatsu-dō, desde el que hay una gran vista (pasando antes por el campanario de Shōrō) y ya volvimos a la estación mientras atardecía por el mismo camino.

Vista de Nara desde el santuario Nagatsu-do

Desde Nara nos dirigimos a Osaka para cenar y ver un poco el ambiente nocturno, pues esta moderna ciudad de casi 2,5 millones de habitantes destaca por ello, tardando algo más de 1 hora en el cercanías hasta JR Osaka (metro Umeda, M-16), cogiendo el metro (de funcionamiento similar al de Tokio, dejo enlace) hasta la estación de Shinsaibashi (M-19 en la línea Midō-suji; 230 ¥=2,22 € tres estaciones). Recorrimos la zona de ambiente más famosa de la ciudad, el Dōtombori, entre altos edificios llenos de luces y sitios para cenar.

Regresamos con los mismos transportes a Kioto, despidiéndonos de nuestros amigos que seguían su ruta y alegrándonos de haber compartido buenos momentos juntos. 


DÍA 10- 14/09/12 KIOTO, CENTRO CULTURAL DEL PAÍS

Con el traje tradicional

Con millón y medio de habitantes Kioto es una de las grandes ciudades, donde se pueden encontrar hasta 17 lugares Patrimonio de la Humanidad y hasta 2000 templos y santuarios, por lo que es fundamental elegir qué visitar, pues ni en una semana daría tiempo a verlo todo. Nosotros queríamos ir sin prisas y nos ceñiríamos a lo más famoso (ya habíamos visitado el barrio de las Geishas, Gion).

El templo dorado (Kinkaku-ji)

Para empezar y tras desayunar compramos en el albergue el pase de un día de bus por 500 ¥=4,92 €, cuando el billete sencillo cuesta 220 ¥=2,12 €, así que compensa a partir de tres viajes (mapa buses de Kioto en inglés). Comentar que se accede a los buses por la puerta trasera y al bajar por la delantera es cuando se pasa el billete por la máquina o se paga con la cifra exacta (aunque tiene una pequeña máquina de cambio). Cogimos el 205 en la parada Shijō-Kawaramachi (a cinco minutos del albergue andando) hasta la estación de tren, donde hicimos varias reservas y conseguimos un mapa de las rutas de autobús, de allí otra vez el 205 y media hora hasta la parada Kinkakuji-michi, al noroeste de la ciudad y cercana al conocido como templo dorado (Kinkaku-ji), cuya entrada es de 400 ¥=3,94 €.

Santuario Shimogamo

Enseguida queda claro el porqué de ese nombre cuando se ve el templo con su dorado bien brillante y rodeado con un lago y un entorno muy cuidados, desde luego nos encantó. Saliendo del templo llegó una tormenta, aprovechando para comer por la zona un buen plato con arroz (por supuesto), pollo, sopa y verduras por 850 ¥=8,20 € por cabeza. Andando hacia el suroeste hubiéramos llegado a los templos Ryōan-ji y Ninna-ji (cuestan ambos 500 ¥=4,92 €), muy famosos también, pero preferimos ir a la zona este (al norte de Gion) a ver el templo Ginkaku-ji, parando antes en el santuario de Shimogamo en el centro (entrada gratuita). Para ello volvimos al bus 205 hasta la parada Shimogamo-mae, cercana a dicho santuario, que está dentro de un frondoso parque y por el que dimos un agradable paseo ya con mejor tiempo, aprovechando para hacernos una foto con unas muchachas que iban con traje típico y estaban encantadas de posar con nosotros (como no podía ser menos en Japón).

Bajamos por el parque hacia el sur hasta la parada de bus de Demachi-yanagi, cogiendo el 17 hasta Ginkakuji-michi. Desde aquí y para llegar al templo de Ginkaku-ji hay que subir una animada calle con tiendas (sobre todo de regalos) que están bastante bien. El templo cerraba a las 16:30 (como casi todos), así que no hay que despistarse (suelen abrir sobre las 9 de la mañana), en cualquier caso, teníamos tiempo suficiente para ver este templo zen (conocido como el de plata, pues inicialmente se quiso cubrir de plata, aunque nunca se hizo), quedándonos alucinados con sus jardines y con la tierra perfectamente rastrillada, y es que si todo aquí está impecable este templo debe ser la perfección. La entrada cuesta 500 ¥=4,92 €.

Camino de la Filosofía

Ya atardeciendo empezamos el llamado camino de la filosofía (Tetsugaku-no-michi), un agradable sendero junto a un riachuelo y rodeado de cerezos (que florecidos debe ser una pasada), que tardaríamos en hacer una media hora, yendo casi solos, con mucha tranquilidad y acabando el recorrido junto al templo Eikan-dō (ya cerrado). Andamos un poco más hasta coger el bus 204 en la parada de Higashi-Tenno-cho, bajándonos en Horikawa-Marutamachi, una vez que pasamos junto a los jardines del palacio imperial, para acercarnos al castillo de Nijō-jō (costaba 600 ¥=5,90 €), aunque como ya estaba cerrado tuvimos que conformarnos con ver las murallas y el foso. Regresamos al alojamiento en el bus 12 hasta la parada Shijō-Takakura, cercana al mercado de Nishiki (y por tanto al albergue).


DÍA 11- 15/09/12 MAÑANA EN HIMEJI Y DE MARCHA A OSAKA

Shinkansen en Himeji

El plan para este día era visitar la ciudad (de unos 500.000 habitantes) de Himeji con su imponente castillo (que está en restauración), comer en Kobe su famosa ternera y volver a Kioto para asearnos y salir de fiesta por Osaka, así que volvimos a comprar el bono de un día de bus (500 ¥=4,92 €), pues haríamos al menos tres viajes. El primero fue a la estación de tren con el 205, donde cogimos el shinkansen a Himeji, que apenas tarda una hora llegando puntuales.

Castillo de Himeji en obras

Fuimos andando a la zona del castillo, que está cerca de la estación, que por desgracia y como ya sabíamos estaba en restauración (y lo estará hasta el 2014), pudiendo sólo visitar una parte. La entrada fueron 400 ¥=3,94 €, y luego si se quería acceder a la torre principal (la que estaba en obras) otros 200 ¥=1,97 €, aunque no pasamos a la torre con la de andamios que tenía. Toda el área que rodea el castillo está perfecta y se puede conseguir alguna buena foto de las zonas que están bien, aunque fue una pena no verlo en condiciones pues es el mejor castillo original que se conserva en Japón. Después volvimos paseando por la galería comercial paralela a la calle Ōtemae-dōri que une el castillo con la estación JR. Con el tren bala llegamos a Kobe (a la estación de Shin-Kobe donde para el shinkansen) en 20 minutos, dando una vuelta por un centro comercial anexo a la estación donde había restaurantes que ofrecían la famosa ternera de Kobe de la que se hablan maravillas. Por desgracia y aunque estábamos dispuestos a gastar más, la ternera de Kobe se nos iba del presupuesto (costaba 7500 ¥=72,60 € por persona), así que comimos sashimi con arroz y unas gambas en otro sitio por 880 ¥=8,52 € cada uno (habría otra oportunidad en los Alpes Japoneses con la carne de Hida).

Regresamos a Kioto y al albergue para cambiarnos y vivir la noche japonesa. Sobre las 22 horas estábamos en el bus 205 a la estación y en shinkansen a Shin-Osaka (donde paran los trenes balas, no confundirla con Osaka a secas, más céntrica), allí Josué dejó su equipaje en las taquillas (la grande 600 ¥=5,90 €) pues tenía que coger el tren a Tokio y el avión allí a la mañana siguiente. Nuestra idea para llegar al barrio fiestero por excelencia (Dōtombori) era no pagar metro aprovechando la estación de JR Namba, cercana a dicha zona. Para ello cogimos hasta tres cercanías, el primero de Shin-Osaka a Osaka (sólo 1 estación en la JR Kioto line), allí la línea circular hasta Imamiya (7 estaciones al sur) y el último tren una única parada hasta JR Namba (aunque eran las 24 horas seguía habiendo trenes, aunque es bueno consultar cuando es el último). Dejo otro enlace al transporte de Osaka (líneas JR y metro).

En el bar Lapichu
Vista del barrio Dotonbori de Osaka

Ya allí andamos en dirección al Dōtombori entrando en un pequeño bar llamado Lapichu, cercano al cruce de la calle Sennichi-mae con Midō-suji, cuyo simpático propietario nos hizo un hueco enseguida. Lo cierto es que allí conocimos a dos españoles que vivían en Osaka (Juan y Joaquín) y que nos contaron sus aventuras por estas tierras entre mojito y mojito. Nos lo pasamos realmente bien y se nos hicieron más de las 3 de la mañana cuando fuimos a pasear por el resto del Dōtombori, entrando en más locales y viendo la variada “fauna nocturna” de la ciudad.

Josué se iba directo para llegar a coger el vuelo de vuelta y nosotros a descansar tras despedirnos con un buen sabor de boca de la noche nipona.


DÍA 12- 16/09/12 JORNADA DE DESCANSO EN KIOTO

Albergue de Kioto
WC con bidé incorporado

Como si de una vuelta ciclista por etapas se tratara necesitábamos un día de relax total, así que tras la fiesta nos levantamos a mediodía, sin nada especial que hacer, comida sencilla de supermercado, lavar ropa en el albergue (200 ¥=1,97 € con el detergente gratis) y 100 ¥=0,98 € por cada uso de la secadora y relajándonos en la zona común. Mención especial merecen los wc japoneses con bidé incorporado que te dejan nuevo, y en cuyas mejores versiones puedes decidir la presión y temperatura del chorrito de agua, yo me lo pondría en casa sin dudarlo 😀 .

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