JP-1, TOKIO, KAMAKURA Y NIKKO

DÍAS 1/2- 05-06/09/12 UN LARGO VIAJE DE IDA

Salimos el día 5 desde Madrid-Barajas hasta Londres-Heathrow, ya tarde, llegando a las 23 horas y haciendo noche en el aeropuerto hasta la salida del vuelo a Tokio a las 9 de la mañana, para pasarnos unas 11 horas en el avión llegando a la capital nipona a las 5 de la mañana del día siguiente, pues a las horas de vuelo hay que sumar las del cambio de husos horarios (hasta 7), llegando muy cansados, pero con intención de aguantar al menos medio día.


DÍA 3- 07/09/12 PRIMER CONTACTO CON LA CIUDAD MÁS GRANDE DEL MUNDO

Zona del mercado de Tsukiji

Aterrizamos en el aeropuerto mejor situado de Tokio, el de Haneda, donde pese a la hora ya estaban abiertas las casas de cambio, consiguiendo el ya mencionado cambio de 1 €= 94,87 ¥ (en Barajas cambiamos 30 € para llevar algo a 1 €=84,30 ¥, para que veáis la diferencia). Si tenemos en cuenta las ciudades que rodean Tokyo llegamos a los 30 millones de habitantes, por lo que hablamos de la aglomeración urbana más grande del mundo. Para llegar al centro nos encontramos con dos opciones, el monorraíl y la línea Keikyu hasta la estación de Shinagawa, una de las más grandes, decantándonos por la Keikyu que era más barata (400 ¥=3,94 € cada uno).

Estatua de un samurái

El transporte público en Tokio es excelente, con todos los carteles también en inglés, y aunque pueda parecer lioso al principio no es tan complicado (mapa trenes JR y mapa del metro). Tenemos diferentes líneas de metro, cada una con su nombre y en ocasiones gestionados por empresas distintas, además está la línea circular de cercanías de JR (línea Yamanote) que te lleva a casi todos los puntos destacados de la ciudad y entra en el pase por lo que es la más utilizada por los turistas. Aguantamos tres días (que dedicamos a visitar Tokio) antes de activar nuestro pase para que nos valiera hasta el último día, por lo que nos movimos con el pase de 1 día de JR (Tokunai pass) para el centro de la ciudad, que compramos en Shinagawa (que está en la línea Yamanote) por 730 ¥=7,18 € cada uno.

Templo Zojo-ji con la Torre de Tokio

Así pues, dejamos las maletas en una taquilla de las grandes hasta que fuéramos al albergue (las veréis por todas las estaciones) por 600 ¥=5,90 € para todo el día, que sólo se puede pagar con monedas de 100 ¥. Y ya a ver cosas empezando por la lonja de pescado más grande del mundo, la de Tsukiji (al sureste del centro), a la que llegamos tarde para ver el movimiento que tiene y de la que hablaremos el día 4, pues volvimos a visitarla. Desde el mercado subimos andando hasta la zona de Ginza y hasta el parque de Hibiya donde descansamos, dando luego una vuelta por los jardines cercanos al Palacio Imperial. Hacia mediodía fuimos a la estación de Tokio cogiendo la línea Yamanote hasta Hamamatsuchō para visitar el templo budista de Zōjō-ji (entrada gratuita), comiendo antes un cuenco de arroz con su carne y demás por 560 ¥=5,51 € cada uno en un restaurante de la cadena Yoshinoya, donde uno se sienta en una barra que rodea a los camareros, que te sirven el agua gratis (como en todos los restaurantes en Japón), y donde parece que la gente comía bastante rápido.

Paseillo de estatuas en el templo Zojo-ji

Después ya paseamos por el templo que estaba impecable, como todas las calles allí, todo limpio y muy bien colocado, paseando por los alrededores entre unos pasillos de pequeños Budas y con la Torre de Tokio de fondo (que se parece a la Torre Eiffel de París). Como estábamos destrozados no quedaba otra opción que volver a por el equipaje a la estación de Shinagawa y coger la Yamanote line hasta cambiar a la línea Keihin-Tōhoku dirección Ōmiya, que coincide con la Yamanote en varias estaciones, como Ueno o Nippori, y llegar hasta la estación más próxima al albergue, Nishi-Kawaguchi, que queda dos estaciones fuera del pase Tokunai, por lo hay que ajustar la tarifa pagando 150 ¥=1,48 € más cada uno.

Interior del Templo

Para localizar el albergue JGH, que está a no más de 10 minutos de la estación, lo mejor es ver e imprimir el mapa que ellos mismos te mandan por e-mail, pero no es difícil. El albergue JGH Tokio está en Nishikawaguchi 2-11-5 de Tokio, como veis las direcciones aquí son complicadas, por lo que no son de mucha ayuda. Reservamos 5 noches (tres de ellas para tres personas, pues llegaba Josué) en hostelbookers por 1700 ¥=16,73 € la cama una noche sin desayuno. Tiene varias habitaciones y su encantadora propietaria nos puso solos en una de 5, donde estaríamos ya cuando mi hermano llegara, con una cocina básica común (en otra habitación), wifi, baño compartido y ducha situados en el salón de nuestra zona, y es que puede ser uno de los sitios más estrechos y pequeños donde hayamos estado, así que si no os gustan los sitios ajustados no es vuestro sitio, pero bueno, para dormir y poco más nos llegaba.


DÍA 4- 08/09/12 CENTRO Y LUEGO A UENO, ASAKUSA Y AKIHABARA

Mercado en la lonja

Ya con mejor cara y casi repuestos del “jetlag” nos levantamos muy temprano, a las 5 de la mañana para ir a la lonja y mercado de Tsukiji. Compramos los pases de 1 día de JR (tokunai) más el ajuste de tarifa sumando 1020 ¥=10,04 € cada uno. Tanto en el metro como en los trenes de cercanías hay carteles con los precios, que según las estaciones recorridas se paga más o menos, pero en caso de duda se puede pagar lo mínimo y ajustar la tarifa en la estación de destino, por lo que veréis máquinas de ajuste por todos lados.

Una sopa «ramen» de desayuno

Cogimos la línea Keihin-Tōhoku hasta la estación de Shimbasi, a unos 10 minutos andando del mercado (hay una parada de metro, pero no entraba en el pase de tren), dando un buen paseo por este ajetreado lugar, en el que hay que tener mucho cuidado con las carretillas eléctricas que transportan las mercancías, pues no se van a detener por los visitantes. Junto a la lonja (hay alguna zona que no dejan pasar) hay un mercado con todo tipo de productos, sobre todo sushi recién preparado, aunque nos decantamos por una sopa de fideos (los llaman “ramen”) bien cargadita por 650 ¥=6,40 € cada uno, y esto a las 8 de la mañana, pero todo estaba a tope de gente ya.

Junto al Palacio Imperial
Junto al Palacio Imperial

No hay que olvidar que amanece muy pronto (de ahí el país del sol naciente) y los locales también abren pronto. Después de esta visita que no deja indiferente subimos a Ginza, igual que el día anterior, con ganas de ir viendo todo, dando una vuelta por el Palacio Imperial (al que no se puede acceder) y sus alrededores, con muy buenas vistas del “skyline” de Tokio y visitando los jardines orientales del Palacio a los que sí se puede entrar y son gratuitos. Como no podía ser menos los jardines están cuidados al milímetro y da gusto pasear por ellos, aunque nos lloviera un poquito. De ahí a la estación de Tokio y línea Yamanote a Ueno, otra de las estaciones más grandes, por lo que es interesante orientarse bien y saber cuál es la salida que se busca, pues se ahorrará tiempo, en esta ocasión queríamos ir por la oeste para ver el parque Ueno, donde se encuentran multitud de museos, como el museo de arte occidental, el de ciencia o el museo nacional de Tokio (arte japonés), aunque como no teníamos intención de visitarlos paseamos por el parque llegando al santuario Tōshō-gū que estaba en reparación por lo que sólo pudimos acceder al recinto exterior (gratis).

Skyline de Tokio desde el Palacio Imperial

En Japón conviven el budismo y el sintoísmo, de hecho, mucha gente practica los dos, y no viene mal saber que los templos son budistas y los santuarios sintoístas y que las principales diferencias son la presencia de toriis (puertas con dos columnas y 1 ó 2 travesaños que pueden estar curvados) que indican la entrada a los santuarios, así como la ausencia de imágenes de Buda, que lógicamente los templos sí tienen. También presentan elementos comunes como las fuentes para purificarse las manos al entrar o los peroles con incienso. Con sólo observar unos minutos a los japoneses se puede aprender el modo de realizar ofrendas, sobre todo en los santuarios.

Templo Senso-ji de Asakusa

Luego recorrimos las galerías comerciales que hay junto a la estación, y que estaban a reventar de gente (como tantas otras partes de semejante ciudad), comiendo en un restaurante donde todos los platos valían 500 ¥=4,92 €, pidiendo una especie de tortilla y arroz con verduras y huevo que entraron de maravilla, acompañados de unas brochetas de frutas de un puesto callejero por 100 ¥=0,98 €. Después fuimos andando a la zona de Asakusa, que no tiene cercanías pero sí metro, tardando más de media hora en llegar, y es que las distancias en Tokio son enormes, pero bueno así bajamos la comida. Lo más destacado de esta zona es el fabuloso templo de Sensō-ji, con su estructura principal, una pagoda de cinco plantas y otros templos secundarios, el incienso se notaba ya al entrar en el parque y estaba muy animado y lleno de gente.

Fuente purificadora y humo del incienso

Para volver escogimos el metro, cogiendo la línea Ginza (cada estación se representa por una letra, de la línea a la que pertenece, y un número) en la parada G-19 (Asakusa) hasta la de Suehirochō (G-14) ya en el barrio de Akihabara y próximo a la estación JR del mismo nombre, costando 160 ¥=1,57 € a cada uno. Esta zona es famosa por ser la cuna del manga, así os podéis imaginar el ambientazo, con todo tipo de vestimentas y chicas manga repartiendo publicidad de cualquier cosa, locales de recreativos (que a juzgar por todos los que hay les debe gustar), en fin, una pasada.

Personajes curiosos

Antes de regresar al albergue fuimos hasta el santuario Yasukuni-jinja (gratuito), donde hay un museo conmemorativo de la guerra (cuesta 800 ¥=7,87 €) que ya estaba cerrado. Para llegar hasta allí sin gastarnos nada utilizamos la Chūō line de JR, que cruza el centro partiendo a la línea circular Yamanote desde Akihabara al este hasta Yoyogi (la anterior a la famosa Shinjuku) al oeste, bajándonos en la estación de Ichigaya, desde la que el santuario queda a menos de 10 minutos andando hacia el noreste.


DÍA 5- 09/09/12 ZONA OESTE: SHIBUYA Y SHINJUKU

Tras hacernos con el pase de 1 día por última vez (1020 ¥=10,04 € con tarifa ajustada) enlazamos con la Yamanote line en Ueno para cambiar nuestros JR Pass, y es que lo que recibes en casa es una orden de cambio que es imprescindible sustituir por el pase una vez en Japón y sólo se puede hacer en determinadas oficinas de JR de estaciones grandes como Ueno, Tokyo, Shinagawa, en los aeropuertos y en otras ciudades (que en la orden de cambio se puede consultar), además es muy importante saber que al cambiarlo puedes decidir el día que empieza, así que le pedimos empezar al día siguiente (no lo hicimos en el aeropuerto porque a las 5 estaba cerrada la oficina).

Cruce de Shibuya con semáforo en rojo
y en verde (fotos del día 19)

Una vez en la Yamanote line dirección noroeste pasamos Ikebukuro (enorme estación de un barrio moderno donde abundan los centros comerciales, y que veríamos si nos sobraba tiempo), Shinjuku (lo dejamos para la tarde) y Shibuya, donde empezábamos las visitas. Ya en la estación el movimiento de gente impresiona, y saliendo de ella (salida oeste) se encuentra uno frente al famoso cruce, del que dicen es el más transitado del mundo con más de 1 millón de personas diarias, así que merece la pena esperar a que el semáforo cambie de color un par de veces, es una locura. Este barrio está lleno de locales y tiendas de todo tipo y los edificios ya van ganado altitud, entre las tiendas nos llamó la atención las de todo a 100 ¥=0,98 € o las de medias con modelos un tanto frikis pero que arrasan allí.

Comimos algo en la zona y nos dirigimos al parque Yoyogi, por lo que nos bajamos en la estación siguiente, Harajuku. Primero paseamos hacia el norte, siguiendo un par de toriis que nos llevaron al bonito santuario Meiji-jingū (es gratuito), donde pudimos ser testigos de una boda con sus trajes típicos japoneses (sobre todo ellas) y estampar uno sellos que por lo que vimos se lleva allí. Ya en la zona de Jingū-bashi (zona sur del parque) disfrutamos con lo animado que estaba (era domingo) con todo tipo de fauna urbana, gente ensayando bailes, actuaciones de cómicos, un grupo de sesenteros con sus tupés y chupas de cuero y por supuesto las “lolitas”, chicas jóvenes ataviadas con todo tipo de cosas exageradas como lazos enormes, vestidos cortos y tacones interminables. Desde luego da igual como se vaya vestido en Tokio con la diversidad que hay.

Gobierno Metropolitano

Continuamos a la estación de Shinjuku, donde están los edificios más altos de la ciudad, sobre todo al lado oeste, siguiendo los letreros que desde la propia estación indican el edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio, cuyo mirador es gratuito, al igual que el cercano edificio de Shinjuku NS (hay otros muchos miradores de pago, como el de la Torre de Tokio). El edificio, con dos torres paralelas, cada una con su mirador, impresiona y el ascensor te lleva al piso 45 en un abrir y cerrar de ojos (según la hora puede haber cola para subir). La vista desde arriba es algo que no hay que perderse, un auténtico océano de edificios, calles, algún parque, coches, trenes y más edificios hasta que al fondo se ven montañas con el monte Fuji incluido si está despejado.

Nos prometimos volver de noche otro día, pues abre hasta las 23 horas, pero a las 21 recogíamos a Josué. Volvimos a la estación para explorar el lado este de la estación, que incluye el barrio rojo de Tokio (Kabukichō) y está lleno de luces de todo tipo de anuncios, tiendas, restaurantes, locales de recreativos e incluso de estreptease (en Kabukichō), y por supuesto de gente, pudiendo encontrar algún rincón tranquilo donde escabullirse del gentío como el pequeño santuario de Hanazono-jinja. Tras esto teníamos el tiempo justo de ir a recoger a mi hermano a la estación de Nippori (en la Yamanote line) y a descansar del ajetreo del día nosotros y del vuelo él 😊 .


DÍA 6- 10/09/12 PRIMERA EXCURSIÓN: KAMAKURA Y SU DAIBUTSU

En la estación de Nishi-Kawaguchi (como en todas) hay personal de JR en un lado además de los tornos, y con el JR pass es por donde hay que acceder, mostrando el pase a dicho personal, que además se portó muy bien pues dejaron pasar a Josué tras hacerle comprender que iba a canjearlo ese día (se le olvidó hacerlo en el aeropuerto). Ya en Ueno lo activó y aprovechamos para reservar nuestro primer tren bala, llamados shinkansen a Utsunomiya, localidad cercana a Nikkō, que visitaríamos al día siguiente.

Primera visita del día

Las reservas no son necesarias, pues nos comentaron que salvo fines de semana y festivos no se suelen llenar, y todos estos trenes tienen vagones sin reserva, pero si se lleva mejor, y como pasaríamos por multitud de estaciones no tendríamos problemas para hacerlo.

Pues para llegar a Kamakura basta con coger la conocida Keihin-Tōhoku line hasta el final (se cruza Yokohama), en la estación de Ōfuna (donde había varios sitos con comida para llevar, donde nos aprovisionamos por 1200 ¥=11,81 € los tres, con pescado rebozado, arroz y unas pelotas cocidas rellenas de carne). Allí hay que coger otro tren, ya sea de la Yokosuka (que viene del centro de Tokio y sin parar en todas las estaciones, por lo que puede ahorrar tiempo) o de la Shōnan-Shinjuku line hasta Kita-Kamakura o Kamakura (en total más de una hora desde el centro de Tokio), según donde se desee empezar las visitas.

Estudiantes que nos hicieron una encuesta

Nuestra idea era ver algún templo de la zona de Kita-Kamakura, y como el tiempo acompañaba hacer la ruta del Daibutsu. Kamakura tiene unos 170.000 habitantes y fue capital de Japón en el siglo XIII, de ahí su legado cultural, siendo junto con Nikkō la mejor excursión de un día desde Tokio. Nada más salir de la estación vamos al cercano templo de Engaku-ji (entrada 300 ¥=2,95 €), que tiene un recinto amplio y varias zonas a visitar, como el templo principal, la zona de la campana o un cementerio. Allí nos hicieron una “encuesta” unos jóvenes japoneses que sabían algo de inglés, preguntando por la comida, lugares visitados y demás, muy simpáticos ellos, y por lo visto es algo común cuando ven occidentales. Comimos en unas mesas que hay a la entrada del templo, y pasando la vía de nuevo dejamos a la derecha los templos de Tōkei-ji y Jōchi-ji (100 ¥=0,98 € y 150 ¥=1,48 € respectivamente, no entramos en ellos) y giramos a la derecha una vez pasado el segundo templo, continuando por una pequeña calle hasta que llegamos a unas escaleras de madera, ya subiendo la montaña, que suponen el inicio de la ruta del Daibutsu.

Otra vista retocada

Esta ruta dura unas dos horas más o menos por un sendero con subidas y bajadas, rodeado de bosque y con buenas vistas cuando se abre algún claro (aquí nos dimos cuenta de lo útil que nos hubiera sido un repelente de insectos), hasta llegar al Gran Buda (Daibutsu) de Kamakura. En el camino cruzamos pequeños santuarios, como el de Kuzuharagaoka-jinja, y en general está bien señalizado hasta llegar a la visita estrella del día, el Daibutsu, un Buda de casi 12 metros de altura y unas 850 toneladas (del siglo XIII), ahí es nada, está en el recinto del templo Kōtoku-in y la entrada es de 200 ¥=1,97 €, que bien merecen la pena.

Playa de Yuigahama

Mejor que describirlo es ver la foto. Dentro también hay alguna tienda y por supuesto máquinas expendedoras, sobre todo de bebidas, que en Japón se cuentan por millones. Salimos del Daibutsu y bajamos por la calle hasta la playa de Yuigahama, ya atardeciendo, pegándonos mi hermano y yo un rápido baño en el pacífico, en un agua sorprendentemente caliente pero turbia también.

De allí subimos hacia la estación de Kamakura por la ctra. 21, en el centro de la ciudad, recorriendo algo más de 1 km hasta el santuario de Tsurugaoka Hachiman-gū (entrada gratuita). Decidimos acercarnos al santuario porque a diferencia de la mayoría de los templos y santuarios, que cierran a las 17 horas, cerraba a las 21, por lo que lo veríamos iluminado, y fue toda una sorpresa, pues apenas había gente y se respiraba mucha tranquilidad, dándole las luces un toque especial, muy recomendable.

Santuario de Tsurugaoka en Kamakura

Como recomendación es interesante en sitios como Kamakura o Kioto, donde los templos y santuarios son incontables, decidir con anterioridad cuales visitar para ahorrar tiempo y dinero 😉 . Regresamos a Tokio con la Yokosuka line, recorriendo de forma breve el barrio del manga de nuevo para que Josué lo pudiera ver, cenando en un Yoshinoya de la zona arroz con curry (y muy bueno) por 430 ¥=4,23 € cada uno.


DÍA 7- 11/09/12 VISITAMOS LOS TEMPLOS DE NIKKŌ

Shinkansen a Utsunomiya

Tuvimos que levantarnos pronto para estar a las 08:46 en Ueno, hora exacta a la que salía el shinkansen, comprobando (como durante todo el viaje) que la fama de la puntualidad de los trenes japoneses es cierta. Luego nos dimos cuenta que nos habría salido mejor ir a Ōmiya con el cercanías, pues el shinkansen a Utsunomiya paraba allí, habiéndonos evitado ir al centro de Tokio, con lo llenos que van los trenes por la mañana.

Llegamos a Utsunomiya a las 09:30, cogiendo la Nikkō line allí, que tarda otros 50 minutos. Ya en Nikkō desde la estación a la zona de templos hay casi kilómetro y medio de subida, por lo que fuimos en bus, costando 190 ¥=1,87 €, la parada donde hay que bajarse, junto al puente sagrado, es la 6ª desde la estación JR (nosotros lo cogimos en la estación de Tōbu, muy cercana del tren y donde está la oficina de turismo).

Puente Sagrado de Nikko

Aquí empieza la zona de templos, Patrimonio de la Humanidad, que dan fama a esta ciudad de unos 100.000 habitantes, y que es punto de partida para visitar el parque natural de su mismo nombre, nosotros con ver los templos y un onsen (baños termales del que luego hablamos) teníamos suficiente para un día. Subiendo las escaleras que están junto al puente sagrado se accede a la entrada principal, junto al templo Rinnō-ji, donde compramos la entrada combinada válida para dos días por 1000 ¥=9,84 €, y que permite acceder al templo ya mencionado, a los santuarios de Tōshō-gū (no incluida la tumba de Leyasu) y Futarasan-jinja, la sala Yakushi-do y el templo-mausoleo de Taiyūin.

No teníamos prisa y disfrutamos de la zona, bastante amplia y rodeada y mezclada con el bosque, el templo Rinnō-ji estaba en restauración, pero al menos se podía pasar, entre andamios, a la sala de los tres budas (de 8 metros cada uno). Como era de esperar todo estaba impecable, atravesando pagodas, santuarios y preciosos paseos de farolillos de piedra alineados (en el pasillo que va a Futurasan desde Tōshō-gū). En la propia entrada marca el recorrido a seguir. Para comer hay una zona a la derecha antes de entrar al santuario Tōshō-gū, donde hay un par de restaurantes caros (para nuestro presupuesto, eran unos 20 € por comida), comiendo en un puesto de perritos calientes y patatas cocidas, que nos costó 650 ¥=6,40 € a cada uno (mejor llevar comida si es posible).

Camino de farolillos

Para ir al templo de Taiyūin hay que subir muchas escaleras, pero el paraje, metido más en el bosque si cabe, lo merece. Salimos del recinto por la parada de bus Nishisando, y siguiendo las recomendaciones de Somosnómadas buscamos el llamado abismo de Gamman-ga-fuchi, una serie de estatuillas de piedra, Budas generalmente, poco transitadas. Fuimos andando (unos 20 minutos) por la ctra. 120 hasta pasar el jardín botánico, del que queda a la izquierda, junto al río. Tuvimos que preguntar un par de veces hasta encontrarlo, supliendo la amabilidad japonesa el desconocimiento del inglés con creces. Al final pudimos verlo y de ahí al onsen de Yashio-no-yu, también andando (otros 10 ó 15 minutos) que encontramos preguntando, pasado un puente sobre el río de la ctra. 120, aunque tiene estación de bus, pero no todos paran (en la oficina de turismo se puede preguntar).

Gamman-ga-guchi

Los onsen son baños termales muy típicos en Japón y naturales, pues el agua surge en muchas zonas a temperaturas de 40º C, normalmente hay salas para mujeres y otras para hombres y hay que ir desnudo, salvo una diminuta toalla. La entrada nos costó 500 ¥=4,92 €, más 250 ¥=2,46 € por la toalla a cada uno. Una vez dentro hay taquillas de 100 ¥ recuperables, y ya en los baños, pues es una experiencia, primero hay que ducharse sentado en unos taburetes con su gel y demás, y ya limpio te metes en el baño, que tenía una piscina más grande, un jacuzzi y una zona exterior, que fue donde más estuvimos, pues a 40ºC no se aguanta mucho tiempo en un lugar cerrado y con la humedad a tope, de hecho, los japoneses van para una media hora. Por supuesto como éramos los únicos occidentales te sientes observado, pero bueno para bien, con curiosidad si acaso. Lo que está claro es que salimos nuevos con la caminata que llevábamos encima.

Espectacular vista del puente Rainbow

Ya relajados subimos a la ctra. 120 cogiendo el bus en primera parada que encontramos, que se llamaba Uraminotaki-Iriguchi, por el que pagamos 390 ¥=3,84 € cada uno hasta la estación Tōbbu, y de allí a la JR para coger la línea Nikkō a Utsunomiya, donde compramos cena por 1200 ¥=11,81 € para los tres, cenando en el tren bala para tener tiempo de ver algo en Tokio (llegábamos a las 21 horas). La opción elegida fue ir a hacer unas fotos del puente Rainbow (arco iris) que cruza la bahía de Tokio a la zona de Odaiba, para ello llegamos a Shimbasi en la Yamanote line, donde enlazamos con la nueva línea Yurikamome, cuya plataforma está construida a media altura, entre los edificios y se va viendo todo (no entra en JR y costó 620 ¥=6,10 € i/v cada uno). Nos bajamos en la parada Odaiba-Kaihinkoen, que queda a menos de 5 minutos de la playa de arena desde la que obtuvimos unas fotos del puente espectaculares, mostrando alguna de ejemplo 😊 .

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