
DÍA 8 (41)- 10/05/13 CENTRO HISTÓRICO DE HOI AN
Esta población, de unos 80.000 habitantes y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una de las que cuenta con más historia del país y desde que se reconstruyó en el siglo XVIII, tras una rebelión, se ha conservado muy bien siendo respetada durante la guerra. Anteriormente fue parte del Reino Champa que estuvo por estas tierras hasta la integración de este en Vietnam, aunque la riqueza de esta ciudad se debe a que durante varios siglos fue un importante puerto comercial donde barcos chinos, japoneses, portugueses, españoles, franceses o ingleses se abastecían de mercancías como seda, té o azúcar. Todo ello hizo que hoy en día haya tantos edificios de interés como pagodas y templos chinos o vietnamitas, casas comunitarias de congregaciones chinas, fuentes y por supuesto el símbolo de la ciudad, el puente japonés.
El bus deja en una explanada de tierra bien situada, cerca de un precario estadio en la calle Thai Phien que estará a 10-15 minutos andando del centro, aunque con el equipaje lo primero era buscar hotel. En esta misma calle una moto-taxi se ofreció a llevarme por hoteles sin cobrarme nada (imagino que se llevará alguna comisión), acepté y ella se quedó con el equipaje pues no cabíamos en la moto, claro. La verdad es que paramos en bastantes y tardamos un buen rato, pero algunos estaban completos (es uno de los principales destinos turísticos para gente de fuera y los propios vietnamitas que pueden permitírselo) y otros no me convencían o eran caros, dando finalmente con el hotel Tan Phuong en el nº 209 de la calle Thuong Kiet, que me dejó el precio de una noche en habitación doble en 11 $=8,08 € pagando en dongs (232.000 VND=8,05 €) y que era un 2º sin ascensor con aire acondicionado, ventilador, toallas, nevera, un baño pequeño (como la habitación) y wifi (que funcionó sólo un rato), la limpieza era decente pero mejorable. El detalle feo llegó cuando compramos allí el billete de tren a Hué y el propietario nos engañó un poco (aunque las recepcionistas eran simpáticas y dispuestas a ayudar) como luego explicaré.
Ya instalados tardamos unos 15 minutos en llegar al centro, bajando por la calle Nguyen Truong hasta llegar a una caseta de información turística donde nos dieron un plano y pagamos una entrada combinada por 120.000 VND=4,16 € por persona que da derecho a 5 visitas de edificios diferentes (una pagoda, una capilla familiar, el museo de Cerámica Comercial, una sala de reuniones de una congregación china y una casa familiar) y hacerse así una buena idea de la arquitectura del lugar con diversos ejemplos. Comenzamos la visita en la pagoda de Phac Hat, una bonita estructura llena de adornos y detalles que está en la calle Phan Chau Trinh, yendo después un poco más al este a la esquina de esta calle con la de Nguyen Truong (por donde habíamos venido) para nuestra segunda parada incluida en la entrada, la capilla de la familia Tran, donde unas simpáticas chicas nos iban dando explicaciones en inglés de todo (que se seguían bien) y nos recordaban que el 90% de los numerosos objetos que había en la casa estaban en venta, fue interesante de todos modos.
Continuamos paseando por el centro, que es peatonal en su mayoría, con un muy buen ambiente de visitantes, comercios y con los edificios cuidados, llegando a la calle Tran Phu que es donde están, uno al lado del otro, el Museo de Cerámica y la casa de la congregación china de Fu Kien (ambos incluidos en el pase). Entramos en primer lugar al museo observando la colección de cerámicas de diferentes épocas y sobre todo el precioso edificio de madera en el que está, que cuenta con un pequeño estanque en su patio interior. Seguidamente entramos en la sala de la congregación china de Fu Kien, que según la guía es el mejor ejemplo de casa de este tipo en Hoi An, lo que probablemente sea cierto, viéndose varios murales y estatuas e incluso una parte que ha sido transformada en templo. De allí cruzamos el bullicioso mercado central por la calle Tieu La llegando al paseo del río Thu Bon, recorriéndolo hacia el oeste pasando por el “Café des Amis” del que nos habían dado muy buenas referencias, pues no tiene carta y cocinan lo que tengan en ese momento, pero era pronto todavía. Hacer constar que es posible hacer una excursión en bote por el río que enseguida nos ofrecieron, pero preferíamos seguir caminando.
Después llegamos a la calle Nguyen Thai Hoc y entramos en la quinta y última visita incluida, la casa Tan Ky, en la que el tiempo parece que se detuvo hace 200 años porque todo se mantiene igual que cuando fue construida. De nuevo en el paseo fluvial (es la calle Bach Dang) llegamos al icono de la ciudad, el puente japonés cubierto que como su nombre indica fue construido por la colonia japonesa y cuenta con un pequeño templo en uno de sus extremos, además coincidimos con dos chicas jóvenes con traje tradicional vietnamita que estaban grabando algo y haciéndose fotos, mejorando así el momento presente.
Ya de vuelta encargué una camisa a medida (algo habitual y recomendable en Hoi An) en una de las muchas tiendas dedicadas a ello que hay, la recogería al día siguiente y la pedí con varias salamandras cosidas costando 330.000 VND=11,39 € pero pagando sólo una parte como señal. Ya eran más de las 3 de la tarde y para comer fuimos al muy recomendable restaurante Ba Le Bell (del que ya nos habían hablado muy bien) que está en un callejón que sale a la izquierda desde la calle Phan Chau Trinh (cerca de la capilla de la familia Tran, también viene en la guía), pedimos rollos vietnamitas que es su especialidad y la agradable dueña te trae los ingredientes por separado y tú te los vas montando, aunque de vez en cuando ella te hace uno y casi que te lo mete en la boca, todo estaba delicioso y fue divertido. La cuenta ascendió a 250.000 VND=8,64 € que pagamos a gusto.
Al atardecer volvimos al centro para ver la ciudad de noche, con un ambiente todavía mejor que el de la mañana (ya no hacía tanto calor), mucha gente paseando y una agradable iluminación con farolillos tradicionales en algunas partes. Cruzamos el puente peatonal de An Hoi que cruza a la península del mismo nombre y está casi al lado del puente japonés, curioseando por el mercadillo nocturno de Nguyen Hoang (se pueden comprar farolillos y otros recuerdos), comiendo algo y charlando en inglés con unos turistas vietnamitas de Hanói que nos pidieron hacerse una foto con nosotros. Definitivamente Hoy An es parada obligatoria en cualquier circuito por Vietnam que se precie 😊.
DÍA 9 (42)- 11/05/13 VISITA EN MOTO A LAS RUINAS DE MY SON Y ATARDECER EN LA PLAYA
En primer lugar, reservamos en nuestro alojamiento el billete de tren a Hué y que ya habíamos comparado con otras agencias la tarde anterior (lo malo de Hoi An es que no hay estación de tren, pues se coge en Danang, por lo que no pudimos ir directamente), costando 168.000 VND=5,84 € los dos (unos 4 $ cada uno) por el desplazamiento en bus o furgoneta a la cercana Danang y 252.000 VND=8,72 € por los dos (unos 6 $ por persona) para el trayecto en tren hasta Hué en butaca blanda (soft seat), nos dijeron que nos darían los tickects antes de irnos a la mañana siguiente, que es cuando descubriríamos el engaño al darnos el tren en butaca dura, que es más barato, diciendo que estaba completo lo que resultó ser mentira, claro.
Después a desayunar a un local junto al hotel que es donde alquilamos la moto (también habíamos comparado precios el día anterior) y que nos costó 88.000 VND=3,05 € consiguiendo alargar la hora de entrega a las 20 horas, dándonos cuenta enseguida de que la moto era la de la hija de la dueña que no tenía cara de estar muy contenta la pobre, pero es lo que había 😉. No me pidieron la carne internacional de conducir, nos dieron los cascos, un mapa fotocopiado básico y pusimos 85.000 VND=2,95 € de gasolina que fueron suficientes para todo el día.
El objetivo era llegar a las ruinas declaradas Patrimonio de la Humanidad del santuario de My Son, que en su día (siglos IV-XIII) fue el centro cultural, religioso y político del reino hinduista de Champa y que están situadas a unos 40 kms aproximadamente. Para llegar lo mejor es salir de Hoi An por la carretera TL-608 hasta Vinh Dien enlazando con la principal (QL-1 que cruza el país), este es el tramo donde hay que ser más prudente pues el tráfico pesado va pidiendo paso. Al llegar a Nam Phuoc se deja la carretera principal para salir a la TL-610 (hasta aquí son unos 14 kms, hay que tener cuidado porque My Son no está indicado y nos saltamos el cruce recorriendo 10 kms extra). Por delante otros 27 kms hasta el acceso principal desviándonos un par de veces por carreteras más pequeñas, pero con la indicación de las ruinas bien visible, siendo un tramo mucho más tranquilo cruzando pequeñas villas donde la gente no dejaba de mirarnos y eso que es relativamente habitual ver extranjeros llegando en moto hasta aquí.
Una vez en el acceso principal pagamos la entrada (100.000 VND=3,45 € cada uno) y visitamos una interesante exposición de objetos de los Champa donde se cuenta toda su historia y evolución, continuando con la moto hasta el parking (a 1,5 kms) que nos costó 5.000 VND=0,17 €. Andamos un poco hasta llegar a la zona de las ruinas que están divididas en varios grupos (de la A a la G, también hay dos grupos más, H y K, pero son pequeños y poco importantes), siendo los grupos B y C los más vistosos y mejor conservados sin ninguna duda, el D (B,C y D están muy juntos) también está en pie, en el A, que fue destruido casi totalmente en la guerra, apenas se pueden ver los cimientos y montones de ladrillos, el E y F tampoco se conservan bien y el G está en fase de restauración. Con el mapa que hay en la parte posterior de la entrada y las señalizaciones entre las propias ruinas es fácil moverse por la zona y llegar a los diferentes grupos, además cuando estuvimos hacia bastante calor (salimos temprano) y había gente, pero no era agobiante ni mucho menos, de hecho, la mañana que pasamos descubriendo este lugar fue muy agradable.
Regresamos con calma a Hoi An (hasta nos llovió un poco) por las mismas carreteras, aprovechando al llegar para recoger la camisa que había encargado (quedó original) y pagar lo que faltaba. Comimos en uno de los restaurantes que había junto al hotel y que ya conocíamos por 136.000 VND=4,70 € los dos (pasta y bebidas), descansamos un rato y salimos de nuevo con dirección a la playa de Cua Dai hacia el este (apenas a 5 kms) pasando por zonas llenas de tiendas y restaurantes que estaban animadas. La playa era larguísima, sin gente y daba gusto pasear por allí, pudiendo disfrutar de otro precioso atardecer mientras al fondo podíamos ver la isla Cu Lao Cham. Nos hubiera gustado estar allí más tiempo, pero llegaba la hora de devolver la moto, así que echamos un último vistazo y nos dirigimos al restaurante donde la habíamos alquilado, junto a nuestro hotel, para que la hija de la dueña “recuperase” su vehículo y ya de paso cenar allí unas hamburguesas por 137.000 VND=4,74 € la cuenta total.
DÍA 10 (43)- 12/05/13 EN TREN A HUÉ, DONDE PASEAMOS POR UNA DE SUS TUMBAS REALES
Con el problema ya comentado de que en el hotel nos dieron billetes de butaca dura cuando pagamos blanda, tuvimos que salir pues la furgoneta a Danang salía ya, sin tiempo de arreglar el “malentendido”. En la estación enseguida vimos que quedaban billetes de butaca blanda y los mejoramos por 20.000 VND=0,68 € cada uno y 10.000 VND=0,34 € de recargo. Hacer constar que el precio de la butaca blanda en la estación era de 71.000 VND=2,45 €, cuando en el hotel y cualquier agencia de Hoi An era mínimo de 126.000 VND=4,36 €, de ahí que siempre salga mejor comprar los billetes en la estación de ser posible pues los precios de las agencias no están tan ajustados como en Laos o Camboya. Durante los 30 kms que hay de Hoi An a Danang pasamos por el paraje de las montañas de mármol, una serie de promontorios con pagodas, santuarios y miradores que de tener tiempo suficiente puede merecer la pena visitar.
El tren salió a las 10:30 de la mañana y tardó unas 3 horas en recorrer los 100 kms que hay hasta Hué, siendo uno de los mejores trayectos en ferrocarril del mundo por lo que habíamos leído, cosa que quedó clara en cuanto se pasa por las primeras montañas con espectaculares vistas del mar, haciendo que este viaje sea 100% recomendable. La butaca blanda (soft seat) es cómoda y en ese vagón había aire acondicionado, además pasaban vendedores con comida y bebida, cosas que en conjunto hacen que no haya color si comparamos el tren con el autobús. Llegamos a Hué antes de las dos de la tarde comiendo en primer lugar en uno de los sencillos restaurantes que había en la plaza de la estación, arroz con verduras por 80.000 VND=2,76 € los dos, buscando después un hotel que estuviera lo más cerca de la estación posible (por pura comodidad al tener pensado seguir el viaje en tren) y encontrando el Khanh Nguyen guesthouse en la calle Bui Thi Xuan junto al puente que va al centro de la ciudad. Pagamos 190.000 VND=6,59 € por una noche en una habitación doble con su baño propio, una pequeña terraza, ventilador y conexión wifi que fue bien.
A las 16 horas habíamos quedado con unas moto-taxis (negociamos previamente al llegar a Hué) por 80.000 VND=2,76 € los dos para que nos llevaran a las tumbas reales y nos trajeran de nuevo después de visitarlas, eligiendo, puesto que cerraban a las 17:30 horas, la que a priori era la más importante, la de Tu Duc. Durante 150 años (repartidos en los siglos XVII y XX) Hué fue la capital del país y de los emperadores de la dinastía Nguyen que lo fueron gobernando, de ahí que actualmente esta ciudad de unos 300.000 habitantes sea Patrimonio de la Humanidad con las tumbas reales de dicha dinastía y la ciudadela con los palacios como grandes símbolos.
Las tumbas están situadas entre 5 y 15 kms al sur, pues hay varias al igual que hubo varios emperadores, llegando hasta la de Tu Duc (a unos 5 kms desde la estación) en pocos minutos y pagando la entrada de 80.000 VND=2,76 € cada uno. Este emperador tuvo el reinado más largo de la dinastía y diseñó él mismo el recinto, con diferentes pabellones y templos en su honor y en el de la emperatriz, así como un bonito lago con nenúfares en el que daba gusto pasear, en general todo está impecable y una hora y media, que es lo que tuvimos hasta que cerraban, es más que suficiente para verlo bien.
Regresamos al hotel con las moto-taxis y ya desde allí fuimos andando al centro, recorriendo la calle Le Loi que va pegada al llamado río del perfume (Song Huong), tardando unos 20 minutos en llegar a la ciudadela después de cruzar el puente de Phu Xuan, paseo agradable por otra parte a través de una zona verde con buenas vistas del río, atardeciendo y con bastantes parejas jóvenes vietnamitas que parecían estar prometiéndose algo. Junto a la ciudadela saqué dinero en un cajero del banco ACB, el máximo permitido es de 2.000.000 VND (apenas 70 €) con una comisión aparte de la de tu propio banco de 30.000 VND=1,04 € y nos tomamos unas limonadas en un enorme café que hay junto al puente con vistas a la parte de la ciudadela llamado Thao Nguyen. Volvimos andando tranquilamente pasando por la estación para comprar los billetes en cama blanda (soft sleeper, son habitaciones de 2 literas y por lo tanto 4 camas) para Ninh Binh por 620.000 VND=21,41 € cada uno.
DÍA 11 (44)- 13/05/13 LA CIUDADELA DE HUÉ
Con el calor que hacía de buena mañana decidimos ir al centro en ciclo-taxi, bajando el precio hasta 50.000 VND=1,74 €. Cruzamos el puente y de nuevo en el banco ACB cambié buena parte de los dólares americanos que nos quedaban a 1 $=20.900 VND (que estaba muy bien), accediendo al recinto de la ciudadela por la puerta de Ngan, junto a la torre del estandarte y pasando por los 9 cañones sagrados que están nada más entrar. Esta ciudadela está integrada con la ciudad actual con barrios residenciales normales, tiendas y restaurantes, encontrándose los principales edificios de interés (aparte de la muralla en sí y la torre del estandarte) en el recinto imperial, que viene a ser una pequeña ciudadela dentro de la grande en la que hay que pagar una entrada de 105.000 VND=3,62 € por persona.
Accedimos al recinto imperial por la puerta de Ngo Mon (es la principal y está al sur) y cruzamos el puente hasta el palacio de Thai Hoa, con sus amplias salas en perfecto estado donde visionamos una película explicativa. Paseamos por la zona yendo después a la esquina inferior izquierda de la pequeña ciudadela imperial, donde están los pequeños templos de The Mieu y Hung Mieu, visitamos las casas Huu Vu y Ta Vu, lo que queda del Teatro Real o la residencia Dien Tho, todo tiene sus carteles y en la parte posterior de la entrada viene un mapa de situación. Del palacio hacia arriba todo estaba peor conservado y más descuidado de lo que esperábamos después de ver la primera parte, si bien es cierto que parte de este complejo fue destruido con anteriores conflictos. Salimos del recinto por la puerta norte llamada Hoa Binh acercándonos a unos lagos que hay (Tinh Tam y Tang Tau), que el emperador usaba para relajarse y que tienen unas pequeñas islas en su parte central.
Fuimos bajando por la calle Dinh Tien Hoang, parándonos a comer algo en un restaurante de barrio, una especie de pancakes de arroz que estaban buenos y eran baratos, para ser exactos pagamos 56.000 VND=1,94 € por los dos, y seguimos paseando entrando al Museo General de Hué, de entrada gratuita, donde pudimos ver armamento ligero y pesado americano y soviético entre otras cosas. Con tiempo de sobra regresamos al hotel donde pudimos asearnos en la misma habitación, pagando 40.000 VND=1,37 € por los dos, y hacer tiempo hasta que saliera el tren a las 19:49 horas y que para nuestra sorpresa fue puntual.
Compramos comida a unos vendedores de la estación de Hué pero que no estaba muy allá (costó 60.000 VND=2,07 €), la verdad es que la que vendían a bordo del tren tenía mucho mejor aspecto, en cuanto a la habitación de dos literas estaba bastante bien con una pequeña mesita (y eso que el tren en general parecía viejo), el aire acondicionado fuerte como siempre y sobre todo para el de la litera de arriba, al que da directamente (se puede intentar con algún fular o prenda parecida taponar una parte para “regularlo”), en principio íbamos solos aunque luego se vinieron dos revisores a dormir en las camas libres. Por desgracia no veríamos el paisaje, pues estaba oscureciendo, pero sí se podía aprovechar para tomar notas para el blog o leer tranquilamente hasta que entrara sueño 😀 . Sin duda es una forma más cómoda de viajar que el “sleeping bus”, ya que incluso cada vagón tenía también un aseo básico, cosa inexistente en el autobús. Terminábamos así nuestra visita a las poblaciones con mayor historia e importancia cultural del país, aconsejando a los viajeros que hasta aquí lleguen a que no pierdan detalle y disfruten de estas dos ciudades.




























