
DÍA 1 (1)- 31/03/13 COMIENZA LA AVENTURA: LLEGADA A BANGKOK
Para ser honesto cogimos el vuelo el día anterior casi sobre las 23 horas desde el aeropuerto de Heathrow (Londres) al que llegamos desde Madrid. Aterrizamos en la capital tailandesa (al nuevo aeropuerto de Suvarnabhumi, recordando que hay un segundo, el de Don Mueang, donde opera la famosa low cost del sudeste asiático Air Asia) a las 5 de la tarde, cansados como es lógico. Mencionar de nuevo que el vuelo costó 654 € por persona con British Airways.
Recuerdo bien la impresión de tremenda humedad y calor sofocante al salir del aeropuerto y es que hace falta un tiempo para acostumbrarse a este clima tropical, desde unas horas a varios días dependiendo de la persona. Antes pasamos sin mayor problema el control de pasaportes donde nos pusieron el sello correspondiente y cambié unos pocos Bahts a 1 €=35,53 THB (muy malo, sale mejor en la ciudad). Una vez situados en el aeropuerto y superada la breve sensación de estar perdidos buscamos la manera de ir al centro de la ciudad con la idea de alojarnos en el área de Khao San road, principal calle de ambiente mochilero, teniendo el Airport Rail link como mejor opción.
Hay dos líneas de este tren, la Express line que tarda 15 minutos siendo más cara y la que cogimos, la City line que lleva hasta la parada de Phaya Thai (son 30 minutos y es también parada del Sky train, que es el metro elevado) por 45 THB=1,12 € por persona. Esta parada queda al este de la zona centro y al norte de la estación principal de tren de Hua Lamphong (dejo aquí un enlace con un mapa del transporte público), por lo que tuvimos nuestra primera experiencia con el tráfico tailandés en un tuk-tuk, un colectivo que no suele llevarse las mejores críticas ya que comparado con los demás transportes es caro y tras intentar bajarlo pagamos 170 THB=4,23 € por los dos hasta Khao San road.
Una vez allí elegimos uno de los primeros alojamientos que vimos debido al cansancio, la Nat Guesthouse cuya habitación doble con ventilador costaba 400 THB=9,95 € (la había con aire acondicionado por 600 THB=14,91 €), dejando una fianza por la llave de 500 THB=12,43 € que al irte te devuelven. La habitación no era muy grande pero decente con baño privado dentro con toallas (también tiene wifi), pero debido al ruido de los pubs que estaban justo abajo (y que duró hasta las 3 ó 4 de la madrugada) no la recomendaría a menos que tengáis la intención de aguantar hasta que cierre el último, además es posible encontrar otros alojamientos en calles cercanas, pero fuera del jaleo. Apenas tuvimos ganas de bajar para cenar nuestros primeros noodles de pollo en un puesto callejero a 50 THB=1,24 € por cabeza, dar una breve vuelta y regresar rendidos a intentar descansar.
DÍA 2 (2)- 01/04/13 VISITA AL BARRIO CHINO Y AL IMPONENTE WAT ARUN
Nos pusimos en marcha tras desayunar un uno de los muchos puestos callejeros que venden fruta, pagando 20 THB=0,50 € por una brocheta de piña, ¡muy recomendable!
Al no estar recuperados del viaje el día sería tranquilo paseando por el barrio chino primero y centrándonos en el Wat Arun después, para ello nos dirigimos al río Chao Phraya para coger el barco del mismo nombre y que es el mejor transporte para llegar a los diferentes puntos de interés del centro, además de una pintoresca forma de ir viendo la ciudad. No cometáis el error de principiante de pagar un pase de un día para el barco turístico (el de la bandera azul) por 150 THB=3,72 € cada uno (billete sencillo 40 THB=0,99 €) cuando tenéis el barco de bandera naranja que es el que usa la gente local y que una vez a bordo cuesta 15 THB=0,37 € el viaje (hay un “revisor” al que se va pagando), así que a menos que queráis ir sentados a vuestras anchas en el turístico que no va ni mucho menos lleno como el de bandera naranja (desde el que también se va viendo la ciudad compartiendo espacio con vendedores o monjes budistas entre otros) no merece la pena.
Cogimos el barco en la parada 13 (Phra Arthlt) bajándonos en la 5 (Rajchawongse) que deja junto a la calle del mismo nombre y es punto de inicio del barrio chino. El trayecto en barco fue agradable (con la brisa no se notaban el calor y humedad reinantes) pasando junto al Wat Arun (que visitaríamos por la tarde) y el Gran Palacio (entre otros), queda aquí un enlace del barco con la ruta y las paradas. Ya en el barrio chino disfrutamos del ambiente cotidiano, lleno de todo tipo de tiendas y mucha gente yendo en todas direcciones, llegando hasta el Wat Traimit (la palabra Wat significa templo en tailandés) que es donde descansa el Buda (y la estatua) de oro macizo más grande del mundo, ya muy próximo a la estación principal de tren de Hua Lamphong. La entrada son 40 THB=0,99 € por cabeza y hay que subir un par de plantas hasta llegar al precioso Buda de oro de unos tres metros de altura (hay que descalzarse) que merece la pena visitar.
Como no podía ser de otra manera comimos en un restaurante chino de la zona por 150 THB=3,72 € los dos, volviendo después a la parada 5 del barco para ir hasta la 8 (Tha Tien) que está convenientemente ubicada enfrente del Wat Arun, obligándote a coger un pequeño ferry que cruza el río por la simbólica cantidad de 3 THB=0,07 €. Accedimos al Wat Arun (Templo del amanecer) por 50 THB=1,24 € cada uno, recorriéndolo con calma y observando los numerosos detalles y estatuas, algunas de ellas de divinidades hindúes, de este templo budista de estilo jemer. Es una visita imprescindible que mejoró aún más cuando coincidimos con un grupo de chicas vestidas con algún tipo de traje tradicional o de ceremonia. Después regresamos en barco a la parada 13 (la más cercana a Khao San Road) para descansar y ducharnos en la guesthouse, saliendo de nuevo de noche con la intención de acercarnos al Wat Arun iluminado, lo que le da un encanto especial.
A la vuelta cenamos en un restaurante unos rollitos y pollo por 390 THB=9,67 € los dos, descubriendo que la diferencia entre algunos restaurantes y los mucho más baratos puestos callejeros a veces no es tan grande como uno imaginaría a priori. Tras un paseo curioseando entre las tiendas y puestos nos acostamos con la esperanza de dormir mejor por el cansancio acumulado y no enterarnos de la música y el ruido (cosa que conseguimos al final).
DÍA 3 (3)- 02/04/13 RECORREMOS LOS PUNTOS FUERTES DEL CENTRO
Desayunamos en el mismo puesto del día anterior y fuimos andando al complejo del Gran Palacio y el Wat Phra Kaew (unos 10-15 minutos como mucho), pero como había una ceremonia religiosa tuvimos que esperar para entrar, así que un conductor de tuk-tuk nos dijo que por 30 THB=0,75 € (los dos) nos llevaba a un Buda enorme que quedaba al norte de Khao San Road (Wat Inthra Wihan, que no figuraba en las guías) y al Monte Dorado (que queda al este del centro). Como era muy barato accedimos y luego comprobamos el truco, que es que paran en alguna tienda o agencia de viajes para ver si te venden algo (se llevaran comisión, claro), pero sin problema ninguno, paró en una agencia y dijimos que no teníamos claro el recorrido a seguir, nos explicaron un par de cosas y no compramos nada, eso después de la primera visita.
El Wat Inthra Wihan (entrada gratis) resultó ser un templo interesante dominado con una estatua de Buda (de pie) de 32 metros de alto, ni más ni menos. Paseamos por la zona atentos a los detalles, al menos en este templo había menos occidentales que en otros. Volvimos al tuk-tuk para que nos llevara al Monte Dorado (nos estuvo esperando y durante este trayecto hicimos la parada en la agencia), un lugar que no es de los más frecuentados pero que merece mucho la pena, pues al templo de la colina (el Wat saket, coronado con una estupa en su parte alta) se suman unas vistas de 360º de la capital tailandesa que no hay que perderse, acertando a ver tanto los rascacielos modernos como la parte antigua, eso sí sudaréis un poco subiendo los numerosos escalones hasta la estupa. La entrada consistía en 10 THB=0,25 € de carácter voluntario.
Para nuestra sorpresa el tuk-tuk ya no estaba esperándonos a la vuelta (y eso que no le habíamos pagado, pero decidiría que no le salíamos rentables y se marchó), volviendo al centro a pie (unos 20-25 minutos) recorriendo la avenida Ratchadamnoen Klang (donde se ubica el monumento a la democracia) y comiendo en un fast food de la zona por 270 THB=6,72 € los dos. Antes de volver al Gran palacio pasamos por el alojamiento ya que para entrar a dicho complejo hay que llevar pantalón largo y hombros cubiertos (aunque sea con pañuelos o fulares), dando también un breve paseo por el curioso mercado de amuletos (justo al norte del Gran Palacio).
Este recinto fue la residencia real hasta mediados del siglo XX y cuenta como mayor atractivo con el templo Wat Phra Kaew, donde se refugia el más famoso y venerado Buda de Tailandia, el Esmeralda. La entrada cuesta 500 THB=12,43 € por persona (sin duda la más cara que se puede encontrar en este país), una vez dentro no hay que tener prisa ninguna pues se emplea un buen rato en verlo todo debido a la extensión del complejo, que cuenta con una infinidad de detalles donde pararse, además todo está muy cuidado como es lógico y lleno de gente. Primero visitamos el edificio del Chakri Maha y después todo el complejo del Buda Esmeralda (Wat Phra Kaew) con su templo principal (donde está el Buda) y toda una serie de pequeños templos y estupas a su alrededor.
Para acabar las visitas del día nos quedaba otro plato fuerte, el gran Buda reclinado del Wat Pho (tiene 46 metros de largo por 15 de alto, ahí es nada), que se encuentra justo al sur del Gran Palacio y cuya entrada nos costó 100 THB=2,49 € a cada uno. Al igual que el anterior, este templo estaba impecable y rodeado de más templos pequeños y estupas (también llamadas “chedi” en muchos países del sudeste asiático), el monumento budista más característico presente en la mayoría de “wats”. Aquí también está la sede del centro de enseñanza de medicina tradicional tailandesa, que incluye masajes, por lo que es posible darse uno, al parecer es algo más caro, pero con garantías por lo que seguramente merezca la pena, nosotros lo dejaríamos para otro momento.






Regresamos al alojamiento en el barco de Chao Phraya Express (el de bandera naranja a 15 THB=0,37 € el billete) desde la parada 8 (Tha Tien, cercana al Wat Pho y enfrente del Wat Arun) a la 13 (Phra Arthlt, la más próxima a Khao San Road), cenamos unos kebabs a 60 THB=1,49 € (los dos) acompañados por un recomendable pancake de banana en un puesto callejero (20 THB=0,50 €), acabando este intenso día relajando los pies con un masaje de ½ hora por 120 THB=2,98 € cada uno en un local llamado Charlie`s de Khao San, todo ello mientras recordábamos lo visitado y maravillados con la cultura tailandesa vista hasta ese momento. Al día siguiente iniciaríamos nuestro periplo por el norte del país yendo en tren a Ayutthaya…pero eso ya pertenece al 2º capítulo 😊 .
DÍA 4 (54)- 23/05/14 SEGUNDA ETAPA EN BANGKOK: LLEGAMOS A DON MUEANG DESDE HANÓI
Aterrizamos en el aeropuerto de Don Mueang hacia las 11 de la mañana procedentes de Hanói, capital de Vietnam, después de casi dos meses recorriendo el norte de Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam. El vuelo nos costó 136 € a cada uno con una maleta facturada en Air Asia, la recomendable aerolínea ideal para moverse por el sudeste asiático.
Este aeropuerto queda al norte del centro y las mejores opciones para llegar son el taxi, tren (tiene una parada, pero la frecuencia es escasa y como vimos que el siguiente tardaría un par de horas dejamos la idea) y una combinación de bus y metro. Como tampoco había mucha prisa optamos por la tercera alternativa, cogiendo el bus A-1 a la salida del aeropuerto (30 THB=0,75 € el billete) que te deja en Chatuchak Park, donde hay una parada de metro con el mismo nombre, cogiendo la única línea (billete 40 THB=0,99 €) que va hasta la estación de tren principal de Hua Lamphong (última parada), que era la zona donde queríamos buscar alojamiento esta vez después de la experiencia en la zona de marcha de Khao San Road. Hacer constar que en el autobús nos “comimos” un atasco de más de 1 hora, y es que hay que recordar que la metrópoli tailandesa tiene más de 10 millones de habitantes y está entre las ciudades más grandes del mundo.
Ya en la estación buscamos alojamientos, encontrando varias guesthouses con muy buena pinta justo enfrente cruzando la avenida Phra Ram IV, pero algunas se subían un poco y otras estaban completas, finalmente encontramos justo en el edificio pegado a la estación el Station Hotel, que no tenía wifi, agua caliente (que no necesitábamos con el calor que hacía), baño con toallas muy simple, tenía ascensor, en fin hicimos gala de un fuerte espíritu mochilero pues para una o dos noches nos valía pero la verdad es que es un sitio muy justito, por supuesto el precio estaba por los suelos (280 THB=6,96 € la noche en una habitación doble).
Comimos unos ricos noodles de un puesto callejero (pero con sus mesas y taburetes) por 80 THB=1,99 € los dos con agua (en este clima tropical no pasaban más de tres horas sin que tuviéramos que comprar agua fresquita) y nos pusimos en marcha hacia la zona centro, para ello desde la estación de tren no se tarda más de 10 minutos a pie en llegar a la parada 4 (Marine Dept.) del ferry de Chao Phraya Express. Como ya era habitual cogimos el de bandera naranja hasta la parada 13, recorriendo los animados puestos de la zona centro e informándonos en las agencias por los precios del visado a Myanmar (urgente 1 día 1.850 THB=46 €, normal 3-4 días 1.150 THB=28,59 €), pero al ver que tardaríamos al menos 4 días en conseguirlo (era festivo) abandonamos la idea inicial para continuar hacia el sur de Tailandia. La flexibilidad es una cualidad clave para un viaje tan largo, en más de una ocasión (además de esta) tuvimos que cambiar de rumbo adaptándonos a las circunstancias.
Regresamos al alojamiento, buscamos un sitio con internet para organizar los siguientes pasos del viaje y nos fuimos a uno de los bares de azotea que recomendaba la guía, el Moon bar at Vertigo. Para llegar hasta allí cogimos el metro desde Hua Lamphong hasta Lumphini (20 THB=0,50 € cada billete) y buscamos el edificio Thai Wah II en la calle Sathon Tai, cerca de la parada de metro. Para entrar me dieron un pantalón largo de vestir en el acceso (sino no entraba) y a disfrutar de las vistas de la ciudad en un ambiente moderno con música de fondo y gente bien vestida, pedimos dos refrescos (400 THB=9,94 €) y conocimos a una pareja de Bilbao que nos hablaron muy bien de la isla de Koh Tao, tanto que fue fundamental a la hora de cambiar de planes (en ese momento no sabíamos cuál iba a ser nuestra próxima parada), en definitiva pasamos un rato muy agradable con buena conversación y en un lugar privilegiado.
Deshicimos el camino en metro para volver a Hua Lamphong y al preguntar en la estación para ir al sur nos informaron de que ya vendían el billete conjunto de tren cama a Chumphon y barco a Koh Tao, por lo que nos pareció una idea brillante comprando los billetes para la tarde-noche del día siguiente por 1.220 THB=30,34 € cada uno divididos en 620 THB=15,42 € por el tren cama en litera superior y otros 600 THB=14,92 € en el ferry de la compañía Lomprayah a la isla de Koh Tao. Sin ninguna duda es un acierto venderlo así, pues es una muy buena opción que facilita las cosas (además los vuelos internos a Krabi o Phuket a dos días vista no nos parecieron baratos con interesantes low cost locales como Nok Air o Bangkok Airways, que miradas con tiempo suelen ofrecer buenos precios).
DÍA 5 (55)- 24/05/14 LUMPHINI PARK Y ZONA COMERCIAL DE LA PLAZA SIAM
En este día descubriríamos el lado más occidental, comercial y consumista de Bangkok en la sucesión de centros comerciales que hay en el área de la plaza Siam, pero no sin antes dar un encantador paseo por el Lumphini Park, una gran zona verde con un par de lagos artificiales y desde la que hay una buena vista de las altas construcciones del distrito de negocios de la ciudad.
Para llegar cogimos el metro de Hua Lamphong a Lumphini (20 THB=0,50 € el billete) entrando por el este del parque y saliendo tras recorrerlo por el oeste junto a la estación de metro de Si Lom, a unos 100 metros de la parada de Skytrain (es como un metro al aire libre que va por una plataforma elevada) llamada Sala Daeng, ahí cogimos dicho transporte hasta la parada de Siam (ya en la zona comercial, son sólo dos paradas y costó otros 20 THB=0,50 € a cada uno). La zona esta atestada de centros comerciales de estilo occidental (la mayoría de ellos, todos impecables y relucientes) y es una locura, todo lleno de gente tanto turistas como locales (el poder adquisitivo del país sigue en auge, aunque con desigualdades palpables), de hecho algunos de los centros comerciales están unidos con pasarelas elevadas y no hace falta ni volver a la calle. En uno de ellos la planta de arriba era sólo de restaurantes, comiendo un curry bastante picante en un indio por 200 THB=4,99 € los dos.
No hay mucho que contar de cómo fue la tarde, como os podéis imaginar tiendas y más tiendas, las hay desde las de lujo y de prestigiosas firmas internacionales hasta varias zonas de puestos (pero dentro de los centros comerciales) a modo de mercadillo con prendas originales y recuerdos a buen precio (una estaba en el MBK center pero por desgracia no recuerdo las demás, de todas formas nuestra idea era volver para comprar pero al final del viaje, pues todavía estábamos a la mitad y cualquier compra significaba más peso a arrastrar por varios países). Lo que si es cierto es que el ambiente es muy animado y puede merecer la pena darse una vuelta, aunque estos locales no sean del gusto de uno, además las opciones de comer (como ya he dicho) y tomarse algo son casi ilimitadas.
Con tiempo suficiente regresamos a la estación de tren de Hua Lamphong (skytrain Siam-Sala Daeng por 20 THB=0,50 € y metro Si Lom-Hua Lamphong a 18 THB=0,45 € el billete), recogimos nuestro equipaje en el Station Hotel despidiéndonos de la simpática anfitriona que no tuvo ningún problema en guardarlo y a la estación que estaba justo al lado, es lo bueno de alojarse junto a ellas.
La salida del tren era a las 8 de la tarde por lo que solucionamos la cena en un 7-eleven (los hay por miles), acomodándonos después en nuestras literas que parecían (y así fueron) cómodas, con baños básicos entre los vagones y en general de un buen nivel, por lo que es una forma recomendable de viajar aprovechando el tiempo al máximo, lo único que no se va viendo el paisaje y como precaución que el aire acondicionado estaba bastante fuerte (como en otros muchos transportes por el sudeste asiático) y una manga larga se hacía imprescindible. La llegada a Chumphon estaba prevista para las 5 de la mañana del día siguiente (el tren continuaba a Surat Thani), pero al igual que al acabar la primera etapa en Bangkok eso ya pertenece al relato del capítulo 5 en este caso.
DÍA 6 (99)- 07/07/13 DE VUELTA EN LA CAPITAL TAILANDESA, ÚLTIMOS DÍAS DE ESTA AVENTURA
Sinceramente creo que con lo expuesto hasta ahora de Bangkok queda representado lo más importante, si bien es cierto que hay una infinidad de sitios más para perderse y visitar. Esta 3ª y última etapa en la ciudad fue de descanso y compras, por lo que seré muy breve. Llegamos de nuevo al aeropuerto de Don Mueang procedentes de Taipei (capital de Taiwán) y tras hacer escala en Kuala Lumpur (en realidad dos vuelos independientes) de Air Asia, una vez más (61,90 € por persona con maleta facturada Kuala Lumpur-Bangkok). Por si a alguien le puede interesar cambiamos los dólares taiwaneses (TND) que nos sobraron en el aeropuerto a 1 TND=0,77 THB.
Eran casi las 8 de la mañana y para ir al centro hicimos exactamente lo mismo que en el día 4 (cuando llegamos de Vietnam), es decir combinación del bus A-1 con el metro y alojamiento en el Station Hotel con los mismos precios ya antes descritos. Dedicamos la mañana a descansar y la tarde a pasear por la zona centro de Khao San (fuimos en barco de la parada 4 a la 13) realizando alguna compra también y por supuesto comiendo y cenando los últimos pad thai y noodles en puestos callejeros a no más de 100 THB=2,49 € los dos. A estas alturas Bangkok era nuestra segunda casa y nos movíamos sin ningún problema, además ya era julio y eso se notó con una buena tormenta que cayó por la tarde y es que la época de lluvias acababa de comenzar.
DÍA 7 (100)- 08/07/13 DE COMPRAS POR LA PLAZA SIAM
Dedicamos el día a las compras en los centros comerciales ya mencionados de plaza Siam, encontrando las tiendas más productivas en el MBK center junto al Estadio Nacional, donde compramos camisetas, algunos regalos y nos gastamos parte de los baths que quedaban, además comimos por la zona y nos dimos el lujo de un último masaje a 250 THB=6,24 € la hora.
Regresamos al hotel a por el equipaje y llegamos al aeropuerto de Suvarnabhumi cogiendo el metro primero desde Hua Lamphong a Phetchavuri (29 THB=0,72 € cada uno, parada que queda junto a la terminal del Airport Rail Link de Makkasan) y en segundo lugar la City line desde Makkasan al aeropuerto (que costó 35 THB=0,87 € cada billete). A diferencia de la ida cogimos el tren al aeropuerto en su segunda parada (fue un poco más barato) y si se va a la zona de Hua Lamphong es el camino natural, sin embargo, si el destino final es Khao San Road igualmente hará falta un taxi o tuk-tuk. Ya en el aeropuerto cenamos y facturamos el equipaje esperando a que saliera nuestro vuelo de British Airways pasadas las doce de la noche.
DÍA 8 (101)- 09/07/13 VUELO DE REGRESO A ESPAÑA
Nos pasamos el día en el avión hasta Londres primero y Madrid después, llegando agotados del vuelo, pero al menos yo muy contento con la inolvidable experiencia de haber recorrido buena parte del sudeste asiático en 101 maravillosos días.
Un total de 8 países diferentes, culturas diversas con más puntos de unión que de separación, momentos compartidos con gente de muchos lugares del mundo entre turistas y locales (y con la convicción de que aunque a veces no lo parezca todos buscamos lo mismo), una infinidad de lugares guardados en mi cabeza y momentos vividos donde los ojos del viajero juegan un papel fundamental (sacando buen provecho de ellos o alimentando nuestra mala tendencia a comparar y juzgar todo lo que nos rodea), en resumen un verdadero y nunca mejor dicho punto de inflexión en mi vida, cosa que los que me conocen de cerca bien saben. Sólo puedo para acabar repetir el comentario de la introducción general de que quien tenga los recursos y ganas de hacer algo similar no se lo piense mucho, supere el miedo y se lance a la aventura… ¡no se arrepentirá!

























