
DÍA 22 (59)- 28/05/13 DE LA COSTA DEL GOLFO DE TAILANDIA A LA DEL MAR DE ANDAMÁN
Una vez en el puerto de Surat Thani nos llevaron en un tuk-tuk (incluido en el precio) a la oficina de la agencia “Udomtour”, que es la que gestionaba el paquete que compramos, esperando allí un buen rato intercambiando opiniones con otros viajeros. La furgoneta a Krabi salió a las 7, llevaba 12 asientos y no mucho espacio para los equipajes, lo que dio como resultado un viaje un poco incómodo al tener que llevar las bolsas casi encima, deberían tomar nota de las de Laos que ponen las maletas en la baca del vehículo. Tardamos unas dos horas en recorrer los 170 kms que hay hasta Krabi por carreteras que estaban en buen estado.
Nuestra intención era alojarnos en la zona de playa de Krabi de Ao Nang (a unos 20 kms de distancia), que sería nuestra base para explorar la zona, para ello un taxi nos pedía 400 THB=9,94 € por el trayecto y el transporte público costaba 60 THB=1,49 € por persona, pero como es habitual había más gente de la furgoneta interesada en ir a Ao Nang y nos organizamos junto a una canadiense y su hijo para que el taxi nos costara a cada uno 100 THB=2,49 €, por lo que la diferencia con el transporte público era ya insignificante y salimos inmediatamente hacia la playa. Por allí busqué alojamiento y dimos con la “Sukhothai Guesthouse”, situada en la propia carretera 4203 (por la que veníamos de Krabi) un par de manzanas antes de llegar al paseo marítimo y próxima a un supermercado de forma octogonal llamado “Ocean”. La habitación doble costaba 400 THB=9,94 € por noche y contaba con baño, toallas, TV, wifi y un balcón pequeño, todo muy limpio y además la planta de abajo era un centro de masajes que al hospedarte hacían descuentos.
Nos acomodamos y salimos a pasear por el animado paseo marítimo lleno de sitios para alojarse de todas las categorías, restaurantes y agencias para contratar las excursiones, por lo que fuimos ojeando y comparando los precios de las mismas. Las playas de esta zona de Tailandia se llevan toda la fama, es una costa preciosa y está bastante masificada a diferencia de la costa del golfo de Tailandia, de la que veníamos.
Para comer descubrimos el sencillo restaurante “Jamai”, justo en el local de al lado del alojamiento, con comida típica tailandesa e internacional como hamburguesas, y además barato (la comida costó 140 THB=3,47 € los dos), descansando por la tarde ya que se levantó viento y lluvia, cosa que estando en temporada seca suele pasar rápido. Al anochecer fuimos directamente a una agencia llamada “Last Minute Booking”, situada dos locales a la derecha de la guesthouse según se salía a la calle y donde reservamos nuestros siguientes pasos, contando con precios similares a las agencias vistas. Para el día siguiente contratamos la excursión a las islas Phi Phi en lancha rápida por 1.000 THB=24,86 € cada uno y al otro la de 4 islas en un barco de popa larga (“longtail boat”) a 400 THB=9,94 € por cabeza. Cenamos de nuevo en el “Jamai” y nos tomamos algo en el puesto callejero de “Mr. Cock” (al lado del restaurante), que tenía mucho éxito entre los occidentales, acabando el día con un masaje de una hora (debajo del alojamiento) por 200 THB=4,99 € cada uno que nos dejó bien relajados.
DÍA 23 (60)- 29/05/13 “PHI PHI ISLANDS TOUR”
Nos recogieron temprano en un tuk-tuk incluido en el precio para llevarnos al embarcadero, situado en el otro extremo del paseo marítimo, donde subimos a la lancha rápida de la compañía “J. Speed Boat”. Esta es una de las excursiones imprescindibles, las islas Phi Phi están un poco al sur de la bahía que se forma entre Phuket y Krabi, por lo que hay una parte de ellas que ya no queda a resguardo en caso de mala mar o viento (el día anterior estuvo soplando). Hicimos un total de 6 paradas que duraban entre 30 minutos y 1 hora dependiendo del sitio, haciendo los traslados entre ellas bastante rápido, pues la lancha lo permitía, en general acabamos contentos con la excursión, la comida y los equipos de snorkel, que estaban incluidos. Asimismo, la habitabilidad del barco era buena y el guía iba contando todo con claridad.
Navegamos durante algo más de media hora para llegar a la primera parada en Bamboo Island, una pequeña isla que está al norte de las Phi Phi en donde pudimos pasear por una preciosa playa de arena y darnos un baño (el día estaba nublado pero la temperatura del agua siempre es agradable). Como curiosidad en la misma playa se veían carteles que indicaban las rutas seguras de escape en caso de tsunami, y es que el recuerdo del de 2004 sigue vivo. Desde allí fuimos a la isla pequeña (la que está más al sur) que se llama Phi Phi Leh, entrando con el barco en el lago Phi Leh, que no dejaba de ser una entrada de mar en una bahía donde el agua estaba cristalina y todo rodeado de enormes rocas llenas de vegetación, un marco inigualable y una pena que allí no pudiéramos bañarnos o hacer snorkel.
Justo a la entrada al lado y un poco al norte nos detuvimos en la Viking cave, una cueva donde los locales recogen nidos que son muy apreciados allí, pudiendo ver las estructuras a modo de andamios de las que se valen para dicho trabajo. Nuestra cuarta parada era la famosa Maya Bay, que es donde se grabó la película de “La playa” (cosa que te recuerdan una y mil veces) y que puede tener cierto parecido con el lago Phi Leh, sin embargo y debido a que el viento sopló en esa dirección (está al oeste de la isla) el mar estaba un poco movido haciendo que el trayecto fuera más desagradable y sin poder comprobar la transparencia de las aguas. Tuvimos un rato para pasear por la playa de la bahía (había posibilidad de ir al baño aquí), pero la multitud de gente y barcos que había y el oleaje hicieron que nos lleváramos un mejor recuerdo de otras partes de la excursión (se ha regulado a posteriori).
Tocaba ya ir a comer por lo que nos acercamos a la isla grande, Phi Phi Don, concretamente a Tonsai Bay, donde desembarcamos junto a un restaurante que marcaba el comienzo de un pequeño pueblo lleno de tiendas de recuerdos y con varias opciones de alojamiento para el que quiera hacer noche aquí. La comida fue tipo buffet y estuvo bien, no había mucha variedad, pero más que suficiente, dándonos tiempo para pasear por el pueblo a ver los puestos antes de regresar al barco y parar al otro lado de la bahía para hacer snorkel. El agua, dado que estaba un poco revuelta por el mal tiempo, no era tan clara como en Koh Tao pero aun así merecía la pena pasar un rato entre los peces, volviendo a bucear en la última parada en el lado este y un poco al norte de Phi Phi Don (suelen ir a Monkey Beach, pero como quedaba en el lado afectado por las olas lo cambiaron sobre la marcha).
Regresamos al embarcadero y al tuk-tuk que nos fue dejando en los hoteles, llegando al nuestro pasadas las 4 de la tarde. Al atardecer se dejó ver el sol y disfrutamos de un agradable paseo por la playa de Ao Nang, muy recomendable sin duda, cenando de nuevo en el restaurante “Jamai” junto a la guesthouse (160 THB=3,97 € los dos).
DÍA 24 (61)- 30/05/13 “4 ISLANDS TOUR BY LONGTAIL BOAT”
Hoy tocaba una excursión por 4 pequeñas islas cercanas a Ao Nang en un barco de popa larga, que es el tradicional y más común en esta zona, recogiéndonos el tuk-tuk a las 8.45 en el alojamiento y embarcando unas 25 personas aproximadamente minutos más tarde. Al igual que el día anterior la comida y equipo de buceo estaban incluidos y también amaneció nublado. Dado que la velocidad del barco no tenía nada que ver con la de la lancha la distancia a recorrer era mucho menor, yendo en primer lugar a la isla más alejada (hacia el sur), Chicken Island, parando en su zona norte que es donde hay dos islas más pequeñas (Tup y Mor), que están unidas por lenguas de arena, alguna de las cuales (de las islas más pequeñas a la grande) se cubren con marea alta, que es como se encontraba cuando llegamos.
Estaríamos allí casi una hora, tiempo suficiente para pasear por la arena y nadar un poco en las cristalinas aguas de esta zona, continuando con el recorrido navegando alrededor de la isla del Pollo (Chicken Island) para ver la característica formación rocosa que le da nombre, si bien es cierto que hay que tener buena imaginación. Al otro lado de la isla volvimos a parar para hacer snorkel, la tripulación tiró trozos de pan alrededor y lo cierto es que hasta podías tocar los peces si querías, estuvo muy bien la verdad. Después navegamos al norte hasta Poda Island desembarcando en una de sus playas para comer, que en esta excursión era de picnic (ya en el barco lo llevaban todo) montando como un pequeño buffet de comida tailandesa en la misma arena, todo muy bueno, lo único negativo es que había bastante basura por la zona que procedía de estas excursiones como pudimos comprobar, pues recogimos la nuestra y la de algunos compañeros de tour que se les había “olvidado”, un poco triste.
Tras esto volvimos a bordo para ir a Prah Nang Beach y Cave, o lo que es lo mismo una preciosa playa en el continente, pero sólo accesible por barco y en la que se ven cuevas en las formaciones rocosas que la rodean. Desafortunadamente para nosotros el tiempo empeoró y empezó a llover, lo que no impedía ni darse cuenta de la belleza de la playa ni bañarse (el agua siempre está bien de temperatura), pero está claro que en un día soleado y tranquilo debe ganar varios puntos. Contentos con el resultado de esta excursión en líneas generales regresamos al embarcadero y de allí al alojamiento sobre las 4 de la tarde.
Más tarde salimos al paseo con la intención de comprar el billete para pasar ya a Malasia al día siguiente, haciéndolo en una agencia a mitad de paseo que ya habíamos visto. Por recomendación de ellos cambiamos el itinerario, pues mi idea original era ir a Kota Barhu (para ir a las islas Perhentian), pero desaconsejaban atravesar las provincias fronterizas del sureste tailandés de minoría musulmana debido a problemas de seguridad, por lo que lo haríamos por el oeste y empezaríamos nuestra ruta por Malasia en la isla de Penang. El precio por cabeza fue de 650 THB=16,16 € y tendríamos que cambiar de furgoneta en la ciudad tailandesa de Hat Yai.
DÍA 25 (62)- 31/05/13 ENTRAMOS EN MALASIA CON DIRECCIÓN A PENANG
Eran las 6 de la mañana cuando ya estábamos esperando la furgoneta (ellos las llaman minivan), teniendo que esperar a una segunda porque el conductor de la primera dijo que llevábamos un equipaje demasiado grande, y como ya comenté las furgonetas aquí no van preparadas para llevar las bolsas de todos los pasajeros que caben, en cualquier caso, la segunda era más larga y tenía maletero suficiente. Por delante teníamos unos 275 kms hasta Hat Yai, la ciudad más importante del sur de Tailandia, llegando sobre las 11.30 de la mañana, por lo que fueron (teniendo en cuenta que salimos más tarde) casi 5 horas de viaje con una parada larga. Allí estuvimos en una oficina una hora más hasta que llegó la minivan de Penang (pues desde allí había gente que iba directamente a Singapur o a Kuala Lumpur entre otros destinos), aprovechando para comer algo rápido en los alrededores de dicha oficina. De aquí a la frontera había unos 55 kilómetros.
Información del paso fronterizo de Bukit Kayu Hitam (entre Tailandia y Malasia)
La frontera con Malasia está en el pueblo de Danok por la carretera 2 tailandesa y no tiene ningún misterio pasarla. No hace falta visado para ninguno de los dos países, por lo que únicamente nos pusieron el sello de salida de Tailandia y el de entrada de Malasia, que permite permanecer en el país hasta 90 días (tres meses) en lo que ellos conocen como “West Malaysia and Sabah”, que se refiere a la Malasia peninsular y a la parte norte de la isla de Borneo (Sabah). Hay otra provincia en el sur de Borneo que te pone su propio sello de entrada (como luego descubrimos) aunque sea el mismo país, se llama Sarawak. La furgoneta esperó hasta que estuvimos todos y a nadie de los que íbamos nos registraron el equipaje.
Desde aquí a Georgetown (ciudad principal de la isla de Penang) había unos 140 kms por la carretera 1 malaya, pero eso ya pertenece a otro relato…y es que la aventura continuaba. Nos despedíamos por el momento de Tailandia (volveríamos a Bangkok una vez más al final del viaje) con muy buenas sensaciones, pues si bien es cierto que es el más masificado de los países del sudeste asiático, es ideal para ir descubriendo todo lo que esta región puede ofrecer entre costumbres, cultura, comida, paisajes…no acabaría nunca…por último os dejo los enlaces para regresar al capítulo anterior o adentrarse en Malasia.


















