
DÍA 9- LO MEJOR DE WELLINGTON Y FERRY A PICTON
Puntuales estábamos navegando en el “Stena Allegra”, de la compañía Interislander(una vez más recuerdo el precio, 176 NZD=112,43 €) con viento fuerte y algo de marejada, al menos el tiempo que el buque quedó expuesto en el estrecho de Cook que separa ambas islas, pues en unas dos horas se llega al resguardo del Tory Channel y se continúa navegando entre los fiordos de Marlborough Sound (el viaje en total son unas 3 horas). Bien sabéis ya que yo es embarcar y -nunca mejor dicho- sentirme como pez en el agua, disfrutando de la navegación pese a la densa nubosidad, oscuridad, fuerte viento e incluso algo de lluvia, tiene su encanto también, lo que no me impide admitir que despejado y con luz debe ser espectacular.



Elegir pasar la noche en el mismo Picton fue todo un acierto, ya que no tendría que conducir más y el YHA Picton se encuentra enseguida al poco de salir del puerto en Dublin Street nº 10. Pagué 25 NZD=15,97 € (gestionado en el albergue de Wellington) por una noche en una habitación compartida de 6, con baños, cocina y zona común, tan limpio por dentro como elegante era la casita por fuera, un alojamiento recomendable en mi opinión (lo único negativo -o no- es que no había wifi). Como guinda del día pude compartir cena y charla en una atmósfera tranquila y agradable con una pareja coreana y un alemán.
DÍA 10- RUTA POR LA QUEEN CHARLOTTE DRIVE
La etapa para hoy rondaba los 150 kms entre Picton y Motueka, de los cuales los 35 primeros unen la primera localidad con Havelock a través de la pintoresca Queen Charlotte drive, una sinuosa carretera que rodea el fiordo del mismo nombre (y parte del Kenepuru Sound después), en una continua sucesión de curvas repletas de miradores y rincones donde parar. Además, antes de llegar a Havelock me desviaría hasta Te Mahia (40 kms extra entre ida y vuelta) para introducirme más en las tierras del estrecho de Marlborough. Así pues, salí más bien temprano con la comida preparada y todo, que es una buena opción para bajar un poco el presupuesto con las cocinas de los albergues, abandonando el pueblo por la misma Dublin Street (Picton tiene 4.000 habitantes y no tiene pérdida), comenzando enseguida las primeras curvas y salientes que suponían buenos puntos de observación del fiordo Queen Charlotte.
El día era bastante desapacible con nubes cerradas y lluvia ligera e intermitente, lo que por una parte le daba un halo de misterio, pero por contra impedía disfrutarlo al máximo. Pasada la bahía de Okiwa el fiordo queda atrás y la carretera pasa a ser recta por unos kilómetros hasta llegar al siguiente, el de Kenepuru. En cualquier caso, antes de llegar al mismo, a la altura del diminuto asentamiento de Linkwater, cogí el desvío a la Kenepuru Road que va bordeando el fiordo hacia el norte, llegando hasta la población de Te Mahia (21 kms de Picton a Linkwater y otros 20 hasta Te Mahia). El camino se me hizo ameno, contemplando lo colorido del paisaje y charlando con dos autoestopistas alemanas a las que acerqué al pueblo, deteniéndome después a la salida de este para hacer un pequeño trayecto de la famosa ruta Queen Charlotte Track.
Con una longitud total de 71 kms que unen la Ship Cove (al norte) con Anakiwa (junto al fiordo Queen Charlotte), esta ruta es una de las consideradas como “grandes”, necesitando entre 3 y 5 días si se quiere recorrer en su totalidad a pie. Yo me uniría al sendero en Te Mahia para ascender al mirador de Onahau, una colina desde la que se divisan los dos fiordos de los que he hablado a la vez, así como todos los salientes y entrantes de esta tierra caprichosa. Fue una hora de caminata ir y otra volver, descansando y recuperando fuerzas en el punto alto (además la lluvia me respetó) encandilado con lo que mis sentidos me transmitían. De regreso a la carretera deshice el camino hasta Linkwater y desde allí continué por la Queen Charlotte Drive otros 14 kms hasta Havelock.
Poco antes de llegar se encuentra Cullen Point, un excelente mirador sobre una colina que se adentra en las estribaciones del fiordo Kenepuru y en el que existe un sendero que rodea el promontorio por la parte baja (me llevó 1 hora recorrerlo), pudiendo andar por las playas del fiordo al estar la marea baja y cruzando áreas densas de vegetación con los helechos, la planta más representativa del país, como estrellas principales. Comí allí tranquilamente reanudando la marcha hasta Havelock -donde la ruta se une a la carretera 6 dando por finalizada la Queen Charlotte drive- y avanzando otros 20 kms hasta la próxima y última parada importante del día, en el área del puente sobre el río Pelorus, que cuenta con un agradable paseo junto a sus limpias aguas, que de hacer mejor día hubiera invitado a bañarse, con puentes colgantes y zonas de descanso en los alrededores.
La carretera 6 prosigue entre valles, bosques y montañas hasta abrirse al mar en las proximidades de la localidad de Nelson (60.000 habitantes), aprovechando para realizar alguna compra -ya que es la ciudad más grande de la zona- pero sin visitarla propiamente dicho. Justo al salir de Nelson se atraviesa Richmond y se llega al desvío a la carretera 60, que es la que se dirige a Motueka bordeando la bahía Abel Tasman durante 33 kms (del río Pelorus al cruce de la ctra. 60 son unos 67 kms), trayecto en el que me vi acompañado de nuevo por un autoestopista neozelandés que iba al pueblo a la boda de un primo, con el correspondiente subidón de ver que había afinado el oído y le entendía bastante bien 😀 .
La población de Motueka cuenta con unos 7.000 habitantes y es una base de operaciones ideal para visitar los parque naturales de Kahurangi y Abel Tasman, además allí tenía el alojamiento (reservado en Wellington) en el YHA Motueka (High Steet, 310, ya no pertenece a YHA), un lugar impecable por el que pagué 25,20 NZD=16,09 € por noche (en principio 1 que luego amplié a 3) en una habitación de 6 camas, con sus habituales zonas comunes como baños, cocina completa, salón…, wifi gratis e ilimitado y supermercados en las inmediaciones. Ya situado fui conociendo a la gente que allí se hospedaba, cené y a descansar con la intención de visitar algo del Parque Nacional Abel Tasman para la jornada siguiente, si bien el parte meteorológico lo ponía en duda…
DÍA 11- “LA TORMENTA PERFECTA”
Tal y como indicaba el pronóstico la lluvia apareció a primera hora y permaneció con nosotros durante todo el día, además de forma contundente por lo que lo más sensato era permanecer en el alojamiento. Al menos hicimos un grupo muy majo y nos dedicamos a los juegos y pasatiempos que tenía el albergue, quedando en ir juntos a Abel Tasman al día siguiente (que parece ser que la tormenta habría pasado), encontrando descuentos en internet -recuerdo páginas de la introducción con ofertas gobook.co.nz y grabone.co.nz– para el taxi acuático de la compañía Abel Tasman Sea Shuttles.
El recorrido nos llevaría de Kaiteriteri a Medlands Bay recogiéndonos en Anchorage, por lo que nos dejaba 5 horas para ir de un punto al otro a través de los frondosos bosques y con el mar a un lado. Apenas salimos para ir a comprar comida al supermercado más cercano y pese a no poder visitar nada pasamos un día entretenido en grupo, que quedó definido para la excursión con Catherine y Nathalie (francesas), Jen y Amanda (USA), Daniela (de Alemania) y Nikki (holandesa), así que iría bien acompañado 🙂 .
DÍA 12- ABEL TASMAN COAST TRACK, OTRO DE LOS “GRANDES”
Con 51 kms de longitud bien señalizados, el Abel Tasman Coast track se puede recorrer a pie entre 3 y 5 días y es una ruta fascinante, desde luego no teníamos el tiempo suficiente para hacerlo entero, pero está muy bien organizado para excursiones de un día, siendo una gran opción la elegida. Con un tiempo decente y en mejoría salimos en dos coches para la población de Kaiteriteri (17 kms por la ctra. 60, con un desvío a la derecha antes de llegar), uno de los puntos de embarque de la compañía Abel Tasman Sea Shuttles pagando cada uno 51 NZD=32,58 € en vez de los 68 NZD=43,44 € gracias a los descuentos de internet. Hay más compañías y es posible salir de Nelson o Marahau.
El sistema es sencillo, hay 4 horarios posibles de salida, siendo la nuestra 10:30 de la mañana, y otros tantos de regreso (la previsión era el de las 15:45 de la tarde), pudiendo combinar uno u otro, así como los diferentes puntos de embarque y desembarque. Nosotros a la ida bajaríamos en Medlands Bay y lo cogeríamos en Anchorage a la vuelta. Con todo claro nos hicimos a la mar en la tranquila bahía de Abel Tasman, pasando por la característica roca partida antes de llegar a Marahau y navegando sobre 1 hora con magníficas vistas de las playas y los bosques que llegaban a la misma orilla. Tras las paradas intermedias de Apple Tree Bay y Anchorage llegamos a Medlands Bay, punto de inicio de nuestra ruta de 11,5 kms a pie de vuelta a Anchorage, no tardando en adentrarnos en los bosques prehistóricos y primitivos llenos de helechos, con claros y miradores que nos permitían ver el mar y las playas más próximas, todo un espectáculo.
Las primeras fotos las hicimos en la próxima Bark Bay (a 10 minutos andando al norte), cuyo paisaje cambia significativamente en función de la marea, lo que es una circunstancia que se repite en otros puntos del parque. Tras ello anduvimos al sur hasta Torrent Bay (desde Medlands 6 kms y unas 2 horas) cruzando preciosos puentes colgantes que sorteaban la complicada orografía, que no de la ruta, pues pese a existir desniveles es de una exigencia mucho menor que la Tongariro Alpine Crossing. Allí comimos de nuestras provisiones (importante llevarlas, pues no hay bares), nos defendimos de los mosquitos y nos dimos un baño en las frías aguas de la bahía. Rodear Torrent Bay nos llevaría casi otras 2 horas, tiempo que se puede reducir mucho, hasta 50 minutos, si hay marea baja y se atraviesa la playa, si bien igualmente (aunque al estar alta no había elección) hubiéramos preferido seguir por el bosque.
En el extremo sur llegamos al desvío a Cleopatra`s Pool, una preciosa poza natural que forma el Río Torrent en la que los más valientes no pudimos resistir darnos otro baño por fría que estuviera el agua. Nos quedaba un pequeño tramo que serpentea por el sur de Torrent Bay para llegar a la playa de Anchorage, otro espléndido paraje que se hizo merecedor del tercer baño del día, pues llegamos con tiempo suficiente antes de la llegada del barco. Como último apunte práctico durante el recorrido encontramos baños básicos en Medlands y Torrent Bay.
Ya a bordo navegamos unos 45 minutos hasta Kaiteriteri descansando, pero charlando animadamente, como todo el resto del día, regresando a Motueka con las cámaras llenas de fotos y encantados con la experiencia. Las francesas seguían su viaje hacia Nelson y los demás nos preparamos una cena como colofón y guinda al día que habíamos compartido, pues a partir de ahí las rutas a seguir eran diferentes y, a excepción de Daniela, nadie continuaba hacia el sur, por lo que suponía también una despedida, pero alegre y con buenos recuerdos.





















