NZ-1, AUCKLAND

DÍA 1- PRIMER VISTAZO A AUCKLAND

Plaza Aotea, en el centro

Fueron 10 las horas de vuelo desde Singapur en la low cost Jetstar (310,73 €), donde no te dan ni comida, por lo que hay que estar previsor y comprar algo antes, aterrizando en Auckland hacia las 10 de la mañana. Con las horas de desfase a cuestas, tras pasar los correspondientes controles y la aduana -de las más estrictas del mundo, pues como ejemplo llegaron a comprobar si llevaba tierra en las botas- y cambiar dinero allí mismo (a 1 €=1,47 NZD), me dirigí a la ciudad en el Airbus Express que cuesta 16 NZD=10,22 € el trayecto, tardando casi 1 hora en llegar a la última parada en el Ferry Building del puerto, a unos 20 kms del aeropuerto.

Calles del centro de Auckland

Mis primeras impresiones de la ciudad de Auckland, donde reside más de ¼ de la población del país -casi 1,5 millones-, no podían ser mejores, todo muy limpio, cuidado y con gran aspecto, se respiraba tranquilidad por todos los costados y es que no es casualidad que esta ciudad sea asidua al podio mundial de las que más calidad de vida tienen. No tardé en encontrar el Nomad Fat Camel en el nº38 de Fort Street, un albergue que reservé en Hostelbookers y que resultó no ser nada del otro mundo, teniendo como mejor cualidad el precio de 15,36 € por cada una de las tres noches que estuve en uno de sus dormitorios de 6 camas con baño compartido, además hay cocina común, wifi de pago (3 NZD=1,91 € la hora), limpieza aceptable pero mejorable y en mi opinión demasiado ruido, pues la mayoría de huéspedes eran muy jóvenes.

Albert Park
Vistas desde el apartamento donde cené

Me reencontré con mi amigo Rubén, que lleva años viviendo allí, y tras comer en un tailandés (14 NZD=8,93 € por cabeza) dimos una vuelta por el waterfront del puerto, impecable y animado con restaurantes, seguido de un breve recorrido por las calles centrales de la ciudad y un buen rato de descanso y agradable conversación en el Albert Park, la zona verde más grande del centro y donde se ubica la universidad de Auckland. Encontrarse con amigos en las antípodas siempre es emocionante y había mucho de qué hablar 😀 , pero el jetlag y el cansancio por las horas de vuelo acumuladas influyeron decisivamente para que me costara mantener la atención, al menos aguanté la tarde y hasta la hora de la cena (pronto como en cualquier país anglosajón), en casa de uno de sus amigos y con un grupo de gente bien amable entre los que estaban representados México y Colombia, además de España. Con la comprensión y el beneplácito de todos me fui al poco a descansar para adaptarme cuanto antes al nuevo horario, completamente rendido.


DÍA 2- MOUNT EDEN Y DEVONPORT

Agradable paseo en Mount Eden

Con mejor cara y animado por la temperatura agradable y un sol espléndido, del que hay que protegerse porque pega muy fuerte aquí, me reuní con Rubén y tras acompañarle a unos recados y junto a Hugo (colombiano) y Gabi (mexicana) anduvimos hasta el parque Auckland Domain, una extensa alfombra verde en la que se asienta el Auckland Museum, que por desgracia había pasado de ser gratis a tener una entrada de 25 NZD=15,97 € en poco tiempo. Seguiría el sabio consejo de mis anfitriones de centrarme en el museo Te Papa en Wellington, que es el más importante del país y sí era gratuito, tratando sobre todo y al igual que el de Auckland la cultura maorí originaria de estas islas (como no podía ser de otra manera acertaron por completo).

Para el resto de la mañana me llevarían al Mount Eden, que está al suroeste del centro y es el más alto (196 metros), de los más de 50 cráteres de volcanes sobre los que se asienta la ciudad, ahí es nada, cogiendo para ello el bus nº274 por 1,90 NZD=1,20 € el trayecto, dejo aquí un enlace para planificar rutas. Las vistas son espectaculares, haciéndome una idea de lo extensa que es esta ciudad y los pocos edificios altos que hay (agolpados en el centro) y disfrutando tanto de la caminata como de las explicaciones de tan peculiar geografía, pues no hay nada mejor que venir aquí acompañado por geólogos 😉 .

De vuelta al centro, también en bus, comimos en un food court, o lo que es lo mismo un pequeño centro comercial de comida con puestos de diferentes países, asiáticos en su mayoría, donde pedí un excelente cordero de receta indonesia por 10 NZD=6,39 €. Tocaba otra “siesta” y charla en Albert Park, ya que es el lugar ideal para descansar y tumbarse un rato en el césped, yendo por la tarde en coche a Devonport, barrio situado al norte al otro lado de Waitemata Harbour (que es la bahía del puerto), por lo que tuvimos que dar un pequeño rodeo antes de llegar a North Head, una colina con restos de un fuerte, cañones, baterías y otras preciosas vistas de Auckland, disfrutando de uno de esos atardeceres de postal que tanto me gustan.

Atardecer en Devonport

No contentos con eso quedaba tiempo y ganas de cruzar la ciudad hasta el mirador Achilles Point, en Mission Bay -unos 10kms al este del núcleo urbano-, si bien y al ser ya de noche no lo pudimos admirar en todo su esplendor. Terminé la jornada cenando en casa de Rubén e Isa (que también nos acompañó por la tarde) unas pizzas y con algo de cansancio producido todavía por el jetlag, que ya iba remitiendo. Sin duda es una maravilla que puedan enseñarte la ciudad e ir a tiro hecho a los sitios sin preocuparte de cómo llegar, un gran día en definitiva y un 10 para ellos por lo bien que me trataron 😊.


DÍA 3- “PASIFIKA FESTIVAL” Y PLAYAS DEL OESTE

Western Springs

Ya en compañía de Rubén me dirigí a la oficina de Omega Car Rentals (75 Beach Road), para recoger mi económico Toyota Camry “viejo, pero en buen estado”, tal y como decía la publicidad, lo cual resultó ser verdad y todo un acierto, pues por 397 € tenía coche para 20 días y lo podía dejar en Christchurch (sin duda el mejor precio que encontré). No tuve ningún problema con él y se comportó perfectamente. Hago constar que en Nueva Zelanda se conduce por la izquierda y que el permiso internacional de conducir será necesario.

Actuación en el escenario de Tonga

Fue pura casualidad que justo ese fin de semana, el 1º del mes de marzo, se celebrara en la ciudad el “Pasifika Festival”, un animado evento en el que las islas del pacífico muestran su cultura con actuaciones, puestos de comida, artesanía y demás. Se celebra anualmente y suele ser en el mencionado mes de marzo (consultar este enlace), por lo fue una gran suerte disfrutarlo. Así pues, ya en el Toyota nos dirigimos al parque Western Springs, junto al zoo -a unos 6 kms al oeste del centro-, teniendo que pasar un poco de atasco, pues como me decía Rubén la ciudad se desplaza en masa en cuanto hay algún acontecimiento de este tipo. El ambiente del festival me fascinó, estaba a tope de gente, muchos de ellos ciudadanos de las numerosas islas que se representaban, y las actuaciones fueron de lo más divertidas, sobre todo nos reímos con la de Tonga, donde un grupo de maoríes en forma junto a otros no tanto interpretaron tanto música local, como los mayores éxitos internacionales del momento.

Preciosa panorámica de Piha Beach

Paseando entre las casetas de Hawai, Tahití, Tuvalu o Fiji entre otras nos detuvimos a comer en la de Tonga, pagando 8 NZD=5,12 € por un chop suey (como un salteado con verduras) un pelín soso. Yo os recomendaría que si podéis cuadrarlo no dejéis pasar la ocasión de visitar Auckland durante la celebración del “Pasifika Festival”, no os arrepentiréis. Con todo y encantado con la experiencia Rubén e Isa (que vino después), me tenían preparado un recorrido por dos famosas playas ubicadas al oeste que me dejarían todavía más embelesado, atravesando para ello parte de los preciosos paisajes del parque natural Waitakere hasta llegar a Piha Beach tras unos 32 kms desde Western Springs con muchas curvas, toda una prueba de fuego para adaptarme a conducir por la izquierda.

La playa de Piha es espectacular, extensa y de arena cobriza, está partida en dos por la Lion Rock, o roca del León -que mide 100 metros-, es un lugar popular entre los surfistas y las vistas generales de ella llegando por la Piha Road (que es por donde lo hicimos) merecen la pena. Aparcamos y paseamos por la orilla un buen rato animados por el buen día que hacía y lo tranquilo del mar, circunstancias ambas que lo hicieron todo más agradable si cabe. La siguiente parada fue la playa de Karekare, 5 kms al sur de la primera y de arena negra volcánica, teniendo que andar un poco desde la zona de aparcamiento para llegar hasta ella. La verdad es que fue una maravilla, no había prácticamente nadie y es muy amplia y extensa, un lugar para disfrutar sin duda. No está de más comentar que ambas playas pueden ser peligrosas por las fuertes corrientes en el caso de bañarse en ellas, así que precaución al respecto.

Regresamos al parking tras echar un vistazo a la bella cascada que hay al otro lado de la carretera y ya en coche nos dirigimos a un sitio muy curioso y peculiar, el templo de todas las religiones, situado en un emplazamiento privilegiado ideal para contemplar la puesta de sol. En dicho templo se pueden observar símbolos de todas las religiones más comunes en una misma sala, lo normal es que esté abierto y hay que caminar un poco para subir hasta el sitio, sinceramente no sé cómo llegar hasta él, simplemente seguí las indicaciones de Rubén e Isa y me dejé llevar, ya que es un sitio significativo para ellos, así que está bien así, de hecho, estoy seguro de que a quien le interese de verdad no le llevará mucho tiempo localizarlo en google…o sí no lo sé. Fue la guinda perfecta para un día inolvidable, sentado sin más, observando cómo el sol se iba escondiendo y en la mejor compañía posible, pues mis anfitriones me hicieron sentir como en casa y sólo puedo agradecerles desde aquí el trato dispensado, ¡muchas gracias pareja! 🙂 .

Templo de todas las religiones

De vuelta en Auckland cenamos todos juntos y a descansar dejando las despedidas para el día siguiente, en el que empezaría mi recorrido por el país con una excursión a las cuevas de Waitomo que además no haría en solitario, pues recogería en Hamilton (que me pillaba de camino) a Paula, una finlandesa con la que coincidí en el avión y que junto a una amiga suya que ya estaba aquí me acompañarían por un día justo antes de iniciar sus prácticas de enfermería. Comentar por último que siguiendo el consejo de la compañía de alquiler de coches reservé ya el billete para el ferry a la isla sur (de Wellington a Picton), costando 176 NZD=112,43 € en Interislander (coche y conductor, la otra compañía que opera este recorrido es Bluebridge, ambas webs están en inglés).

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