
Si os soy sincero no tuve que pensármelo mucho cuando surgió la posibilidad y la idea de viajar a nuestras antípodas aprovechando, principalmente, que mi hermano Josué fue allí a trabajar con una Working Holiday Visa, una excepcional manera de pasar un año para jóvenes de menos de 30 años, si queréis saber más sobre esta opción os dejo el enlace a su blog Destino Kiwi donde explica los pasos a seguir (entre otros viajes 😀 ). Y por si esto fuera poco Rubén, un antiguo amigo de Alcalá, también vive en Auckland y tendría ocasión de visitarlo. Con todo esto sólo tuve que organizarlo todo y prepararme para el viaje más largo que he realizado en solitario hasta la fecha, fueron un total de 33 días incluyendo los maratonianos vuelos y dos escalas largas, que planifiqué para hacerlo más llevadero y visitar otros lugares, a la ida en Hong Kong (6 días) y otros 5 en Sidney, Australia, al volver, quedando 22 días para Nueva Zelanda.
Viajar solo no fue inconveniente alguno y de forma natural me fui encontrando gente por el camino, sobre todo en los albergues, la verdad es que fue una gran experiencia que disipó el poco miedo que pudiera tener a esta modalidad de viaje.
Entrando en aspectos más concretos y empezando por el tiempo, recordar que es el hemisferio sur y las estaciones son al contrario que aquí, por lo que en marzo, cuando viajé, equivalía a septiembre con temperaturas agradables y buen tiempo en general, aunque también sufrí alguna tormenta y hay que tener en cuenta la altitud en zonas montañosas.
De la comida no es que haya muchas cosas tradicionales, como sucede en países anglosajones, pero si se busca algo se puede encontrar, eso sí no hay que olvidar el nombre de “Pak n`Save”, la cadena de supermercados más económica (de color amarillo) y aprovechar las cocinas que hay en todos los albergues si se quiere recortar un poco.
Del idioma hacer constar que el acento inglés de los “kiwis” es de los más difíciles y aunque se tenga un buen nivel hay que afinar mucho el oído, sobre todo al principio, y el detalle de que los locales son encantadores con el turista (como constaté), pero tanto mi hermano como otros que estaban allí trabajando coincidían en que su actitud, por lo general, cambia para mal cuando ven que no sólo has venido a conocer el país.
Requisitos de entrada, moneda y recomendaciones de viaje: con el pasaporte en vigor (para españoles), billete de vuelta y dinero suficiente (las dos últimas cosas no me las pidieron en la aduana) se puede permanecer hasta tres meses, siendo un país de los más estables y seguros que se pueden visitar, además no se requieren vacunas pero un repelente de mosquitos y un seguro de viaje son recomendables, por lo que pueda costar un tratamiento médico sobre todo, yo lo hice con AXA por 58,24 € el mes completo. Dejo aquí también el enlace con las recomendaciones de viaje del Ministerio de Exteriores.
La moneda es el dólar neozelandés (NZD) cuyo cambio de la web xe.com es de 1 €=1,56 NZD (octubre del 2016), comentando también que prácticamente todo se puede pagar con tarjeta.
Itinerario: como veis en el mapa tuve tiempo de pasar por las dos islas y de hacer un buen recorrido en esos 22 días en Nueva Zelanda, empezando por Auckland hacia el sur, cruzando en el ferry a la isla sur y acabando en Christchurch, incluyendo 5 días en la desconocida Roxburgh que es donde mi hermano estaba en ese momento, desde la cual hicimos varias excursiones, si bien hubo que elegir y me dejé muchos sitios interesantes, pero es que si queréis visitar este país a fondo haría falta un año como mínimo.
Transporte: para llegar cuadré varios vuelos de diversas compañías, empezando con el vuelo principal multidestino de Madrid a Hong Kong ida y la vuelta Kuala Lumpur-Madrid, ambos con escala en Doha (Qatar) de Qatar Airways y que costó 626,42 €. Después de Hong Kong a Singapur con la low cost Tiger Airways (87,31 €) y de allí a Auckland con Jetstar por 310,73 €.
Salí del país desde Christchurch en dirección a Sidney de nuevo con Jetstar (112,63 €) y tras pasar varios días allí a Kuala Lumpur con Air Asia (179,25 €) donde enlacé con el vuelo principal. Todos los precios incluyen una maleta facturada, desde luego fue algo lioso y rebuscado, pero me salió muy bien y me permitió las escalas ya comentadas, además el precio total de los vuelos ascendió a 1.316 €, un precio decente en el caso de hacer una búsqueda directa.
Para recorrer el país decidí alquilar un coche ya que el transporte público tampoco abunda fuera de las ciudades, lo que es lógico al comprobar que para una extensión de media España apenas superan los 4,5 millones de habitantes, teniendo así libertad total de movimientos. El mejor precio que encontré fue 397 € para 20 días en Omega Rental Cars, se anunciaba como un coche viejo pero en buen estado, como así fue, además lo recogería en Auckland y lo entregaría en Christchurch cosa que suele subir el precio. Para cruzar de la isla norte a la sur opté por el ferry de la compañía Interislander que costó 176 NZD=112,43 € con el coche, siendo la otra compañía de referencia Bluebridge.
Alojamiento: utilicé sobre todo los albergues del triángulo azul de Hostelling International, buscándolos sobre la marcha algunos días y reservándolos con antelación otros, comentando que si te haces socio ya en España se obtiene un descuento del 10%, simplemente hay que hacer cuentas para ver si sale rentable, cuesta 13 € para mayores de 30 años y 6 € para los más jóvenes. El coste total de los mismos (no todos fueron los del triángulo) fue de 295 € por 20 noches en habitaciones compartidas e incluso pasé una en el Toyota. Se irán describiendo cuando toquen.
Como reflexión Nueva Zelanda sorprende por su naturaleza y sus inolvidables paisajes, sus habitantes están muy concienciados al respecto y los deportes de aventura están a la orden del día, las rutas de senderismo son infinitas y van de la hora de duración a varios días. Os dejo a continuación dos enlaces de webs que descubrí ya allí y que merece la pena ojear antes y durante el viaje, pues ofrecen descuentos en actividades de aventura (ya caras de por sí) entre otros, son gobook.co.nz y grabone.co.nz. No me enrollo más 🙂 y os invito a navegar por los siete capítulos en los que he dividido este relato con la intención de que os acerquen lo más posible a este bonito país y os ayuden a la hora de visitarlo 😉 .















