
DÍA 5- EL ETERNO “SLOW BOAT”
Para asegurarnos llegar a tiempo al muelle de Mandalay, pedimos un taxi a las 5 de la mañana en el hotel, que costó 3.000 MMK=2,57 €. Compramos el billete para el barco lento en la oficina del Gobierno de Inland Water por 15 $=13,27 € cada uno y nos situamos en la cubierta del barco. Hacer constar que existen barcos privados para turistas con mayores comodidades y precio, si bien no será el usado por los lugareños.
Después de un paseo para familiarizarme con la embarcación puedo decir que superó mis expectativas, estaba razonablemente limpio, las máquinas a la vista y pintadas, chalecos salvavidas suficientes y no iba sobrecargado. En la cubierta baja y acomodados en el propio suelo iban los birmanos con mercancías y equipajes variados, mientras que los turistas lo hacíamos en la cubierta superior con sillas de plástico a nuestra disposición (evidentemente, no pagaríamos lo mismo). En cualquier caso, había libertad total de movimiento por el barco, que tenía un restaurante a popa bastante decente para comprar comida y bebida y un par de baños, que resumiendo eran un agujero directo al agua.
El recorrido fue agradable y caluroso, pasando como punto destacado frente a la colina de Sagain y bajo los puentes que cruzamos el día anterior en moto. Bien es cierto que el resto del paisaje que pudimos observar, mientras navegamos por el río Ayeyarwady, no tuvo mucho de especial, pero sí el ajetreo de la vida local en las aldeas y villas por las que pasa y donde va parando, con trasiego de pasajeros y mercancías. En dichas paradas también hay vendedores que ofrecen comida, aprovechando una de ellas para comprar unas somozas y plátanos, que junto al arroz del barco fue la comida por 3.000 MMK=2,57 € todo. Durante el viaje conocimos a otros viajeros como Isabel y Philipa, una española y alemana con las que coincidiríamos en Bagan.
El día se hizo largo y si estaba previsto que llegáramos a las 19:30 horas desde las 6:00 (13 h 30`), lo cierto es que atracamos en el muelle de Nyaung-U, la población más cercana a Bagan, a medianoche, es decir, casi 5 horas más de lo previsto. Casi toda la culpa de ello la tuvo la varada que sufrimos en una parte del río, donde los fondos es probable que cambien con rapidez por los sedimentos que lleva, siendo ayudados por varios botes pequeños para poder salir.
Cansados y sin ganas de buscar alojamiento, nos dejamos guiar por el taxi de caballos que nos llevó del puerto al pueblo por 500 MMK=0,43 € cada pasajero (íbamos 4), dejándonos en la Pyinsa Rupa Guesthouse, bien situada frente a la policía y en la propia calle que va a Bagan. Tras negociar, bajamos la noche en habitación doble de 25 a 20 $=17,70 €, siendo un lugar bastante justo, una habitación no muy espaciosa, el wifi no iba bien y bastante humedad en el baño, pero bueno a esas horas no estábamos para deambular más. Al menos incluía el desayuno.
DÍA 6- EN BICI POR EL BAGAN ANTIGUO
La zona arqueológica de Bagan es, en una palabra, espectacular. Se trata de una extensa llanura salpicada de cientos de estupas, templos y monasterios de los antiguos reinos birmanos, cuyo esplendor data de entre los siglos XI al XIII, hasta que fue invadido por los mongoles.
Además de Nyaung-U, donde estábamos, es posible alojarse en Old Bagan (Bagan Antiguo), población ubicada 5 kms al suroeste de la anterior y junto al río, y en Nuevo Bagan (New Bagan), otros 3 kms al sur. Hacer constar que Nyaung-U cuenta con un sencillo aeropuerto con vuelos internos que pueden acortar mucho las horas de viaje, como así haríamos para continuar tras el largo trayecto en barco del día antes. Las carreteras entre los pueblos están asfaltadas, al igual que la que rodea la llanura (lo llamaremos Bagan exterior) desde New Bagan al aeropuerto, siendo el resto de los caminos que unen los templos de tierra.
Con toda esta información decidimos hacer la visita en bicicleta, para lo cual es recomendable tener una forma física buena, llevar prenda de cabeza y agua suficiente, que salvo en los templos más alejados de los núcleos habitados, es fácil conseguir. Por supuesto, también hay opciones más cómodas y motorizadas para quien lo prefiera. Lo haríamos en 2 jornadas, una para la zona del Bagan Antiguo, donde se encuentran los templos más importantes, y otra para los más alejados (Bagan exterior).
Así pues, tras desayunar, alquilamos una bici cada uno frente al alojamiento por 1.000 MMK=0,85 € el día entero. Comenzamos las visitas por la pagoda del propio pueblo de Nyaung-U, la Shew-zi-gon Pagoda, con muy buen ambiente y un dorado deslumbrante. Entrábamos ya en la zona arqueológica de Bagan propiamente dicha, teniendo que pagar una entrada válida para 5 días de 20 $=17,70 € ó 20 €, por lo que nos salió mejor en lo primero. Comentar que durante las visitas nos pidieron la entrada en varias ocasiones, por lo que hay que llevarla encima en todo momento.
Los templos se iban sucediendo a los dos lados de la carretera Bagan-Nyaung-U, parando allá donde queríamos. Algunos estaban en mejor estado que otros y, de forma general, con mejores vistas exteriores, salvando algunos que conservaban pinturas o tenían estatuas de Buda en el interior. Destacaron Hu-lo-min-do y el de U-Pali Thein, pequeño pero imprescindible por los frescos aún visibles. Justo antes de entrar a Old Bagan se llega a la imponente Ananda Pagoda, de los más visitados y con varios Budas de pie en su interior.
La zona contigua a la pagoda es perfecta para avituallarse y comer, recomendando sin dudar el restaurante vegetariano The Moon, con curries como los de berenjena o piña y coco que pedimos y que fueron una delicia, y por 7.000 MMK=6 € los dos. Además, el camarero nos dio sabios consejos sobre los mejores lugares para ver el atardecer y amanecer, que apuntamos bien.
Continuamos el recorrido por los principales templos que se encuentran dentro del recinto amurallado (conservada por tramos), pasando por el de That-byin-nyu y Shew-gu-gyi, muy juntos el uno del otro, seguidos de la Pagoda Bu-paya, junto al río y el templo de Gaw-daw. Como véis los nombres son complicados y es fácil equivocarse. En esta zona se encuentra el Palacio, reconstruido, y un museo, que se pagan aparte (5.000 MMK=4,28 €), prefiriendo seguir con la bici hacia los lugares que teníamos marcados.
Salimos de Old Bagan por un camino al sureste hasta la Shwe-san-daw Paya, del que todavía se aprecia su color blanco, pudiendo subir, lo que lo convierte en un magnífico lugar para disfrutar de amaneceres y atardeceres. Allí coincidimos con Isabel y Philipa, la española y alemana del barco que también iban en bicicleta. Muy próximo, un poco más al sureste se llega al templo de Damma-yan-gyi, otra gran estructura que se encontraba llena de visitantes locales, con los que nos hicimos algunas fotos entre risas 😊.
Con el sol cayendo, nos dirigimos hacia el este siguiendo los consejos del camarero, que apuntó la Pya-tha-da Pagoda como un buen punto de observación (también se puede subir), ya casi en el centro de la llanura, más próximo a la carretera New bagan-aeropuerto. Con bastante gente, pero sin agobios, nos quedamos a ver los últimos rayos de sol, creando curiosos juegos de luces y sombras de los muchos templos y estupas que teníamos alrededor y como era habitual ya, con bruma. Iniciamos el regreso casi de noche, con precaución, observando la iluminación de la Ananda Pagoda y llegando a tiempo de cenar en el restaurante junto al alojamiento, del mismo nombre.
Como resumen fue un día de los que no se olvidan y se graban bien en la memoria, en el que pudimos disfrutar da la vasta llanura de Bagan y sus templos principales, pero también de los caminos y de los cientos de pequeñas estupas y templos, que, aunque a veces están abandonados, añaden un encanto especial al lugar. Aguantamos bien la “etapa” ciclista pese al calor, calculando una distancia total de 18-20 kms, debiendo ir con cuidado tanto en la carretera como por las pistas de tierra, aunque por diferentes motivos. Por último, hacer constar que la presencia de occidentales aumenta aquí considerablemente, corroborando también que los birmanos que trabajan con el turismo están un poco más maleados, lo que no aplica a los que están de visita, que siguen mostrándose simpáticos.
DÍA 7- EN BICI POR EL BAGAN EXTERIOR
A las 5 de la mañana ya teníamos la bici de nuevo (ya estaban abiertos los locales de alquiler), para llegar con tiempo al Shew-san-daw Paya, a unos 5 kms, lugar elegido para ver el amanecer. Había bastante gente de nuevo, pero sin problemas, sentándonos orientados al este para ver como el sol iba iluminando las pagodas y las estupas, mientras los globos aerostáticos iban subiendo a la vez que mejoraban las fotos. Para quien le interese no le costará encontrar agencias donde contratar las salidas en globo, muy populares al amanecer.
De vuelta para desayunar, paramos en una agencia entrando a Nyaung-U donde ya habíamos visto la posibilidad del avión a Heho, ahorrando mucho tiempo para llegar al lago Inle, próximo destino. El precio fue de 50 $=44,24 € con la compañía Golden Myanmar, que como contaré nos sorprendió para bien.
Antes de las 10 estábamos en ruta junto a Philipa, que se unió a nosotros, con la intención de rodear la llanura de Bagan por el exterior, que se correspondería con su lado este, y ver qué había por allí. Tomamos la carretera al aeropuerto, desviándonos a la derecha en el cruce que lleva al mismo, en dirección New Bagan. Enseguida efectuamos la primera parada en el templo de Iza-gaw-na, más pequeño que los del día anterior. De allí continuamos hasta la villa de Minnanthu, visitando justo a su entrada la zona de la Tayok-pyi Paya, desde el cual hay excelentes vistas de los templos de la llanura, siendo también un buen lugar para ver salir o ponerse el sol. También merece la pena el templo de Leimyethna Pahto, muy próximo al anterior, encontrándolo recién pintado de blanco y más cuidado.
Seguíamos parando también en pequeños templos de forma aleatoria, sorprendiéndonos de encontrar algún mural y pinturas en algunos de ellos, hasta llegar a la Pagoda Dhamma-ya-zi-ka-zedi, una gran estructura coronada de una cúpula blanca y dorada, diferente a la mayoría de los templos visitados. Como había ya hambre avanzamos hasta New Bagan en busca de un restaurante, dando con uno a la entrada donde pagamos 9.000 MMK=7,72 € los tres por unos noodles con vegetales y zumo. Hasta aquí llevábamos unos 25 kms en las piernas, contando los 10 de ida y vuelta para ver el amanecer.
Como Philipa iba con una marcha más siguió adelante sin nosotros, que preferíamos un ritmo más tranquilo. Todavía en el pueblo dimos un breve paseo por el templo Shwe-la-yaung, y pusimos rumbo al norte atravesando Old Bagan y a Nyaung-U, pues sumaban otros 10 kms y ya íbamos cansados. El recorrido total de la etapa de hoy estaría sobre los 35 kms. El resto de la tarde aprovechamos para descansar, buscar un bar con buen internet para las comunicaciones y dar una vuelta por los comercios de la calle Anawrahta Road, ideal para comprar recuerdos y cenar en algún puesto callejero (1.700 MMK=1,46 € por unos pinchos y agua). Reseñar por último que al dejar las bicis gestionamos otro vehículo para volver a ver el amanecer al día siguiente, siendo un híbrido entre bici y moto eléctrica, que llamaban e-bike y costaba 5.000 MMK=4,28 €.
DÍA 8- ÚLTIMO AMANECER Y VUELO A HEHO
Ya con la e-bike y repitiendo la idea del día anterior nos dirigimos al mismo sitio, pero con la diferencia de situarnos en una de las estupas pequeñas de los alrededores para estar solos, cosa que conseguimos, disfrutando de nuevo de tan bonitas vistas. Nadie que venga aquí debería dejar pasar la oportunidad de ver amanecer con este marco 😉. Regresamos en la moto al alojamiento, de muy fácil conducción, poniendo fin a nuestra experiencia en Bagan con un saldo más que positivo.



Como última contradicción, fuimos al aeropuerto para nuestro vuelo a Heho en un taxi de caballos, que tardó un buen rato en recorrer los 4 kms que lo separa del pueblo, pagando tras regatear 5.000 MMK=4,28 €. Prácticamente el aeropuerto abrió para el vuelo de Golden Myanmar, encargándose la propia tripulación de todo. El avión, de hélice, estaba como nuevo y el servicio a bordo durante los 40 minutos que duró el vuelo fue muy bueno, llegando a la hora prevista. Hacer constar que además de Golden Myanmar hay más aerolíneas para vuelos regionales que pueden ser útiles, como Air Mandalay o Air Bagan.









































