MM-1, MANDALAY

DÍAS 1 y 2- LLEGAMOS A MANDALAY VÍA BANGKOK

Tras la escala en Moscú teníamos por delante un día entero en Bangkok, que aprovechamos para dar alguna vuelta, pero en el que no me detendré, pudiendo, si se está interesado, buscar información sobre la capital tailandesa en su correspondiente capítulo. Al día siguiente volábamos a Mandalay con la aerolínea regional de Air Asia (65 € por cabeza) desde el aeropuerto de Don Mueang. Para llegar a la terminal optamos por el tren, lento, pero seguro y pintoresco, desde la estación central de Bangkok, tardando 1 hora y por sólo 20 THB (Bats)=0,53 € en tercera clase.

Calles de Mandalay

En algo menos de 2 horas nos presentamos en el puesto fronterizo del aeropuerto, en el que no tuvimos ningún problema con nuestros visados electrónicos impresos, pudiendo cambiar algunos dólares a 1 $=1.037 MMK (mejor que el cambio oficial que llevaba apuntado). Para llegar a la ciudad desde el aeropuerto, que se encuentra a unos 40 kms al suroeste del centro, existe un autobús gratuito de la compañía Air Asia, del que casi no nos percatamos ante la avalancha de taxistas.

Vistas desde el hotel

Ya en el centro, a la altura de la cara sur de la fortaleza del Palacio, dimos los primeros pasos no tardando en localizar el Sabai Phyu Hotel (calle 81 con la 26) que venía en la guía, justo en la esquina suroeste del recinto del palacio. Dejamos el precio, previa negociación, en 20 $=17,70 € la noche por una habitación doble, con dos camas decentes, ventilador, baño propio muy justo y desayuno incluido en la terraza superior con vistas de la ciudad, que seguramente fue lo mejor.

Las primeras impresiones que nos dejaba la ciudad eran las de un ambiente muy seco y polvoriento -propio de la estación-, un tráfico caótico con su propio orden (fundamental no dar un paso atrás al cruzar, tener decisión y seguir hacia adelante, los motoristas te evitarán) y unos habitantes amables y sonrientes en general, un lugar auténtico sin duda. Comimos en un local próximo llamado Pan Cherry, más que recomendable, probando un buen surtido de platos locales y dejando caer alguna lágrima con uno de los curris picantes por 6.800 MMK=5,84 € los dos.

Para la tarde iniciamos la visita a algunos puntos de interés, yendo en primer lugar a la Eindawya Paya, una bonita pagoda recubierta de pan de oro a la que, como en todos los templos, se debe entrar descalzo y con hombros y piernas cubiertos. Allí tuvimos oportunidad de charlar con un monje mientras el sol se dejaba caer. Quedaba tiempo de regresar a la calle 26 y localizar, hacia el oeste y un poco al norte antes de llegar al río, la pagoda Chanthar Gyee, otro interesante templo al que nos invitaron a entrar mientras se realizaban oraciones, lo que mejoró la experiencia considerablemente. Ambos recintos son de acceso gratuito.

Pagoda Chanthar Gyee

Regresamos ya de noche con cuidado por el tráfico (las aceras escasean), cruzando de nuevo frente a la Torre del reloj, que ya a la ida y con luz pudimos fotografiar, comiendo algo sencillo y con ganas de descansar, pues el peso de los aviones todavía se hacía notar.


DÍA 3- LO MEJOR DE MANDALAY

Bien temprano, aprovechando la luz solar, desayunamos en la terraza del hotel y nos pusimos en marcha. La intención era visitar los lugares de mayor interés de Mandalay, segunda ciudad del país con más de 1 millón de habitantes, que, si bien no es la más histórica ni monumental, cuenta con varios emplazamientos que no hay que perderse.

Transporte común

Nuestra primera parada fue la colina Mandalay Hill y todos los templos y pagodas de sus cercanías, al noreste del recinto fortaleza del palacio, que domina el plano de la ciudad. Para llegar a ella simplemente fuimos preguntando a los transportes comunes hasta que en uno nos dijeron “Mandalay Hill”, por lo que supusimos nos dejaría cerca, como así fue. Usar el transporte público fue todo un acierto, nos reímos de lo lindo compartiendo gestos y sonrisas con los lugareños, hay que subirse y bajarse casi sin que llegue a parar del todo y pagamos 1.000 MMK=0,85 € cada uno.

Subiendo a la cima
Vistas con bruma

Nos avisaron para bajar, llegando enseguida al acceso a pie de Mandalay Hill, en el costado sur de la misma. Se trata de una elevación de 230 metros de altura con diferentes estupas, templos y santuarios y buenas vistas al que también se puede subir con menos esfuerzo si se llega en taxi, pero si la forma física lo permite, merecerá la pena hacerlo por las escaleras, e ir deteniéndose en cada rincón. Es obligado ir descalzo desde el principio y dejar los zapatos a la entrada por 200 MMK=0,17 €, pagando también una curiosa tasa en la cima por cámara de fotos (1.000 MMK=0,85 €). Lo más destacable fue la estatua de Buda de pie, el templo de la cima con todo su ambiente y zona de astrólogos incluida, las vistas -si bien la bruma la dificultaba un poco-, pero sobre todo y una vez más el intercambio de sonrisas con la gente, ya que éramos los únicos occidentales y nos tocó posar, por supuesto encantados, en más de una ocasión 😊.

Bajamos sin prisas hasta llegar a la contigua Sanda Muni Pagoda, con su sucesión de decenas de pequeñas estupas blancas alineadas, de gran belleza. De allí continuamos hacia el Palacio Real, un enorme recinto rodeado de una fortaleza y un foso de forma cuadrada, que data del año 1857, época en la que el rey de Birmania trasladó aquí la capital, si bien está reconstruido debido a los daños sufridos sobre todo en la II Guerra Mundial, bajo dominio japonés. Los turistas deben acceder por la puerta este, por lo que cogimos dos mototaxis desde la norte (2.000 MMK=1,71 € cada una), comprando la entrada combinada de 10.000 MMK=8,58 €, que da derecho a visitar este recinto junto a los principales sitios de la ciudad y alrededores, siendo conveniente. Incluían también los lugares ya recorridos, donde de todas formas no tuvimos que pagar salvo por la cámara y zapatos. Una vez dentro se puede visitar el Palacio Dorado, subir a una torre con excelentes vistas y hay un museo.

Al salir comimos algo en un restaurante local junto a la puerta este, pagando 5.800 MMK=4,98 € los dos por unos noodles y rollitos. Con un buen tute ya a la espalda, y pese a quedar algunos templos importantes cerca como la Kuto Taw Pagoda, decidimos coger un taxi (4.000 MMK=3,42 € tras regatear) y dirigirnos al suroeste al precioso Mahamuni Paya, santuario muy venerado por su imagen del Buda Mahamuni recubierta de pan de oro. La entrada como tal era gratis, pagando de nuevo por la cámara (1.000 MMK=0,85 €) y otros 500 MMK=0,43 € en concepto de alquiler de la falda típica para cubrir las piernas. Estaba lleno de gente venerando la imagen, sin que las mujeres pudieran entrar a la sala del Buda, que podía verse desde fuera igualmente.

En Mahamuni Paya
Buda venerado

Como última visita del día quedaba el monasterio de madera de Shwe In Bin Yaung, el cual nos costó encontrar entre las calles 38 y 89, al sur de Yangyiaung Road, la calle principal que lleva al muelle del río Ayeyarwady, no muy lejos del santuario Mahamuni. Un hombre nos indicó amablemente el camino y pudimos disfrutar, junto a los monjes que estaban en oración, de un atardecer especial. Nos quedaba informarnos de las opciones de barco a Bagan en la oficina gubernamental de Inland Water Transport (al final de Yangyiaung Rd.), donde nos pusimos al día con los horarios y precios, teniendo que comprarlo el mismo día de la salida como se comentará en su momento.

Shwe In Bin Yaung

Regresamos andando hacia la zona del hotel con unos 15 kms en las piernas por lo menos, atravesando barrios y zonas de mercado casi sin asfaltar muy auténticas. Preguntamos en el alojamiento para alquilar una moto para la excursión del día siguiente, a lo que nos contestaron que por 10 $=8,85 € un amigo suyo nos la dejaría, y bueno así funcionan y con esta facilidad se organizan las cosas en el sudeste asiático, ya teníamos transporte para mañana y el “colega” se pillaría el transporte público o lo que fuera…digo yo que se quedaría la mitad por lo menos 😉. Con las imágenes de Mandalay y las sonrisas de sus gentes aún en la retina acabamos el día reponiendo fuerzas en el Pan Cherry de nuevo por 6.400 MMK=5,49 € los dos, una maravilla.


 DÍA 4- EXCURSIÓN POR LOS ALREDEDORES EN MOTO

Saliendo de la ciudad

Hay que ser valiente para atreverse con la moto en un sitio así, el tráfico es una locura y todo el mundo va pitando constantemente, la regla principal es muy simple, el vehículo de mayor tamaño tiene la preferencia. Salir de Mandalay fue sorprendentemente sencillo, girando a la izquierda en la Torre del reloj y seguir esa calle que se convierte en la carretera a Amarapura más adelante. Afortunadamente, en cuanto se sale de la ciudad se va mucho más tranquilo por las carreteras birmanas.

Llegando a Amarapura

En apenas un radio de 30 kms hay varios lugares de gran interés, sobre todo hacia el suroeste, siendo el más cercano la imprescindible Amarapura con el puente de teca más largo del mundo, el conocido como puente de U Bein, situado a 11 kms de Mandalay. Se trata de un puente peatonal que cruza el lago Taungthaman y por el que transitan turistas locales, extranjeros (y no vimos muchos tampoco), pescadores y monjes creando un marco interesante. De nuevo muchos locales nos pidieron fotos y nuestro saludo birmano, “mingalaba”, dejó huella 😊.

La zona tiene puestos para tomarse algo y comprar cosas, incluido la “tanaka”, un tipo de maquillaje que usan hombres y mujeres y protege del sol y de los mosquitos. Igualmente se ofrecen barcas para dar un paseo y ver el puente desde otra perspectiva, cosa que haríamos de vuelta con la puesta de sol. Comentar que hay numerosas pagodas en las cercanías y en la población, que llegó a ser capital de los reinos birmanos durante ¾ de siglo entre el XVII y el XVIII, sin que nos detuviéramos en ellas.

La siguiente parada fue la colina de Sagain (Sagain Hill), a unos 15 kms de Amarapura al otro lado del río Ayeyarwady. Tuvimos que preguntar por el laberinto de calles para acercarnos al inicio de las exigentes escaleras que suben a la pagoda de la cima, la Soon U Ponya Shin Paya, desde la que hay unas vistas excelentes de buena parte de las más de 500 estupas y templos que se acumulan en la zona, así como del río y el puente. Ni aquí ni en el U Bein nos pidieron entrada alguna, si bien se incluían en la entrada combinada que compramos el día anterior.

Repostando a la manera local

Comimos en un pequeño restaurante de la parte alta unos noodles y arroces muy buenos por 5.500 MMK=4,72 € los dos. Cruzamos de nuevo el río repostando en uno de los muchos tenderetes de carretera con botellas de plástico con gasolina de color bastante claro, probablemente diluida pero bueno, la moto funcionó bien, el litro costaba según el sitio entre 800-1000 MMK=0,68-0,85 €.

La intención era visitar la antigua capital histórica de Inwa (o Ava), pero el hecho de que hubiera que coger un barco al ser una isla y llegar justo cuando había salido nos hizo tomar la decisión de continuar hacia Paleik, para buscar la pagoda de la serpiente (unos 22 kms desde Sagain). Cerca de la población, en la carretera 1 birmana, nos costó bastante encontrar los templos, por lo que hubo que preguntar como pudimos a la gente, dando finalmente con las estupas del viejo monasterio de Paleik, llamado Aung Su Pan Sin. Como su nombre indica, están en desuso y su encanto radica en cómo la vegetación se abre paso entre las construcciones.

Apenas a medio kilómetro hacia el norte se llega a la Snake Pagoda, o Pagoda de la Serpiente, un templo más cuidado donde, como se puede esperar, se verán hasta tres serpientes enormes (son pitones por lo visto) rodeando las imágenes de Buda entre billetes donados, la verdad están de lo más tranquilas y casi se pueden tocar, aunque no se debe.

Listos para la puesta de sol
Atardecer en Amarapura

Con el sol cayendo sólo nos quedaba regresar al puente U Bien tras algo más de 10 kms, negociando con uno de los barqueros hasta dejarlo en 4.000 MMK=3,42 € cada uno por el recorrido, un precio excelente teniendo en cuenta que por la mañana nos pedían 6.000. Compartimos la embarcación con un padre e hija franceses, disfrutando de una preciosa puesta de sol, bien acompañada por un animado barquero que se defendía bien en inglés y nos contó muchas curiosidades de la zona y país.

El sol cae sobre el U Bein

11 kms nos separaban de Mandalay con el añadido de conducir de noche, cosa que seguramente sea mejor evitar. En cualquier caso, con mucha paciencia y precaución llegamos sin problemas dentro del plazo acordado para devolver la moto y encantados con todo lo visitado y explorado, pues si bien nos saltamos Inwa, el resto ya merecía bien la excursión.

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