
DÍA 19 (80)- 18/06/13 VOLAMOS A KUCHING (ISLA DE BORNEO)
Dedicamos la mañana a recorrer pausadamente el centro comercial JB City Square, por lo bien que se estaba con el aire acondicionado y el calor que hacía fuera, comiendo en la 6ª planta que es donde estaban los restaurantes (23 MYR=5,67 € los dos por unos platos de pasta) y regresando al hotel a por el equipaje. Siguiendo el consejo de la propietaria fuimos al aeropuerto en bus, cogiéndolo en la plataforma 1 de la parada que hay junto a JB Sentral en la calle Tun Abdul Razak, de la compañía Causeway Link Express, y que cuesta 8 MYR=1,97 € por persona, tardando unos 45 minutos en recorrer los 30 kms que hay hasta el pueblo de Senai, que es donde está el aeropuerto, el cual es pequeño y cuenta con los servicios habituales.
El vuelo a Kuching lo compramos varios días atrás en la web de Air Asia por 152 MYR=37,46 € cada uno con una maleta facturada, facturamos pronto y al haber hecho el ckeck-in online y no disponer este aeropuerto de máquinas de auto-facturación no pudimos imprimir los billetes, por lo que nos cobraron 20 MYR=4,93 € por las tarjetas de embarque, así que atentos a este detalle. Cenamos algo rápido pasado el control de seguridad y despegamos a las 21.25 horas llegando alaeropuerto de Kuching casi hora y media después. Allí tuvimos un pequeño problema con el pasaporte, pues hay que pasar un control para entrar en Sarawak (estado malayo del sur de Borneo) como si fuera otro país y nadie nos había sellado la salida de JB, la policía de la aduana llamó a su jefe y al final nos pusieron el de entrada (que da derecho a estar otros 90 días en este estado) y continuamos sin más molestias. Este mismo problema lo tendrían los demás extranjeros que iban en este vuelo, pues como he dicho no pasamos control alguno en la salida de JB.
Llegamos justo a tiempo de que los taxis no nos cobraran un 50 % más (de 0 a 6 horas), pagando la tarifa fija de 26 MYR=6,50 € en una taquilla que hay en la terminal, además por lo que pudimos comprobar el taxi era la mejor forma para ir a la ciudad desde el aeropuerto. Con todo llegamos un poco tarde al alojamiento que ya habíamos reservado previamente en la web hostelbookers, el “Wo Jia Lodge”, un sitio muy recomendable situado en la 1ª planta del 17 de Main Bazaar, nos costó 48 MYR=11,83 € la noche en una habitación doble con cocina y baño compartido, desayuno básico incluido, wifi en la habitación, ventilador, toallas y una zona común realmente agradable (con vistas al río Sarawak) así como la gente que ahí trabajaba, que fueron, una vez más, de gran ayuda.
DÍA 20 (81)- 19/06/13 VISITA A KUCHING Y EL ENÉSIMO CAMBIO DE PLANES
Lo primero era organizar los días que aquí íbamos a estar, pues teníamos comprado el vuelo a Brunéi para el 22 y la idea era hacer dos noches en Kuching y otras dos en el Parque Nacional de Bako, pero pronto nuestros planes se verían alterados, exactamente lo que tardamos en ir a la central de reservas del parque (y oficina de turismo de Sarawak) que estaba en la calle Tun Haji Openg muy cerca del “Wo Jia Lodge”. Allí nos comentaron que hacía ya unos días que las pocas opciones de alojamiento en el parque estaban completas y que al parecer era un período vacacional, por lo que deberíamos haberlo reservado con anterioridad. Al final dedicaríamos el día presente a visitar la ciudad, en el siguiente haríamos una excursión de ida y vuelta a Bako y al otro recorreríamos los alrededores empezando por la reserva de orangutanes de Semenggoh (de la que ya nos habían informado en la guesthouse), como ya he comentado en otras ocasiones la flexibilidad en los planes es básica en este tipo de viajes sobre la marcha.
Dicho esto, iniciamos nuestro recorrido por Kuching, que es la capital de este estado malayo semiautónomo (de ahí los controles fronterizos), paseando por su tranquilo centro con la plaza Merdeka o la calle India, llena de pequeños comercios y acercándonos después a la mezquita principal de la ciudad al oeste de la plaza, a la que no pudimos entrar. Para comer encontramos el “Little Lebanon” junto a la oficina de turismo, un restaurante de comida árabe muy recomendable en el que nos gastamos 24 MYR=5,92 € pidiendo humus y taboulé (ensalada libanesa), además luego descubriríamos un segundo restaurante igual casi enfrente del alojamiento en el paseo fluvial.
Después de comer caminamos por el “waterfront” o paseo fluvial del río Sarawak desde el oeste al este (la calle es Main Bazaar, la de nuestro albergue), observando el curioso edificio del consejo de Sarawak en la otra orilla, el monumento a Brooke, un antiguo gobernante de origen británico, y los puestos que íbamos encontrando. También buscamos si todavía existían un par de sitios que venían en la guía (era del 2007) para alquilar motos, encontrando el “Teck Hua motor” en el nº 31 de la calle Tabuan que nos valdría para la excursión por los alrededores. De regreso visitamos el templo de Hong San y en el alojamiento aprovechamos para reservar dos noches más al mismo precio, por lo que ya quedaba todo organizado. La tarde fue para escribir en la zona común, ponernos al día con nuestras familias y hablar con el personal que nos aclaró cómo llegar a Bako en bus entre otras dudas, asimismo nos dijeron que ellos alquilaban motos, aunque resultaron ser más caras como luego se verá.
Al caer el sol salimos a cenar por la zona, haciéndolo en unos puestos por 12 MYR=2,95 € los dos y continuamos descubriendo el “waterfront” y su buen ambiente hacia el este, hasta llegar a una estatua de gatos que había junto a un par de centros comerciales, y es que este animal es venerado aquí -hay más estatuas y hasta tiene un museo-, porque Kuching en malayo deriva de “kucing” que significa gato. Sin prisas hicimos el camino inverso para ir ya a descansar encantados con esta ciudad de 600.000 habitantes, en la que nos encontramos muy cómodos desde el primer momento, tanto por lo tranquilo y agradable del ambiente en general como por lo bien que estuvimos y la ayuda que nos prestaron en el “Wo Jia Lodge”.
DÍA 21 (82)- 20/06/13 PN. BAKO: UNA EXCURSIÓN PARA RECORDAR
Con toda la información que nos facilitaron sabíamos que el primer bus al pueblo de Bako salía a las 7 de la mañana desde una pequeña parada enfrente del monumento a Brooke y la oficina de turismo, era el nº 1 (color rojo) de la compañía “Rapid Kuching” y costaba 3,50 MYR=0,86 € por persona y trayecto. Sin embargo, llegamos un poco antes y pasó una furgoneta con más turistas que iban allí y por 5 MYR=1,23 € cada uno, por lo que subimos tardando una media hora en llegar (en el bus son algunos minutos más).
Los 27 km² de este parque nacional son inaccesibles por tierra, por lo que el bus o furgoneta te deja junto a la oficina del parque en Bako Bazaar, donde hay pagar la entrada de 20 MYR=4,93 € por cabeza y contratar el barco que lleva hasta la playa donde están las oficinas centrales, alojamientos y el restaurante del parque. Cuesta 94 MYR=23,17 € ida y vuelta (la mitad cada trayecto), hecho por el cual esperamos a la llegada del bus con la idea de compartir los gastos con alguien, pues el resto de pasajeros ya se conocían y formaban un grupo. El embarcadero da al río Bako, donde según varios carteles había que tener cuidado con los cocodrilos ya que había conocimiento de algún ataque. Llegó el bus y enseguida dimos con una pareja anglo-keniata que tenía el mismo problema, así que ya éramos 4 bajando el precio a 47 MYR=11,58 € cada pareja y saliendo enseguida a navegar por el río, cruzando los barrios construidos sobre el agua (“kampung”) y observando la vida cotidiana de sus habitantes ya fuera pescando o limpiando cosas en la misma orilla, con la marea baja.
En poco tiempo salimos a mar abierto dirigiéndonos a la bahía de Teluk Assam, suponiendo una media hora de barco, y desembarcando en la misma arena, desde donde había unas preciosas vistas de las montañas que cercaban dicha bahía haciéndonos algunas fotos y despidiéndonos de momento de nuestros compañeros pues a las 4 de la tarde regresaríamos. En la misma playa se podían ver monos de cola larga y jabalíes barbudos rebuscando en la arena, y es que este lugar es privilegiado en cuanto a flora y fauna, siendo el animal estrella el extraño mono narigudo que tuvimos la gran suerte de encontrar.
Lo primero es ir a la oficina central que tiene una breve exposición y paneles informativos con todas las rutas con su duración, dificultad y color identificativo (está muy bien organizado y señalizado), siendo obligatorio apuntar en un libro la hora de salida y ruta a realizar, y acordarse de poner la hora de llegada al acabar, claro. Lo malo de ir sólo un día es que hay que elegir senderos cortos, así que hicimos el T. Paku, cuya duración estimada era de 1 hora sólo ida, color de las marcas blanco y dificultad baja. El sendero salía al norte de la playa y luego giraba al oeste, sólo había que seguir las señales y las marcas de colores. Este era uno de los sitios donde se puede ver al mono narigudo, comenzamos caminando sobre unas pasarelas que cruzaban árboles que se inundaban en marea alta y luego, al girar al oeste, por una vereda más pequeña con ligeras subidas y bajadas y una vegetación muy frondosa, aunque sin ver monos por más atentos que íbamos, llegando al final a la playa Paku.
Allí descansamos un buen rato sentados en las rocas y disfrutando del buen día que hacía junto a algunos visitantes más, hasta que un sonido entre los árboles desvió nuestra atención y los monos narigudos empezaron a aparecer y se quedaron un buen rato mordisqueando hojas, pudiendo hacer muy buenas fotos y estar presentes en el momento al 100% sabedores de que éramos afortunados. El ritmo y ánimo de la vuelta fue muy diferente después de este encuentro, llegando sin prisas y algo tarde al restaurante del parque, en el mismo edificio que la oficina central, que era tipo buffet y nos costó 26 MYR=6,50 € por los dos. Nos tomamos un buen rato de sobremesa charlando con algún otro viajero y nos vimos con tiempo y fuerzas para hacer el Tanjung Sapi Trail, con una duración de media hora estimada hasta llegar a un “viewpoint” o mirador, por lo que la dificultad era mayor, sobre todo a la ida, y estaba marcado de color rojo y blanco.
Durante el ascenso pudimos escuchar y entrever a monos de otro tipo, bastante huidizos, y disfrutar de una cerrada vegetación, llegando al punto abierto desde el que se veía la playa y bahía de Teluk Assam. Regresamos a la oficina central llegando media hora antes de la salida del último barco (a las 16 horas), que aprovechamos para pasear por la playa y observar a los monos de cola larga, con los que hay que tener cuidado, pues vimos como intentaban robar algo a unos turistas, así como los jabalíes y otro mono narigudo que apareció en un árbol y que si no llego a estar atento me mea encima. Nos juntamos con la pareja de antes contándonos cómo nos había ido el día durante el trayecto de vuelta y a tiempo de coger el bus nº 1 de las 16.30 horas (3,50 MYR=0,86 € cada uno). El resto de la tarde fue de descanso y relajación en la zona común, saliendo sólo para cenar al “Little Lebanon” del paseo por 16 MYR=3,94 € los dos.
DÍA 22 (83)- 21/06/13 RESERVA SEMENGGOH Y DAMAI EN MOTO
Alquilamos la moto a primera hora para ir a la reserva de orangutanes de Semenggoh, con la idea de llegar allí a las 9 que es cuando les daban de comer y se podían ver (también lo hacen a las 15 horas). Existe una opción para ir en bus, el K-6 que sale en la parada de la mezquita y cuesta 3 MYR=0,74 € por persona, pero teníamos claro que preferíamos la moto. Nos dirigimos al ya mencionado “Teck Hua motor” en el nº 31 de la calle Tabuan, donde costaba 40 MYR=9,85 € por día con cambio automático y 30 MYR=7,39 € el manual (en el alojamiento sólo alquilaban con cambio automático por 45 MYR=11,08 € el día), me tiré a la piscina y aunque hacía mucho que no llevaba una cogí la de cambio manual así que la pagamos, presenté el carnet de conducir y dejé la fianza que pedían de 100 MYR=24,64 € reembolsables.
Me costó un poco hacerme con ella y de hecho el hombre se asustó y me miró con mala cara al escuchar el primer acelerón que di sin haber metido la marcha. De cualquier forma, estábamos por fin en camino y con tiempo suficiente, de llegar a la reserva antes de las 9. Para ello cogimos la calle Jalan Batu Lintang y luego a la izquierda hasta la carretera nº 1, pasando junto al aeropuerto y siguiendo las indicaciones de Semenggoh, todo con cuidado pues hay que recordar que en Malasia se conduce por la izquierda, aunque yo ya tenía experiencia en ello. Llegamos bien de tiempo sin equivocarnos y después de recorrer los 20 kms que hay aproximadamente, dejamos la moto en un parking (gratis) y pagamos la entrada de 10 MYR=2,46 € cada uno.
Éramos un grupo bastante grande de gente y puntuales a las 9 empezaron a poner la comida en las plataformas de madera que había entre los árboles, no tardando en aparecer los orangutanes, impresionando tanto el animal en sí como los ruidos que hacían (había que estar en silencio) y permaneciendo allí al menos una hora. En un momento dado varios de ellos bajaron y se fueron por una vereda donde pudimos verlos muy de cerca, los cuidadores hasta tuvieron que apartarnos, uno incluso se quedó sentado en una barandilla de madera un buen rato observándonos y quizás preguntándose qué es lo que hacíamos con una mirada muy expresiva, sin duda fue un gran momento. Este animal está en claro peligro de extinción y en reservas como esta viven en semi-libertad, ya que salvo estas dos horas al día en las que les alimentan están a su aire.
Maravillados por la experiencia fuimos a por la moto, encontrándonos con los turistas ingleses que fueron “atacados” por los monos en Bako, enseñándoles el video que habíamos grabado del momento y prometiendo que se lo mandaríamos por email. Tampoco desaproveché la oportunidad para hacer el más completo ridículo con la moto en una pequeña cuesta delante de ellos, si hubiera habido un agujero para esconderme lo hubiera hecho, pero bueno todavía estaba cogiéndole la medida 😀 .
Deshicimos el camino de la ida parando a tomar algo en nuestro alojamiento y cogiendo los bañadores, pues el día era muy caluroso, con un poco de bruma, poniendo rumbo a la conocida playa de Damai para pegarnos un baño. Esta zona quedaba a unos 32 kms al norte y llegamos bien sin perdernos gracias al mapa que teníamos, saliendo de la ciudad por el puente que cruza el río Sarawak al oeste y pasando junto al museo del gato para continuar por una carretera paralela al río Santubong, cruzándolo por otro puente antes de llegar a la pequeña península del mismo nombre. El recorrido fue muy agradable y lógicamente no teníamos prisa ninguna, al llegar dejamos la moto en el exclusivo “Damai Beach resort” y anduvimos hasta la playa de este, de libre acceso, donde nos relajamos, tomamos el sol y nadamos en un agua muy caliente.
Se estaba haciendo tarde y en el camino de vuelta paramos a comer en un restaurante KFC que encontramos y que al parecer no recibe a muchos occidentales, pues fuimos la atracción del momento (la comida nos costó 26 MYR=6,50 € a los dos). Ya en Kuching repostamos para dejar el depósito lleno, como nos lo habían dado, en Petronas a 1,90 MYR=0,47 € el litro de gasolina y dejamos la moto recibiendo nuestra fianza sin mayores problemas. Por la noche cenamos una vez más en nuestro querido “Little Lebanon” del paseo por 25 MYR=6,16 € los dos (humus y crema de champiñones) y paseamos con las luces de la ciudad reflejadas en el río Sarawak, sabiendo que al día siguiente nos íbamos, pero muy contentos con las experiencias vividas. Desde luego que Bako y Semenggoh deben ser excursiones imprescindibles para quien decida llegar hasta esta preciosa región, en la que bien podría uno pasarse semanas enteras.






























