
Espectacular oportunidad y espectacular viaje, 101 días ni más ni menos recorriendo un total de 8 países en plan mochilero, por supuesto, empezando por Tailandia y siguiendo por Laos, Camboya, Vietnam, Malasia, Singapur, Brunei y acabando en Taiwán antes de regresar a Bangkok que fue la puerta de entrada y salida de este viaje. Gracias al dinero ahorrado durante el tiempo que trabajé en Senegal pude combinar las vacaciones con una pequeña excedencia para vivir esta aventura que iré describiendo haciendo un relato por cada país pero contando los días del 1 al 101, con enlaces para pasar de uno a otro.
Para este viaje fui con Charo, eligiendo unos macutos con ruedas que seguramente no eran la mejor opción pero cumplieron, y es que lo mejor es llevar el menor equipaje posible. La manga larga apenas la utilizamos en alguna zona de montaña como Sapa (noroeste de Vietnam) y poco más pues el clima es tropical con una estación húmeda y otra seca en la mayoría de estos países (estuvimos en época seca de abril a julio). La comida en la región tiene el arroz como base, con platos especiados y sabrosos, que aunque en ocasiones puedan parecerse tienen sus matices. Yo me acostumbré bien y, personalmente, me gustó bastante (excepto cuando el picante me jugaba una mala pasada), además apenas vimos personas con sobrepeso y no creo que sea porque se pasa hambre, sino por las pocas grasas que comen. Al ser esta una página a modo de introducción, en el relato de cada país iré desarrollando los puntos habituales.








Requisitos de entrada, moneda y recomendaciones de viaje: se explican claramente los pasos fronterizos en negrita y cursiva y los visados cuando fueron necesarios, alguno de ellos al momento, por lo que hay que llevarse fotos de carné, así como la moneda y las recomendaciones de viaje a las que hay que prestar atención, pues si bien es una zona del mundo tranquila en general, siempre puede figurar alguna pequeña zona o paso a evitar.
Lo que si cambiamos en Barajas fueron dólares americanos, pues para algunos visados son necesarios e incluso en Camboya se usan como divisa principal. El cambio no fue en absoluto bueno en ese momento (1 €=1,145 $), por lo que lo recomendable es hacerlo con anterioridad en el banco o similar.
Como es lógico un seguro de viaje para posibles gastos médicos es indispensable, contratando uno que encontré en rastreator.com de una aseguradora de Málaga por 67 € por persona para los más de tres meses.
Itinerario: lo mejor ver el mapa adjunto, empezando desde Bangkok hacia el norte, para continuar hacia el sur tras unos dos meses una vez que volamos desde Hanói.
Transporte: vuelo de ida y vuelta Madrid-Bangkok con escala en Londres (British Airways) por 654 € cada uno. Después multitud de autobuses, furgonetas, trenes, barcos y algún que otro avión cuando fue necesario (casi siempre con la útil low cost de la zona Air Asia).
Durante todo el viaje usamos el transporte público y algún alquiler de moto para excursiones puntuales, siendo, en líneas generales, muy fácil gestionarlo todo con la cantidad de agencias locales que hay o en las propias estaciones.
Alojamiento: fuimos buscando sobre la marcha, pues en esta zona del mundo es fácil ir en ese plan, y algunos con antelación en Hostelworld y Hostelbookers, principalmente. Por dar una cifra aproximada, el gasto total por viajero para esta aventura rondó los 4.000 €.








Y dado que esto es sólo un punto de partida os invito a recorrer el sudeste asiático durante 101 vibrantes días, en los que pasamos de grandes ciudades como Bangkok o Singapur a lugares perdidos en Laos, de preciosas playas como las de las islas Perhentian (Malasia) a zonas montañosas como Sapa (Vietnam) donde los campos de arroz y la etnia Hmong son los protagonistas, de compartir algún autobús “viejo” en Tailandia al tren bala de Taiwán, navegamos por el río Mekong durante dos días para llegar a Luang Prabang (Laos) y lo volvimos a surcar para pasar de Camboya a Vietnam, pudimos ver la naturaleza en todo su esplendor en parajes como Halong Bay (Vietnam) o el Parque Nacional de Bako (Malasia), quedamos impactados con la belleza de los muchos templos que visitamos, ya fueran budistas (en la mayoría de estos países), hinduistas (algunas zonas de Malasia) o mezquitas como la de Bandar Seri Begawan en Brunei -y con una mención aparte para los maravillosos templos de Angkor Wat en Camboya- y lo mejor de todo, encantados con la amabilidad y la buena predisposición a ayudar de sus gentes (con alguna contada excepción) y la cultura de estos países que en líneas generales son tranquilos.
Os dejo sin más con los enlaces de cada uno de los relatos y animo a quien tenga ocasión, por tiempo y recursos, de vivir una experiencia parecida a que no se lo piense, que deje los temores y miedos en casa y se lance a la aventura, pues como dijo San Agustín “El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página” 🙂 .








Vaya viaje, el comentario que haces arriba ..».El mundo es un libro y los que no viajan sólo leen una pagina» me encanta . ¡Qué sabio Agustín de Hipona!
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sabias palabras sí señor, pues ahí sigo leyendo páginas del libro jejeje
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