CL-1, ARICA Y ANTOFAGASTA

DÍAS 1 y 2- LARGÍSIMO VUELO A SANTIAGO

Saliendo casi a medianoche y con 14 horas de vuelo por delante, el trayecto de Madrid a Santiago se hace largo la verdad, intentando dormir lo que la clase turista permite. Con el cambio horario aterrizamos a las 10 de la mañana. El aeropuerto internacional Arturo Merino Benítez está al noroeste del centro, siendo lo más conveniente el taxi si bien también hay autobuses. En nuestro caso lo teníamos resuelto dada la naturaleza del viaje.

Pasando por Los Andes

Nos alojamos en el hotel Icon, en el barrio de Las Condes, costando la noche en una habitación doble con desayuno 125 €. Las instalaciones buenas, habitación limpia con baño, wifi, TV, buenas vistas, nada que objetar.

Como comenté en la introducción viajamos en pandemia, por lo que tuvimos que pasar un día entero en la habitación hasta recibir el resultado de la prueba covid, por lo tanto, obviaremos todo esto y dado que el destino donde Miriam tenía que trabajar era Arica, apenas quedó una mañana para dar una vuelta por Santiago. Elegimos ir al centro comercial Costanera, un moderno complejo que, además de todo tipo de tiendas, tiene en la parte alta el mirador Sky Costanera, desde el que se pueden ver excelentes vistas de la ciudad, así como de la imponente cordillera de Los Andes. Se sube en un ascensor de alta velocidad y la entrada costó 18.000 CLP=19,15 €.

Como es lógico hay mucho más que ver en la capital chilena, pero por desgracia para nosotros quedaría pendiente para otra ocasión. Comimos en el restaurante “Las Vacas Gordas”, muy próximo al hotel y muy recomendable, está especializado en carnes y además probamos el pisco sour. No apunté el precio, pero se podría considerar de rango medio.

Tocaba volver al aeropuerto para volar a Arica, en este caso con la compañía Sky Airline, al precio de 111.500 CLP=118,62 € el trayecto de dos horas y media de duración. El aeropuerto está unos 15 kms al norte de la ciudad, teniendo como opciones alquilar un coche, taxis o autobús urbano. Por último, comentar sobre el hotel Diego de Almagro, que está bien situado junto a la playa y a casi media hora a pie del centro. Las habitaciones están bien y si dan al océano con muy buenas vistas, desayuno incluido y restaurante, baño correcto, wifi, limpio y precio de 109 € por noche.


DÍA 3- LO MEJOR DE ARICA

Situada a 20 kms de la frontera con Perú, Arica es conocida como la ciudad de la eterna primavera debido a su clima árido, lo que queda patente yendo del aeropuerto al centro observando los alrededores. Es una buena base para visitar el interior de su región, llamada Arica y Parinacota, donde hay parques naturales y lugares de interés, teniendo ya nosotros organizado, sin embargo, llegar al desierto de Atacama.

Vista hacia la playa Chinchorro…
…y hacia Las Machas

Dada la situación y pese a que Miriam estuvo trabajando varios días, no quedó mucho tiempo libre, pudiendo al menos visitar el centro de la ciudad, sus extensas playas y la atracción principal, el conocido Morro de Arica.

Comenzando por las playas, vimos sobre todo las de Chinchorro y Las Machas, al norte del puerto, y a las que el hotel tenía salida directa. No era época de baño todavía, pero si son ideales para practicar surf, entre otros deportes acuáticos. Las opciones para comer son numerosas, sobre todo en el paseo de la playa del Chinchorro, probando suerte en el “Waikiki”, donde pudimos probar el ceviche, con un rango de precios de 10.000 a 15.000 CLP= 10-15 € ajustando el cálculo.

Zoom sobre el Morro

El centro de la ciudad está muy recogido a los pies del Morro y frente al puerto, con calles tranquilas, algunos museos como el del mar y como punto destacado la catedral de San Marcos, de finales del siglo XIX y diseñada por el francés Eiffel. Como anécdota me llamó la atención ver una aduana de Bolivia en el puerto, existiendo un acuerdo entre ambos países para que este último tenga una salida al mar para el comercio.

El icono de la ciudad es el promontorio de 130 metros de altura que se eleva en la propia costa conocido como Morro de Arica. Para llegar en coche hay que dar alguna vuelta, pudiendo aparcar en la misma cima. Desde sus miradores hay vistas abiertas en todas direcciones y las de la ciudad y el puerto son magníficas. Igualmente, se verá la estatua del Cristo de la Concordia, el museo de Historia y Armas (que me hubiera gustado visitar sin tener tiempo) y una bandera chilena enorme y visible a lo lejos. No en vano, esta ubicación fue escenario de una batalla a finales del siglo XIX, en el marco de la guerra del Pacífico, en la que Chile arrebató este territorio al Perú. Probablemente en el museo se explique todo, pero me quedé con las ganas como decía.

Con tiempo de sobra llegamos a la terminal de autobuses, en la avenida Diego Portales, desde donde salíamos para Antofagasta a las 21 horas. El billete lo compramos previamente en Pullman Bus, costando 27.600 CLP=29,36 €, además hubo que pagar 200 CLP=0,21 € en la estación, en concepto de derecho de embarque. En la misma estación hay locales para comprar comida y bebida. En cuanto al bus cama, era de dos pisos y contaba con butacas cómodas, amplias y que se reclinaban mucho, por lo que estaba bastante bien la verdad.


DÍA 4- VISITA A ANTOFAGASTA Y A SAN PEDRO

El viaje lleva unas 10 horas, parando en una ocasión para un control de equipajes, debido a que el norte de Chile es zona franca y tiene un régimen tributario especial. Pasadas las 7 llegamos a la estación de buses de Antofagasta, recorriendo 720 kms aproximadamente y casi en su totalidad por la ruta 5 panamericana.

Peugeot 2008 de Salfa Rent

Antofagasta, capital de la región del mismo nombre con casi 350.000 habitantes, está encajada entre el mar y varios cerros que la rodean, siendo una de las zonas de mayor importancia minera del país, como iríamos descubriendo enseguida. Hicimos algo de tiempo para recoger el coche de alquiler, cogiendo un taxi al aeropuerto por 15.000 CLP=15,96 €, que es donde teníamos la reserva y se ubica 20 kilómetros al norte de la ciudad. La compañía fue Salfa Rent, tratándose de un Peugeot 2008 en perfecto estado y apropiado también para meternos por caminos, cosa que en Atacama iría bien. El precio, 190.000 CLP=202,12 € para 4 días, recordando que al dejarlo en otra oficina, en Calama, subía un poquito el precio.

Lo bueno es que apenas se sale del aeropuerto y previo pago de un peaje de 800 CLP=0,85 €, está el desvío a la derecha para llegar al monumento natural de La Portada. Se trata de un área bien acondicionada con senderos, centro de interpretación y miradores con el arco de piedra erosionado en primer lugar, y la ciudad al fondo. También hay posibilidad de avistar aves, haciendo todo ello en conjunto que fuera una visita agradable. 

El resto de la mañana paseamos por la parte céntrica de Antofagasta, en torno al cuidado y restaurado muelle histórico, donde se embarcaba el salitre un par de siglos atrás, llegando hasta el puerto pesquero, con opciones para comer. Hacia el otro lado está el puerto mercante, con un centro comercial enorme junto al mar donde también hay múltiples locales de restauración y todo tipo de compras. Enfrente, las calles del barrio histórico, con edificios como los del museo o la antigua aduana. Ciertamente, guardamos un buen recuerdo de la ciudad de Antofagasta pese a estar poco más de medio día 😊.

Comimos en el citado centro comercial en una terraza con buenas vistas, y tras una tranquila sobremesa nos pusimos en ruta hacia San Pedro de Atacama, de la que nos separaban algo más de 300 kilómetros. Se sale de la ciudad por un valle entre los cerros hasta alcanzar de nuevo la ruta 5 dirección norte, cruzando al rato un peaje de 2.000 CLP=2,13 € por turismo. El paisaje es extremadamente árido, sin apenas vegetación, ni pueblos importantes y poco tráfico, pasando junto algunas explotaciones mineras y con la vía del tren siempre por algún costado, ya que es una de las rutas por las que se mueven los muchos minerales y metales que se extraen, sobre todo cobre, del que Chile es el mayor productor mundial.

Clima árido de la región
Cruzándonos con un tren

Pasados 100 kms hay que desviarse a la ruta 25 dirección Calama, recorriendo otros 120 hasta la mencionada localidad, donde paramos para hacer alguna compra de provisiones. Calama no es una ciudad con grandes atractivos, más bien un núcleo residencial y de servicios para todo el tema minero de los alrededores. Seguíamos ganando altitud y en el último tramo hasta San Pedro, por la ruta 23, se dejó notar, pues en momentos superamos los 3.000 metros. Las vistas mejoraron con la cordillera de Los Andes al fondo y la silueta de algún volcán, iban apareciendo algunos matorrales bajos y en apenas otros 100 kilómetros casi rectos llegamos a la comuna de San Pedro de Atacama

Con la silueta de la cordillera de fondo

Para terminar el día quedaba instalarnos en el hotel Altiplánico, reservando previamente 4 noches en booking por 480 €. El sitio es una maravilla, zona común con sofás para leer y relajarte, comedor para el desayuno y restaurante propio, piscina, bungalows impecables con baño propio, wifi, patio, jardines del entorno cuidados y personal de lo más amable.

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