
DÍA 9- TRASLADO A MOSHI
Con la estación de buses locales estudiada del día anterior, fuimos directos al punto de salida de los que van a Moshi, subiendo a uno cuando estaba vacío. El vehículo, tipo minibús, no estaba mal, pero enseguida se llena a tope y tiene múltiples paradas en las casi 2 horas que tarda en recorrer los 80 kms que separan Arusha de Moshi. Costó 3.000 TZS=1,14 € que recogen ya al iniciar la marcha, sin poder llegar a ver mucho del paisaje por la cantidad de pasajeros. Para quien lo pase mal en espacios cerrados, según donde vaya puede ser bastante incómodo y agobiar, en nuestro caso no estuvo ni tan mal al subir sin gente, pudiendo sentarnos junto a la ventana. En cuanto a la conducción, bastante prudente y sin sobresaltos.
Una vez en Moshi nos situamos rápido y llegamos al alojamiento en unos 15 minutos a pie. El Basecha Garden Lodge cuenta con habitaciones dobles con baño sencillas, con mosquiteras y wifi, y un agradable jardín como zona común donde se sirve el desayuno, ya incluido, además de poder tomar algo. Lo llevábamos previamente reservado en booking y dos noches costaron 56 €.
Para el resto del día quedaba pasear por esta ciudad de 140.000 habitantes y realizar varias gestiones para nuestros próximos pasos. En cuanto a lo primero, nos acercamos al centro pudiendo ver la típica Torre del Reloj -aquí todas las ciudades tienen una-, alguna mezquita, iglesias, y toda la zona de tiendas y puestos de artesanía, telas y muchas más cosas, siendo un ambiente bastante más relajado que el de Arusha con vendedores menos pesados. Comimos unas hamburguesas con bebidas y café helado de la zona en “The Coffee Shop”, pagando 24.000 TZS=9,10 €.
Respecto a las gestiones, comparamos varias opciones para ir en bus a Dar Es Salaam a dos días vista, optando por la compañía Dar Express, cuya oficina y parada está justo enfrente del alojamiento, siendo muy conveniente. El precio, 30.000 TZS=11,37 € por cabeza. Igualmente, por la tarde habíamos quedado con la representante de la compañía Viva Africa Tours en el hotel, ya que reservamos días antes su excursión “Materuni waterfalls and coffee tour”, que como su nombre indica nos llevaría hasta esta cascada además de conocer el proceso del café, uno de los cultivos estrella de la zona. Adelantamos una parte por internet y pagamos la otra en mano esa tarde, siendo el precio final por persona de 60 $=51,28 € al ser tres en total (varía el precio según asistentes). El tour estuvo muy bien como detallaré a la jornada siguiente.
Como últimos apuntes, hablar del recomendable “Aroma Coffee House”, un local que está justo al lado del alojamiento y perfecto para tomarse algo, cenar allí mismo o comprarlo para llevar. Asimismo, si bien en Moshi no hay grandes animales como en el safari, si hay “grandes bichos”. Ejemplo de ello fue la tarántula King baboon que vimos junto a la puerta de la habitación, del tamaño de una mano, y que nos dio un buen susto. Su mordedura no es mortal, pero si dolorosa. Por si eso fuera poco hay un tipo de insecto que recuerda a las cucarachas, sin antenas, pero sensiblemente mayores en tamaño, por lo menos 10 cms, que deambulaban por el jardín y sus aledaños. Dentro de la habitación vi una en el marco de la puerta, aunque afortunadamente la pude sacar antes de que Miriam se percatara 😉, de hecho puede que se esté enterando ahora mismo…
DÍA 10- “MATERUNI WATERFALLS AND COFFEE TOUR”
Este tour incluía el transporte, tasas de los espacios naturales y comida tipo picnic, siendo una excursión de un poco más de medio día. Tras un buen desayuno en el hotel, el guía nos recogió a las 8.30 como estaba previsto. Iríamos acompañado de Iris, una holandesa, el conductor y el propio guía, Armand. El trayecto hasta la villa de Materuni, a unos 1.500 metros de altitud en las faldas del Kilimanjaro, duró una media hora, empezando por carreteras asfaltadas y pasando después a caminos, bien rodeados de vegetación como plataneras y cafeteras, sobre todo a medida que ascendíamos. Entendíamos muy bien al guía, que no paró de comentar aspectos del medio natural y de la cultura local, siendo esta zona la de la tribu “chagga”.






Ya a pie y tras un buen rato por estrechas veredas llegamos a una pequeña explotación de café local, que básicamente era una casa con herramientas de lo más rudimentarias. Allí la familia que lo gestionaba nos explicó todo el proceso de producción del café y nos hizo partícipes, desde la recolección de los mejores granos hasta el tostado previo a la preparación de la “infusión”. Estuvo interesante además de divertido, moliendo el grano a mano en un gran mortero al ritmo de sus cánticos 😀 . Como colofón tuvimos una degustación del producto. En el propio lugar ofrecen recuerdos, a los que no hicimos mucho caso, y café tanto molido como en grano, que por supuesto sí que compramos a 25.000 TZS=9,47 € el medio kilo.
Desde allí empezamos la caminata hasta la cascada, que nos llevaría casi una hora, a través de bonitos senderos con vistas abiertas en ocasiones y alguna subida y bajada, pues estábamos ya en terreno montañoso. Durante el trayecto, Armand demostró su conocimiento de la fauna y flora local, explicándonos los diferentes usos de las plantas propias del lugar, destacando los frutales como la misma planta cafetera, mangos, aguacate o maracuyá. Entre los animales quedamos alucinados con los camaleones, que de no haber ido con guía seguramente hubiéramos pasado por alto.
Por fin avistamos la cascada, con una caída de unos 150 metros y una espectacular poza en la que nos pudimos bañar, todo un lujo 😊. Comimos allí mismo del picnic que proporcionaba la empresa, con 1,5 litros de agua por cabeza, sándwiches, zumo y galletas, del estilo de los del safari. Sin prisas de ningún tipo y después de un buen rato disfrutando del lugar, volvimos por el mismo camino de ida hasta llegar al coche y regresar a nuestros respectivos alojamientos.
Como conclusión, esta excursión fue algo cara, pues de no haber venido la holandesa hubieran sido 20 $ más, pero muy recomendable y una excelente manera de acercarse un poco a la forma de vida local y a unos de los mejores parajes de la zona. Además, la organización por parte de la empresa más que correcta.




El resto de la tarde fue para tomar algo en la tranquilidad del jardín del hotel, con cervezas o refrescos a 2.000 TZS=0,76 € como precio de referencia, charlar o tomar notas. Para cenar repetimos en el “Aroma Coffee” con somozas, patatas y unos pastelillos por 16.000 TZS=6,06 €, todo muy bueno.
DÍA 11- BUS A DAR ES SALAAM
Con un poquito de retraso salimos rumbo a la antigua capital del país, y principal ciudad, Dar Es Salaam, teniendo por delante casi 10 horas, incluyendo el atasco de entrada a la misma. El autobús, de la compañía Dar Express, estaba bastante bien, con aire acondicionado, películas locales en inglés en las dos pantallas del pasillo y daban refrescos y galletas. La conducción fue buena y recuerdo que costó 30.000 TZS=11,37 €, llevando cada uno su asiento numerado en el billete, por lo que no iba sobrecargado.
El tiempo fue muy cambiante pasando por momentos de lluvia, sol y nubes, atravesando pequeñas villas y pudiendo ver paisajes como las montañas Usambara desde la carretera B-1. Sólo paraba en las localidades importantes como Korogwe, haciendo una a mitad de viaje más larga, donde pudimos estirar las piernas, descansar, ir al baño y comer en uno de los puestos que había por 14.000 TZS=5,30 € los dos. Entramos a Dar Es Salaam por la carretera de Bagamoyo, al norte de la ciudad, llegando a la terminal de autobuses de Ubungo, todavía en las afueras, sobre las 18 horas tras un atasco a la entrada de más de una hora.
Para ir al centro de la ciudad lo hicimos en taxi, cometiendo el error por mi parte de no regatear y dejar el “precio oficial” de 40.000 TZS=15,16 € por el trayecto, cuando a la vuelta lo hicimos por 10.000 TZS menos. El hotel, reservado con anterioridad en Moshi, era el Heritage Motel, costando una noche 89 $=76,07 €, por una amplia habitación doble con desayuno, baño propio, nevera, aire acondicionado, bien, en definitiva. La situación de este era próxima a la terminal de ferris, paseando un poco por la zona, con altos edificios, solares disponibles para nuevas obras y poca iluminación en general. De lo mejor fue el restaurante libanés “Albasha”, a dos calles, donde cenamos muy bien con humus, falafel y demás por 31.000 TZS=11,75 € ambos.





















