SN-2, BANDIA Y SINÉ SALOUM

DÍA 5- RESERVA DE BANDIA

Acceso a Bandia

Salimos temprano de Dakar para aprovechar el día, si bien es cierto que los domingos son muy tranquilos y apenas hay tráfico por lo que da gusto circular. Para llegar a la reserva de Bandia lo mejor es ir en coche, está a 65 kms dirección Mbour, así que hay que salir de Dakar (autopista con peaje de 400 CFA=0,60 €), circunvalar Rufisque y volver a coger la autopista (el domingo no hace falta y cruzamos tranquilamente Rufisque) hasta que acaba, se sigue por la N-1 y en la población de Diamniadio se separan la N-2 a Thies y el norte (Saint-Louis) y la N-1 que continúa a Mbour y el sur y este, pero no esperéis ni el más triste cartel, así que cuando llegamos a ese cruce dedujimos que a la izquierda a Thies y a la derecha a Mbour orientándonos con la guía.

El camino fue muy agradable y enseguida se fueron dejando ver los impresionantes baobabs, el árbol más famoso del país, cruzamos el pueblo de Ndiass (junto al que se está construyendo el nuevo aeropuerto) y Sindia, donde se encuentra la reserva de Bandia, que se ve rápido con la puerta de entrada que tiene (todo esto serán unos 25 kms desde el cruce de la N-1 y N-2). Esta reserva no es muy grande en extensión por lo que es fácil ver los animales como jirafas, antílopes, avestruces y algún rinoceronte, todo ello entre enormes baobabs.

Pasando con cuidado y confiando en el conductor

En el acceso pagamos las tarifas correspondientes, que quedan como sigue: 10.000 CFA=15,24 € por persona, 10.000 CFA=15,24 € por cada coche (sólo se permite el acceso con coche propio en la época seca, en lluvias habría que alquilar un 4×4 en el acceso por 40.000 CFA=60,98 €) y 5.000 CFA=7,62 € por el guía que es obligatorio (pero también necesario) contratar y al que hay que dejar un sitio en el coche, claro. Nosotros éramos 3 (con la entrada de cada uno y la parte proporcional de las demás unos 23 € por persona) y con la guía 4 en un monovolumen que se defendió bien por esos caminos.

Espectacular postre

Pues con nuestra guía fuimos descubriendo animales entre baobabs y otros árboles de la zona y viéndolos de cerca, como las jirafas o los avestruces, parando, bajándonos y haciendo fotos, sólo se nos escaparon los rinocerontes, pues hay 2 y aunque la guía lo intentó llegó un momento que nos pudo más el hambre y dijimos de volver. El restaurante de la reserva está junto a un estanque donde hay cocodrilos (también hay monos por la zona con los que no hay que confiarse) y es muy bueno, aunque más caro también, pagamos 49.500 CFA=75,46 € por los tres y nos pusimos finos desde luego. Si alguien no quisiera comer aquí la única opción es traer tu propia comida o irse a algún pueblo a buscar un sitio decente. Sólo nos quedaba ya disfrutar de la sobremesa, el buen tiempo y ambiente del lugar antes de regresar a Dakar sin prisa ninguna y habiendo disfrutado del día, aunque nos gastamos más dinero de lo que esperábamos, pero para eso está ¿no?


DÍA 6- DELTA DEL SINÉ Y EL SALOUM: JOAL-FADIOUT Y PALMARIN

Para esta excursión fuimos dos y fue una aventura en toda regla debido a la escasa preparación, la ausencia de mapas decentes y lo inadecuado del vehículo que conseguimos (un Renault Clio) para el terreno por el que pasamos (en coche propio es la mejor manera de llegar, la otra es el taxi compartido o algún tour organizado), lo dicho, aventura en estado puro.

Puente de acceso a Fadiout

La idea era acercarse al área del parque natural del delta del Siné y el Saloum (y hacer noche en Palmarin), para eso salimos de Dakar hacia Mbour siguiendo el mismo camino que en la anterior excursión (autopista con peaje 400 CFA=0,60 €, N-1 llegando hasta Diamniadio y a la derecha hasta Mbour, pasando por la reserva de Bandia y dejando a la derecha antes de llegar a Mbour la zona de Saly donde pararíamos a la vuelta) y recorriendo unos 80 kms. Cruzamos Mbour, ciudad de unos 150.000 habitantes que no tiene gran cosa, hasta una rotonda pasada la mezquita donde la N-1 sigue a la izquierda y la carretera de Joal a la derecha (que es la que tomamos) y que está a 30 kms siguiendo la costa.

Ampliación de la zona

Esta fue nuestra primera parada, Joal-Fadiout, dos pueblos juntos que suman unos 40.000 habitantes de etnia serer en su mayoría y con un porcentaje de cristianos del 90%, justo al contrario que el conjunto del país. Primero se llega a Joal, bastante sucia y donde vive la mayor parte de la gente (que se dedica a la pesca y los ahumaderos de pescado de los que hablaré luego) y luego está Fadiout, una pequeña isla formada únicamente con conchas y con un pequeño pueblo unido con Joal por un puente de madera. Fadiout es destino turístico aquí y está más cuidado, cuenta con un cementerio mixto cristiano-musulmán y la iglesia es más grande que la mezquita.

Da gusto pasear por sus callejuelas y si es con un guía como Pierre mucho mejor (que habla español además de francés, inglés, italiano, wolof, serer… todo un “crack”) y que nos contó la historia de la zona. Además, justo en el parking junto al puente (es peatonal) está la oficina del ayuntamiento donde se contrata a los guías con lista oficial de precios, así que ¡no hay que regatear! (la visita guiada cuesta 2.500 CFA=3,80 € por persona), también es posible contratar excursiones en piraguas por los afluentes del río Saloum y los manglares que rodean la isla. Realmente disfrutamos el paseo por Fadiout, mientras Pierre nos contaba el porqué de las cosas aquí e iba saludando a todos sus vecinos, muy recomendable (si alguien estuviera interesado en contratar este mismo guía que me escriba).

Ahumaderos de pescado en Joal

De aquí y preguntando cogimos la pista a Palmarín, pues el asfalto se acaba y hay que tomar desde Joal una pista de tierra naranja que no está del todo mal, lo mejor es preguntar para no equivocarse. Pero dicha pista estaba en obras y tuvimos que cruzar los ahumaderos de pescado por pistas secundarias y paramos a curiosear. La verdad es que no parecía un trabajo muy agradable, familias enteras trabajaban juntas pelando el pescado ahumado a mano, para luego, según nos contaron, envasarlo e importarlo a otros países africanos (la extensión de terreno de los ahumaderos era grande y la columna de humo, no muy saludable, constante). Al pasar los ahumaderos se cogía de nuevo la pista principal de tierra naranja que lleva a Sambadia (tras cruzar alguna aldea) y luego a Palmarin (unos 30 kms desde Joal).

Tras la foto, a ayudarle

Por desgracia (o no) nos confundimos y nos fuimos por un camino secundario de arena… y empezó la aventura, nos quedamos atrapados en la arena en la aldea de Faial (salimos con ayuda de una familia), íbamos preguntando en las aldeas donde los niños salían a nuestro paso, nos perdimos por salinas secas dando varias vueltas hasta que vimos el “minibus” a lo lejos y lo pudimos alcanzar y seguir (tras pararlo y preguntar a dónde iba), llegando finalmente a Sambadia y recuperando la pista principal hasta Palmarin, donde encontramos el campamento Edén a la derecha (habíamos reservado la noche por teléfono desde Dakar), eso sí, hay que ir atento para no pasárselo (distancia total Dakar-Palmarin unos 140 kms).

Cabañas del Campamento Edén

Conocimos este lugar a través de una señora de Pamplona con la que coincidimos colaborando en el orfanato de Dakar y que nos recomendó, son cabañas circulares pequeñas pero que están muy bien, las camas tienen sus mosquiteras y el baño perfecto, aunque sin agua caliente y todo junto al mar y con salida directa a la playa. Tiene una zona común de comedor y la cabaña doble con cena y desayuno (media pensión) nos costó 13.000 CFA=19,81 € a cada uno.

En la playa de Palmarin…

Su anfitrión, Mamadou, se encarga de que la estancia sea más agradable y eso que sólo habla francés y a duras penas nos podíamos entender, por lo demás la comida perfecta (al llegar le pedimos algo y luego la cena que ya entraba en el precio) y el paseo que dimos antes por la interminable playa virgen de Palmarín también, saludando a los locales que hacían deporte y disfrutando de la puesta de sol a la altura de los restos de un viejo barco mercante. Sólo nos quedaba ya relajarnos en la cabaña, desde la que oíamos las olas del mar romper en la orilla, tras esta larga pero inolvidable jornada.


DÍA 7- DELTA DEL SINÉ Y EL SALOUM: DJIFER, COLINAS DE NIASSAM Y SALY

En ruta a Djifer

Madrugamos justo para ver en la playa como recogían a mano las redes de pesca que un cayuco había echado previamente, un trabajo duro sin duda viendo lo que costaba sacarla, pero el día a día en esta zona. Tras desayunar y despedirnos de Mamadou nos fuimos hasta Djifer, pequeña población en el extremo de una lengua de tierra ya en el delta del Saloum a la que se llega por la pista principal y que está a 9 kms de Palmarin. Paramos a la entrada del pueblo y enseguida se nos ofrecieron guías para hacer excursiones con piragua al corazón del delta (hay que negociar precio), sin duda tiene que merecer la pena, pero no teníamos tiempo (el parque natural es enorme y hubiera estado bien pasar más días y adentrarnos en el delta, se puede decir que apenas vimos la punta del iceberg y ya nos encantó).

Desde las Colinas de Niassam

Así que ya emprendimos el camino de regreso parando en primer lugar en el lodge des Collines de Niassam (nos lo recomendaron también en el orfanato), donde las cabañas están situadas en lo alto de los baobabs y junto  al río. Para llegar se verá un pequeño camino pasado de nuevo el campamento Edén y Palmarin con su señal (esta vez sí), y habrá que recorrer 2 kms como mucho por ese camino. Es precioso y aunque sea caro (ver precios en la foto) bien se puede uno tomar algo mirando al río en un ambiente y entorno envidiables.

Gasolinera en la zona de Palmarin

Después de este buen rato volvimos a Joal-Fadiout por la pista principal de tierra naranja (ahora sí), cruzando Sambadia y alguna otra aldea, donde otra vez y sobre todo los niños salían a nuestro paso, está bien pararse y estar con ellos pero enseguida te piden un “kadó” (regalo en wolof) y no es buena idea dar según qué cosas. En nuestro caso les dimos de la comida que llevábamos hasta que nos quedamos sin nada, los que más nos llamaron la atención fueron dos críos de no más de 10 años que cuidaban un rebaño en mitad de ningún sitio y a los que dimos agua, reflexionando sobre lo diferente de tus oportunidades según el sitio donde nazcas. Paramos de nuevo en los ahumaderos de Joal, donde charlamos con una familia que trabajaba allí y pudimos ver de primera mano cómo funciona.

Familia trabajando en los ahumaderos de Joal

Continuamos hasta Mbour por la misma carretera que a la ida y tomamos un desvío a la izquierda a Saly (hay señalización de hoteles y si hay dudas preguntar sin miedo). Esta zona es como el Benidorm senegalés, aunque aquí nada de rascacielos (realmente no se parecen en nada, es sólo para entender la idea), por lo que es donde hay más hoteles y algunos de gran categoría, casi todos junto a la playa y con actividades acuáticas y demás, así que bastante turismo extranjero también. Aprovechamos para comer en uno de ellos unas buenas hamburguesas y entrantes pues ya pasaban las tres de la tarde (pagaríamos unos 8.000 CFA=12,20 € y es que aquí y según que hoteles es más caro).

Viniendo de Mbour y sólo a 5 kms se llega primero a Saly-Niakhniakhal y justo después y seguido Saly-Portudal desde la que se puede enlazar otra vez con la N-1, como hicimos (o seguir por la costa por carreteras locales hasta cerca de Diamniadio donde se enlaza sí o sí con la N-1). Conseguimos llegar a Dakar con luz, con todas nuestras provisiones agotadas (dadas por ahí), cansados pero muy contentos por habernos animados a esta excursión al final y para cenar en casita ya 🙂 .

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