MU-2, NORTE Y ESTE

DÍA 8- ISLA AUX AIGRETTES Y BLUE BAY

Visitar la isla Aux Aigrettes es una de las mejores decisiones que se pueden tomar en Mauricio, y la razón es simple, refleja cómo era la isla principal antes de la llegada del hombre. Lo gestiona la Mauritian Wildlife Foundation, que ofrece un magnífico tour de 1h 30` que conviene reservar en su web. Nosotros no lo hicimos, calculamos para llegar al de las 10:30 horas y entramos de puro milagro, la suerte nos sonrió 😉. Cuesta 900 MUR=19,15 € por cabeza.

Aux Aigrettes desde el embarcadero

Teniendo en cuenta que había que ir de la punta noroeste a la sureste (80 kilómetros), salimos con tiempo, tardando hora y media por la autovía M-2 casi siempre hasta el punto de embarque, entre Mahébourg y Pointe D`Esny. Allí está la oficina y centro de visitantes de la isla, por la que hay que pasar tanto si se ha reservado como si no. Con los trámites hechos y aceptados en el tour, embarcamos y navegamos unos minutos hasta la isla Aux Aigrettes, destacando la claridad de las aguas que la rodean.

Oficina de visitas

Al llegar nos esperaba la que sería nuestra guía, que supo transmitirnos la importancia de este emplazamiento y las peculiaridades de su fauna y flora, mientras íbamos caminando entre su frondosa vegetación, con el ébano como estrella. En cuanto a los animales, las enormes tortugas terrestres se llevaron toda la atención, seguido de la estatua del extinto dodo, y otras aves como una paloma rosada. Al terminar se pasa por un pequeño museo y tienda cercano al embarcadero. Se recomienda llevar un calzado cómodo para andar, agua (no se puede conseguir allí) y cosas para protegerse del sol.

Playa de Blue Bay

De nuevo en “tierra”, sólo tuvimos que recorrer 3 kilómetros para llegar al otro punto fuerte del día, la población de Blue Bay y su parque marino, con el mismo nombre. Lo primero fue buscar un sitio para comer, encontrando cerca de la playa “Le Bougainville”, donde nos atendieron bien, pidiendo salmón y calamares por 1.375 MUR=29,25 € todo. A diferencia de la visita anterior, no está regulado y en la propia playa se ofrecen muchos operadores para llevarte al parque marino, y con precios que pueden variar bastante. Todos los botes llevan fondo de cristal para ver el coral y permiten el baño y esnórquel. Elegimos, tras negociar con varios, uno por 1.000 MUR=21,27 € los dos.

Visitas a Bue Bay
Corales con la cámara mal configurada

Habíamos leído que había que tener cuidado con la elección, y la verdad no acertamos. Ya a bordo el patrón resultó ser un tipo más bien extraño, que seguramente no iba en las mejores condiciones. Primero pasamos por encima del arrecife para que todos lo viéramos y después, quien quiso, pudo tirarse al agua a bucear un poco, cosa que hice. La corriente era fuerte y en total no estuvimos más de 45 minutos, incluyendo los cortos trayectos de ida y vuelta y la visión del arrecife. Además, esa corriente junto al constante pasar de barcas, hacen desaconsejable intentar llegar a nado por tu cuenta desde la playa.

Buen ambiente en Blue Bay

En resumen, la experiencia no fue positiva y dispar si comparamos con Aux Aigrettes, seguramente Blue Bay merezca la pena y sea una simple cuestión de dar con los actores adecuados. Eso sí, el rato que pasamos en la playa después, con su zona de nado acotada, sus árboles hasta la misma orilla y la variopinta mezcla de locales y turistas añadieron valor a este momento tras la decepción inicial.


DÍA 9- JORNADA DE DESCANSO EN PEREYBERE

Playa frente al hotel
Pereybere desde Pointe D`Azur

Entre que nos tomamos los viajes con calma y un poco de indisposición matutina de Miriam, fue el día ideal para quedarse y relajarse en las instalaciones del hotel, y dar una vuelta por nuestro pueblo de acogida, Pereybere.

Ya por la tarde fuimos andando hasta la playa pública, más bien pequeña, también con árboles hasta casi la orilla y mucho ambiente local con gente de picnic. En su extremo norte está el saliente y mirador de Pointe D`Azur, con vistas tanto a esa playa como a la siguiente, que es la que está enfrente del hotel, nada más cruzar la calle. Esta última playa es agradable para pasear, aunque no tiene mucha arena y en marea alta hay que ir con los pies en el agua. Como añadido, da al oeste y es perfecta para observar la puesta de sol.

Para cenar dimos, a medio camino entre el “Toparadis” y el centro, con el “The Hive”, donde pedimos pollo a la miel y ensalada césar pagando 1.380 MUR=29,36 €, no estuvo mal, si bien no podemos decir que sea un restaurante local.


DÍA 10- RECORRIDO POR LA COSTA ESTE

Al ver que daban mejor tiempo por el norte que por el sur, pusimos rumbo al primero para ver algunos de los puntos de interés de la zona y llegar hasta las playas del este.

Vistas desde Cap Malheureux

Casi nada más salir de Pereybere por la B-13 se llega a Cap Malheureux, que junto al cabo del mismo nombre tiene una pequeña y pintoresca iglesia que es parada obligada, llamada Notre Dame Auxiliatrice. Ciertamente, su ubicación la hace fotogénica. Continuando se atraviesa el pueblo de pescadores de Grand Gaube y el núcleo de Goodlands, más poblado y con más tráfico. Vimos muchas tiendas sobre todo de ropa, pero al final no nos detuvimos. A partir de ahí se pasa a la carretera B-15 que sigue por la línea de costa, pasando más poblaciones como Poudre D`Or o Roches Noires, llegando a Poste Lafayette, donde paramos, viendo sus playas rocosas por el lado norte y la zona de manglares y arena a resguardo en la playa de Bras D`Eau.

Notre Dame Auxiliatrice

La siguiente estación fue el punto fuerte de la jornada, el templo hindú Sagar Shiv Mandir, en Poste de Flacq. Para empezar no es tamil, por lo que es blanco y con muchos menos detalles que estos, conteniendo una serie de divinidades que entendimos mucho mejor gracias a las explicaciones de un joven que resultó ser el nieto del fundador del templo. Amablemente nos dio una buena introducción sobre hinduismo que nos ayudó a interpretar todo lo que veíamos. Luego nos dejó algo de tiempo a nuestro aire y al salir nos invitó a visitar su puesto de pulseras. Tenía todo buen aspecto, pero no estuvimos interesados dándole al menos una propina por el tiempo que nos dedicó.

Ahora sí buscamos una playa donde echar el resto, eligiendo la pública de Belle Mare, que seguía el patrón habitual de zona boscosa hasta la orilla, arena blanca y aguas transparentes, en las que el buceo estuvo bien, con fondos de coral y peces variados en sus alrededores. Hasta aquí habíamos recorrido unos 45 kilómetros, para hacerse una idea de las distancias.

Con el estómago sonando exploramos un poco más hacia el sur, llegando a Trou D`Eau Douce, sin encontrar algún local de nuestro agrado. Desde esta población se organizan travesías a la isla Aux Cerfs, justo enfrente, sin llegar a preguntar por ello. Deshicimos el camino comiendo finalmente en el “Symon`s”, un poco al norte de la playa de Belle Mare, fue de los más caros (1.800 MUR=38,30 € los dos) y el curry de pulpo estuvo algo soso, por lo que no acertamos con el plato. Por la tarde fuimos regresando poco a poco, cambiando el desvío a Lafayette por otra pequeña carretera que cruza el parque nacional de Bras D`Eau, uno de los pocos bosques originales que se han respetado en la isla, especialmente en la parte llana.


DÍA 11- CATAMARÁN A LAS ISLAS DEL NORTE

Punto de embarque en Grand Baie
El «Tamam»

Contratamos esta popular excursión un par de días antes en el propio alojamiento, al precio de 2.000 MUR=42,55 € por persona, con la comida incluida a bordo. Por supuesto también hay operadores donde gestionarlo directamente, siendo un par de ejemplos Dolswim (la del avistamiento de ballenas) y Black River Charters, ambas con buenas opiniones y bien publicitadas.

Como el traslado al punto de embarque, en la playa de Grand Baie, estaba incluido, nos recogieron en el propio hotel llegando en pocos minutos. La organización en la misma arena fue algo caótica, tardando una hora en que nos asignaran una embarcación. Había un francés junto a otro local que iban repartiendo, según entendí, a los que iban llegando de los diferentes alojamientos. Aunque llegamos a desesperarnos un poco tampoco importa mucho, pues sobre las 10 estábamos saliendo en procesión junto a los demás catamaranes. Nos tocó el “Tamam”, cuya tripulación enseguida dio las instrucciones de seguridad pertinentes, siendo confortable y espacioso.

La travesía de ida fue bastante movida, pues el viento había levantado el mar hasta marejada o fuerte marejada, notándose en cuanto salimos del resguardo de la propia Mauricio. Tuvimos un respiro al pasar junto a la isla de Coin de Mire, con grandes acantilados y multitud de aves, cruzando de nuevo mar abierto hasta llegar al destino final en el Islote Gabriel. El catamarán se comportó muy bien, y aunque alguien se mareó fueron minoría. De todas formas, en cuanto fondeamos en el canal entre Isla Plana (Ile Plate) y el ya mencionado islote, con el resguardo de los arrecifes, al personal se le olvidó el mal trago con sólo mirar la transparencia de las aguas. La navegación hasta aquí llevaría sobre hora y media.

Fondeados en isla Gabriel

Con una embarcación auxiliar desembarcamos en el islote teniendo 2 horas libres para disfrutar de la playa y el buceo. Miriam se dedicó más a lo primero y yo a lo segundo, siendo con diferencia uno de los mejores fondos del viaje, si acaso junto a Trou-Aux-Biches. Además de corales y rocas de variadas formas y colores, pude ver peces de arrecife, globo, trompeta, unicornio y justo al final una tortuga de buen tamaño. A la hora máxima estipulada regresamos a nuestra embarcación, donde lo tenían todo preparado para el almuerzo. Fue sencillo, pero bien organizado, y viniendo de la playa entró de maravilla. Hubo incluso algo de música por si alguien quería bailar un poco.

Preparación de la comida

El camino de regreso fue más cómodo ya que nos venía el mar de popa, que se navega mejor, llegando a Grand Baie pasadas las 16 horas. El taxista nos estaba esperando en el punto acordado y nos llevó de vuelta al hotel, todavía con tiempo de ir directos a la piscina. Buena experiencia la de este tour y excelente tripulación 😊. Acabamos la jornada cenando en el restaurante “Sana by Stephane”, frente a la playa pública de Pereybere, resultando ser un lugar muy agradable y con buena comida (pescado del día, ensalada y mousse por 1.635 MUR=34,78 € los dos).


DÍA 12- GRAND BAIE Y TROU-AUX-BICHES

Buceo a primera hora
Pez escorpión

A las 6 de la mañana me fui a bucear un poco por la playa frente al hotel, para ver que se movía por allí, pero el agua no estaba tan clara como otros días, teniendo como único avistamiento de interés un venenoso pez escorpión, del que me mantuve a distancia. No tuve mucho éxito, la verdad.

Ya los dos juntos y a horas razonables, salimos para Grand Baie, apenas a 4 kilómetros. Esta localidad es muy turística y cuenta con una oferta de alojamiento, restaurantes y servicios casi ilimitada. La idea fue visitar un par de templos hinduistas, siendo el primero el de Shiv Kalyan Vath Mandir. Está enfrente de la playa y es blanco con varias cúpulas, por lo que ya sabíamos que no era tamil. Por dentro está limpio y cuidado y se visita rápido. Al otro lado de la bahía está el de Surya Oudya Sangam, que sí es tamil, teniendo por lo tanto sus característicos relieves y que justo estaban repintando, viéndolo sólo desde el exterior. Junto a este templo había una serie de tiendas de temática hinduista en las que fue interesante curiosear.

Playa de Trou-Aux-Biches

Tras ello, cambiamos de tercio y avanzamos otros 6 kilómetros hasta la playa pública de Trou-Aux-Biches. Se trataba de otra magnífica playa con buen ambiente y mucha oferta de actividades náuticas, ideal para relajarse y hacer esnórquel en el arrecife, que estaría a unos 200 metros de la orilla. Los fondos fueron muy buenos, debiendo extremar las precauciones al pasar más embarcaciones que en otras playas, sobre todo en el canal que seguía a la zona acotada de baño, estando muy tranquilo cerca del arrecife. Igualmente, no es recomendable avanzar más allá del arrecife debido a las corrientes, que pueden ser fuertes según baje o suba la marea.

El resto del día fue comer en una pizzería de Grand Baie, alguna compra en el supermercado Super U y su conveniente área de souvenirs, tarde de relax en el hotel y cena de nuevo en el “Sana” de Pereybere.


DÍAS 13 y 14- ÚLTIMAS VISITAS Y VUELTA

Como siempre todo lo bueno se acaba, y llegó el día de volver a España. Eso sí, hasta la hora de salida del vuelo (a las 20) teníamos tiempo de alguna visita más. Barajamos varias opciones para la mañana, siendo los finalistas el Château de Labourdonnais, otra casa colonial y museoque ofrece más actividades y el museo del azúcar (L`Aventure du sucre), que siendo el cultivo principal nos quedamos un poco con las ganas de conocer su proceso. Y el ganador fue el jardín botánico de Pamplemousses. Los tres están a poca distancia uno de otro y de nuestro alojamiento.  

La entrada fueron 300 MUR=6,38 € por cabeza, más 75 MUR=1,59 € si se quería guía. Al final lo cogimos y nos sacó algo más de dinero, pero bueno se lo ganó. El tipo que nos tocó fue todo un personaje, bromista y dicharachero, iba hablando en inglés y francés y alguna palabra de español para nosotros, sobre todo “suegra”, con la que se metió bastante. En cuanto al recinto es enorme, está muy cuidado y las explicaciones, entre bromas, nos permitieron enterarnos de todo. Lo que más nos gustó fueron los nenúfares y lotos, al igual que alguno de los árboles más grandes como el singular Talipot. El recorrido guiado duró 1 hora, pudiendo permanecer después lo que cada uno quiera. Como extras, decir que no todas las especies eran endémicas de la isla y que hay también un recinto con tortugas y otro con ciervos.

Se acercaba el mediodía y preferíamos estar cerca del aeropuerto, por lo que nos dirigimos a Mahébourg, una de las ciudades más importantes del país que además queda junto a este, tardando otra hora en llegar por la M-2. Una vez allí nos acercamos a la fábrica de galletas artesanales H. Rault, a la que nos costó llegar. No se podía pagar con tarjeta, debiendo elegir entre el tour guiado con degustación (300 MUR=6,38 €) o comprar galletas para llevarnos, optando por esto último. Al menos desde el acceso se podía ver un poco la sala donde se hacían. Es un sitio prescindible, pero nos había llamado la atención.

En la ciudad como tal, pasamos por el mercadillo y el paseo marítimo, encontrando para comer el restaurante “La Vielle Rouge”. La comida, curry de pulpo y pasta muy buena (1.275 MUR=27,12 €), sin embargo, el lugar descuidado y destartalado. Quedó tiempo para parar brevemente en el mirador de la pista del aeropuerto, viendo como aterrizaban un par de aviones, y ya a dejar el coche y los trámites pertinentes. Salimos en hora, llegando a Valencia a las 11:15 del día siguiente, previa escala de 3 horas en Estambul.

Paseo junto al mar en Mahébourg

Sin duda nos quedaron cosas por ver, como las que comentaba al principio de este día o las cascadas de Tamarind, una ruta de algunas horas cerca de Curepipe que al final no pudimos encajar. Preferimos ver menos cosas y bien que al revés e ir demasiado rápido y que uno acabe estresado en vacaciones. En cualquier caso, Mauricio no dejará indiferente y con lo propuesto en este relato como ejemplo podéis ver que tiene mucho que ofrecer 😊, ¡hasta la próxima!

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