
Siendo un destino que ya teníamos mirado de otras ocasiones, nos lanzamos sólo un poco a la improvisación y organizamos el viaje en apenas dos semanas, con el inconveniente de pagar algo más por los vuelos.
El tamaño de la isla lo hace ideal para un viaje de 1-2 semanas, con unos 60 kilómetros de norte a sur y otros 50 de este a oeste, contando con paisajes variados, incluyendo playas y aguas cristalinas con mucha fauna marina como principal atracción, pero también alguna zona de montaña muy frondosa. Lamentablemente, las partes llanas fueron deforestadas casi por completo y están dominadas por los cultivos de caña de azúcar. Hacer constar que 560 kms al este se encuentra la isla de Rodrigues, que también pertenece a Mauricio, pero que no visitaríamos.
La ausencia de población autóctona, junto a su pasado colonial más tranquilo que el resto del continente, hacen que sea un país sin grandes conflictos. De hecho, se pobló relativamente tarde, entrado ya el siglo XVI, siendo los animales tan inocentes con los nuevos visitantes, que especies como el famoso dodo -un ave de grandes dimensiones que no volaba al no tener predadores-, se extinguió en pocas décadas debido a su caza descontrolada, por lo que nos explicaron ☹.
Su independencia data de 1968, tiene una densidad de población alta y los hindúes son el grupo principal, por la “sencilla” explicación de que una vez que la esclavitud fue abolida, a mediados del siglo XIX, se trajeron de la India a cientos de miles de trabajadores, en supuestas mejores condiciones que sus predecesores.
Iniciando la parte práctica, esa misma mayoría hindú hace que sea la cultura y religión predominante en Mauricio, con muchos templos y muy llamativos, sobre todo los de origen tamil, que se pintan en colores vivos. Igualmente se encontrarán comunidades musulmanas y cristianas, así como templos de ambas religiones. Lo mismo podríamos decir de la comida, se puede encontrar de todo, pero los platos hindúes son los más comunes. El paso de franceses e ingleses ha permitido que los dos idiomas se hablen con fluidez, junto al criollo local.
Respecto al clima, es templado con temperaturas agradables todo el año tanto en tierra como en el agua. La única consideración de relevancia es la lluvia y posibles ciclones que suelen aparecer desde enero hasta abril. A nosotros no nos fue mal, pero sí que nos tocaron un par de días de lluvias consistentes, adaptando el recorrido a ello lo más posible. Por lo noche sí que nos apetecía llevar alguna manga larga ligera, aunque las mínimas rondan los 16ºC.
Requisitos de entrada, moneda y recomendaciones de viaje: con pasaporte en vigor de algún país de la Unión europea, como España, se puede permanecer hasta 90 días sin visado. El único requisito extra fue rellenar un formulario online que había que llevar impreso, con una serie de datos personales y preguntas de salud.
La moneda es la rupia de Mauricio (MUR), con un cambio en xe.com a septiembre del 2023 de 1 €=47 MUR. Pudimos pagar con tarjeta de crédito en muchos sitios sin inconvenientes.
Mauricio tiene un nivel de vida y de seguridad de los mejores de África, por lo que con tener precauciones básicas al respecto debería ir bien. El mayor peligro, a mi juicio, lo encontré al nadar o bucear en las playas, pues en ocasiones las lanchas pasan cerca de la orilla, debiendo tener cuidado. No existen vacunas obligatorias ni hay riesgo de malaria, contratando como siempre un seguro de viaje con gastos médicos y demás por 98 € los dos en Intermundial. Queda aquí el enlace a las recomendaciones de viaje del Ministerio de Exteriores de España.
Itinerario: 14 días en total, vuelos incluidos, recorriendo los puntos de la isla de mayor interés. Para darle un orden he dividido las visitas en la parte sur y occidental, por un lado, y norte y oriental por el otro. Como es lógico el orden es totalmente alterable, con las únicas limitaciones de las fechas que se contrate alguna excursión o similar.
Transporte: vuelo principal ida y vuelta de Turkish Airlines desde Valencia a Mauricio, con escala en Estambul, siendo de los más caros que hemos pagado (1.068 € cada uno), pues después de la pandemia se han encarecido, sobre todo si no se compran con mucha antelación. Para recorrer la isla alquilamos un coche a través del propio alojamiento, yendo por libre salvo en alguna excursión concreta, tal y como se detalla:
- Coche de alquiler → 13.200 MUR=280,85 € (para 11 días, compañía Gabriel Island Cruise).
- Excursión a las islas del norte → 2.000 MUR=42,55 € por persona (catamarán en buen estado).
- Excursión avistamiento de ballenas → 2.500 MUR=53,19 € por persona (compañía Dolswim, barco rápido).
Se especificarán las excursiones en sus días correspondientes.
Alojamiento: dado el tamaño de la isla bastó con un alojamiento, ubicado en Pereybere al norte, llamado “Toparadis”. Lo reservamos en su propia web por 45.855 MUR=976 € redondeando, por 11 noches en habitación doble con desayuno bien completo. Cuenta con zonas comunes agradables, piscina y restaurante, estando la habitación más vieja de lo que parecía en las fotos, pero bastante bien, con baño amplio, nevera, aire acondicionado, ventilador en el techo, caja fuerte, hervidor para infusiones y una pequeña terraza. Además, muy próximo a la playa, así que una buena relación calidad-precio en general.
Como he mencionado, por llevar algún orden he juntado los días del sur y el oeste en un capítulo y los del norte y el este en otro, como si trazáramos una línea diagonal que dividiera la isla en dos mitades. Lo bueno de su tamaño y de tener un alojamiento como base, es que una vez que se tiene claro qué visitar se puede ir decidiendo sobre la marcha, en función del tiempo, viento o cualquier otra cosa que se os ocurra. Sin más dilación, quedan aquí los dos enlaces por si os animáis a viajar a tan exótico destino, o simplemente para “darse una vuelta” a través de este relato si es que os lo puedo acercar 😉, ¿lo habré conseguido?







